Archive for Julio, 2017

‘Crazy’, el éxito y el paso atrás


29 Jul

Gnarls Barkley es (o fue) un dúo surgido de la colaboración entre dos talentosos músicos: el cantante Cee Lo Green y el productor Danger Mouse. Fruto de ello publicaron dos discos, ‘St. Elsewhere’ (2006) y ‘The Odd Couple’ (2008), siendo el primero el que les daría relevancia sobre todo gracias la canción de la que trata este artículo.

Inicialmente lanzada en solitario y a través de plataformas digitales, Crazy conquistó rápidamente las emisoras hasta alcanzar el número 1 en las listas de Reino Unido, donde fue el single más vendido del año 2006, y de gran parte de Europa. Y no es de extrañar porque el tema lo tenía todo para atraparte a la primera escucha: un ritmo pegadizo y una voz melódica que encandilaban de inmediato y cuya fama se extendió con tal fuerza y velocidad que, tras nueve semanas liderando las listas británicas, la banda decidió retirarlo de las tiendas ante el riesgo de saturación. Y así lo hicieron, aunque quizá era ya tarde, Crazy se había convertido en el hit del año.

Segundo tema de su disco debut ‘St. Elsewhere’, también era el de mayor potencial comercial, el más radiable y convencional dentro de un tracklist variado y de afán experimental. Inspirado en la música de los spaghetti western, influencia recurrente en Danger Mouse, desde sus primeros compases marca un ritmo grave y potente que contrasta con la voz versátil de Green para completar una canción de apariencia simple pero enormemente efectiva. El clip también tuvo una constante presencia en las televisiones y se hizo muy popular su juego de imágenes sobre manchas de tinta a modo de Test de Rorschach.

Tras este disco publicaron otro igualmente destacable aunque con menor impacto comercial y continuaron con sus respectivas carreras; Cee Lo Green grabando en solitario con moderado éxito y ejerciendo de jurado en la versión estadounidense de La Voz y Danger Mouse (Brian Burton) con su más que merecido papel de productor estrella para gente como Beck, The Black Keys, Gorillaz, Adele o los últimos discos de U2 o Red Hot Chili Peppers, además de desarrollar otros proyectos personales como el ‘Rome’ junto a Danielle Luppi o sus dos excelentes discos acompañado de James Mercer (The Shins) bajo el nombre de Broken Bells. De este modo lo que podría haber supuesto un terremoto en sus carreras quedó en un impulso de efectos controlados y su canción más emblemática como un hito en unas carreras que continuaron alejadas del conformismo.

 

The Mastersons, ‘Transient Lullaby’


28 Jul

Hay formaciones que te ganan desde que las conoces, y The Mastersons es una de ellas. El dúo texano de Country-Folk formado por el matrimonio Chris Masterson y Eleanor Whitmore, e integrantes de la banda de Steve Earle, han publicado su tercer trabajo con el sugerente título de Transient Lullaby, en el que destilan de nuevo sus señas de identidad consolidadas en sus dos anteriores discos, de los que dimos cuenta en Los Restos del Concierto: Birds Fly South (2012) y Good Luck Charm (2014). En Transient Lullaby no vamos a encontrar giros estilísticos ni nuevas direcciones, al contrario, consolidan ese sonido que te cala desde la primera escucha con esas melodías, ese juego de voces aunque la de Whitmore se impone, esos violines, ese sabor de la música de raíces norteamericana que te transporta. Grabado en nuestra querida y añorada Austin (Texas), se les podrá acusar a The Mastersons de no salirse de una senda muy trazada, pero no importa, lo hacen de maravilla. Y también hay que destacar que no alcanzarán tampoco el reconocimiento que merecen, no importa.

La melancolía ya está muy presente en el comienzo del disco, ‘Perfect’ es un temazo con esas voces superpuestas, esa melodía y ese órgano de fondo que le da el contrapunto a la canción. En ‘Transient Lullaby’ cogen un camino más tradicional del Country, un tema triste donde la voz de Whitmore ya emociona. ‘You Could Be Wrong’ es inicialmente un medio tiempo menos logrado, más minimalista en su comienzo para luego avanzar con el juego de las dos voces, pero igual me deja frío. No ocurre con ‘Fight’, con ese inicio con la mandolina, una gran melodía pero sin dejar el poso melancólico. Y ‘Fire Scape’, canción armada desde las guitarras acústicas, emociona con su belleza. ‘Highway 1’ aparece como una gran continuación de la anterior, un tema más Folk y desnudo, la voz de Masterson es la que da comienzo a un tema donde también destaca el violín de Whitmore, que te conquista a la primera escucha y en la que el estribillo es para recordar.

La segunda parte del disco comienza con la más dinámica y con el sello de la casa ‘Don’t Tell Me to Smile’, con un toque más Rock y en el que de nuevo construyen un gran estribillo, siendo uno de los temas más pegadizos. ‘This Isn’t How It Was Supposed to Go’ me deja muy frío, tiene un aire muy de los 50, el Hammond queda muy bien pero a mí no me acaba de llegar. ‘Shine On’ es otra de las cimas del disco, canción con elementos más modernos, podría encajar en un disco de Lydia Loveless, con esas guitarras y una batería que se impone por primera vez en todo el disco. ‘Happy When I’m Movin” es lenta y muy desnuda, con el protagonismo para la voz de Masterson. Y el cierre es un regalo, que aparece como Bonus Track, ‘Anchor’, una maravilla con las voces de Whitmore y Masterson complementadas a la perfección, con ese punto acústico junto con el violín, una gozada y con una preciosa letra.

Claramente, The Mastersons no inventan nada nuevo pero sus discos son coherentes, homogéneos, no descienden de nivel, y son una maravilla. Hay que cuidar a formaciones como la que nos ocupa, todavía auténticos.

‘Neon Bible’ o cómo Arcade Fire pasaron la reválida del segundo disco


26 Jul

Quedan muy pocos días para que llegue el quinto disco de Arcade Fire, Everything Now, que ya ha contado con varios y suculentos adelantos. Parece que siguen en la senda de su antecesor Reflektor (2013), pero de eso ya tendremos tiempo de hablar. Seguro que también les caen tanto las valoraciones positivas por parte de la crítica como los palos de costumbre por representar la esencia de ese mundo ‘alternativo’ o ‘indie’ si esto tiene sentido hoy en día, que la verdad no lo sé, y se les acusará de grandilocuentes, ‘intelectualoides’ e impostados, entre otras cosas. A mí me gustan mucho Arcade Fire y, hasta la fecha, no tienen disco malo. Aprovechamos que su nuevo trabajo está ya casi aquí para recordar su segundo largo, el siempre complicado y muy difícil paso tras el éxito del primero, el soberbio Funeral (2004). De est disco ya hemos hablado en ocasiones anteriores y la formación canadiense había sorprendido con su épica, barroquismo, grandes canciones y el uso de violines, acordeones y percusiones que les dotaban de una personalidad propia. Y, claro, el siguiente paso era muy difícil. Win Butler, Régine Chassagne y compañía decidieron no salirse mucho del guión, épica y barroquismo a raudales, aunque con algunos pequeños matices. El resultado, un gran disco como Neon Bible (2007) que, si bien no alcanzaba la excelencia de Funeral, tampoco dejaba indiferente. Diez años ya del segundo trabajo de Arcade Fire, el complicado segundo disco.

‘Black Mirror’ marcaba el inicio, sin dejar de lado la épica pero también con un toque de oscuridad en su sonido, y de nuevo esas percusiones y el teclado que marcaban parte de sus señas de identidad. Pero el primer pelotazo llegaba con la maravillosa ‘Keep the Car Running’, un tema más optimista y animado que, obviamente, no dejaba de lado el carácter excesivo de la banda, pero una canción que se convirtió desde el minuto uno en uno de sus clásicos. ‘Neon Bible’ es un tema más corto, con un inicio como sincopado y lento pero que luego va cogiendo forma con la melodía y en el que destacarán las cuerdas. En ‘Intervention’ vuelven a llevar la grandilocuencia y el barroquismo al extremo en una canción fabulosa, ese órgano del inicio que marca el tempo, los coros de Chassagne, etc. Muy opresivo me resulta ‘Black Wave/Bad Vibrations’ (el título ya lo dice todo), un tema más complejo, con esos cambios de voces, esa percusión que también atosiga. ‘Ocean of Noise’ por su parte comienza de forma lenta para luego ir creciendo, Butler se muestra susurrante, pero al final gana en intensidad y esas trompetas fronterizas son fantásticas para un final que es de lo mejor de la canción.

‘The Well and the Lighthouse’ tiene un punto más rockero pero el bajo también suena más ochentero, destacando como se combinan las voces y de nuevo esa épica que no falte. ‘(Antichrist Television Blues)’ es más del Rock norteamericano, al que luego abrazarían en mayor medida en The Suburbs (2010), obviamente pasado por el filtro de Arcade Fire, pero siendo una canción en donde se observa un tono más crepuscular. ‘Windowsill’ es un tema de comienzo lento de nuevo que luego va creciendo y que se convierte en una preciosa canción. Pero uno de los momentos determinantes del disco llega con la canción que seguramente mejor define a Arcade Fire, o al menos su primera etapa, la imbatible ‘No Cars Go’, que ya había aparecido en su EP de debut en 2003. Recuperar ‘No Cars Go’ fue un gran acierto, un tema que te lleva con esos violines nerviosos y acelerados, esos gritos del estribillo, esas percusiones, lo tiene todo. El final del disco es para un retorno a la oscuridad, suponiendo un gran contraste con la vital ‘No Cars Go’, con ‘My Body Is a Cage’, una primera parte más vital y de lamento, como de un Blues desnudo por parte de Butler, para pasar en la segunda parte del tema a otra parte todavía más angustiosa con un órgano predominante y una percusión como de marcha fúnebre. Un cierre que no te deja indiferente y que muestra hasta dónde estaban dispuestos a llegar.

El 28 de julio llegará el quinto disco de Arcade Fire, Everything Now, y estamos deseando escucharlo. Una de las bandas más importantes de panorama musical en la actualidad, a pesar de sus detractores, una banda que ha sabido permanecer fiel a su estilo a pesar de los giros que van dando y que, hasta la fecha, les han salido bien.

Los Restos Del Concierto

Porque no todos oímos lo mismo