Archive for abril, 2018

Blitzen Trapper, “Wild and Reckless”


27 Abr

El ritmo frenético que llevamos de lanzamientos nos impide poder dedicar en su momento la atención precisa a parte de los mismos, y se nos van quedando por el camino pero llegamos. Es lo que ocurrió hace unas semanas con The Lone Bellow y ahora nos ha ocurrido con Blitzen Trapper. Muy lejos de los focos, los de Portland son una de las formaciones más asentadas del denominado “Americana” (sí, una vez más recurrimos a la etiqueta/tópico) y llevan una carrera que alcanza su novena entrega con este Wild and Reckless que publicaron a finales de 2017. Ya hace un par de años nos hicimos eco de su muy recomendable All Across This Land (2015), que con justicia eligió Fernando Navarro desde El País como mejor disco de ese año. En esta ocasión, Eric Earley, su vocalista y compositor, ha cambiado el tono del disco, si en All Across This Land se abonaba más a la épica de los espacios abiertos tan propios de América del Norte, en esta ocasión se vuelven más intimistas, con sonidos más cercanos al Country y al Folk, aunque tampoco se quedan atrás las reminiscencias al Rock y ecos de Tom Petty & The Heartbreakers también se atisban, aunque la atmósfera del disco es más bien intimista.

El comienzo es para “Rebel”, un tema de corte clásico del Country Rock con un tono melancólico, con guitarras y coros destacados. En “Wild and Reckless” no se aparta al comienzo de esa dinámica, la voz de Earley destaca, así como ese piano protagonista, pero luego se anima y se acelera y es donde aparece la huella de Petty. “Forever Pt. 1” es un interludio ululante que da paso a “Joanna”, canción muy del Dylan más Folk, muy desnuda y fiada a la voz de Earley y su interpretación. “No Man’s Land” es más orgánica y contundente, las melodías están muy bien construidas y es otro de los temas más destacados de todo el disco. En “Stolen Hearts” por su parte retoman el tono melancólico con unos coros que le dan una gran personalidad a la canción y destacando de nuevo las guitarras.

La segunda parte comienza con la animadísima, y más convencional, “Dance With Me”, con esas guitarras prototípicas pero que quedan muy bien. Más compleja, e incluso con un cierto tono barroco y ecléctico al comienzo, se presenta “Love Live On” aunque luego deriva hacia sonidos más accesibles dentro del “Americana”. De nuevo se da un cambio de registro con “When I’m Dying”, más rockera y con el contrapunto del órgano, incluso con un leve toque Funk en el bajo. “Baby Won’t You Turn Me On” es una de las canciones que mejor reflejan el sentido del disco, melancolía a raudales, tema precioso basado en las coordenadas más del Country. “Forever Pt. 2” tiene un punto más ambiental y experimental, también es un tema más ambicioso, destacando una vez más los coros. Y el cierre es para la épica de “Wind Don’t Always Blow”, una canción que también está entre las mejores de todo el disco, muy monumental y de las más cercanas al disco anterior.

Blitzen Trapper no decepcionan, al contrario, entregan otro buen disco que va ganando con las escuchas. Un disco con personalidad propia en el que también se ven las influencias y ecos de los grandes de la música norteamericana, pero con unos Blitzen Trapper que lo saben llevar a su terreno.

 

 

The James Hunter Six, “Whatever it Takes”


25 Abr

Whatever it Takes es la segunda entrega de James Hunter para Daptone Records, la fantástica discográfica Brooklyn que contribuyó al revivalismo Soul gracias a artistas tan recordados como Sharon Jones y Charles Bradley. El fallecimiento de ambos con poco margen de tiempo fue un duro golpe para Daptone, la cual ya había fichado a James Hunter, publicando el segundo disco de The James Hunter Six en 2016, el notable Hold On!. El británico, que se hizo un hueco en la escena del Rhythm and Blues y el Soul, especialmente del Blue-Eyed Soul, a través de una carrera extensa y de sus colaboraciones con Van Morrison, presenta un disco breve (menos de 30 minutos) en el que sigue dentro de sus parámetros estilísticos, sonidos que encajarían a finales de los cincuenta y principios de los sesenta del siglo pasado, pero que para nada suenan a impostados o fuera de lugar. Al contrario, Hunter nos trae un disco elegante, sutil y basado en su portentosa voz y en una sección de vientos que imprime su sello. En el lado contrario, una cierta uniformidad en su sonido que le afecta especialmente al final del disco, aunque su brevedad mitiga ese impacto.

El comienzo es para la preciosa “I Don’t Wanna Be With You”, una delicia basada en la delicadeza de su voz y en unos vientos sutiles. La elegancia crece con “Whatever It Takes”, un medio tiempo centrado en el contrapunto entre la sección rítmica y los vientos. En “I Got Eyes” gira el rumbo hacia sonidos más animados y dinámicos, con la sección de viento exultante. Con “MM – Hmm” retoma el tono del comienzo del disco, esos medios tiempos elegantes que caracterizarán al disco, aunque con la instrumental “Blisters” se adentra en sonidos más propios del Blues, la guitarra eléctrica toma el protagonismo junto al órgano.

La segunda parte del disco se va a basar casi en exclusiva en esos medios tiempos con protagonismo de la sección de viento, que comienzan de forma suave en “I Should’ve Spoke Up” para ir ganando músculo en un medio tiempo que se repite en “Show Her”, canción más plana si se quiere donde destaca el saxofón. En “Don’t Let Pride Take For You For a Ride” deriva hacia un Rhythm and Blues más de comienzos de los sesenta y en “How Long” el contrapunto lo ponen unos coros que también se caracterizan por la sutileza. El cierre es para la elegancia de “It Was Gonna Be You”, aunque no es menos cierto que al final del disco el conjunto se va resintiendo por la uniformidad señalada.

Buen trabajo de The James Hunter Six, uno de esos discos que transmiten calidez y elegancia y que nos hace regresar a uno de nuestros estilos favoritos, el Soul, que siempre está ahí.

The Gaslight Anthem, “The ’59 Sound”


23 Abr

Hay bandas y artistas que te llegan en un momento dado y te planteas que dónde estabas cuando sacaron los discos anteriores. A mí me ha pasado con mucha gente pero, uno de los casos más fuertes, fue con la formación de New Jersey The Gaslight Anthem. Nuestro descubrimiento llegó con su cuarto disco ya, Handwritten (2012), un trabajo que contenía ese Rock en el que se notaba el toque de Springsteen pero también con un punto Punk Rock más diluido en las melodías. Me gustaron mucho y me hice de una tacada, sin pensar, con los otros tres discos: Sink or Swin (2007), The ’59 Sound (2008) y American Slang (2010) y recuerdo decirle a Javi Castro que el disco “malo” era el cuarto, y es que los tres discos anteriores eran más cañeros, directos y con furia, aunque irían modulando su sonido. Canciones para ser coreadas, himnos de estadio en definitiva, pero algo más. Los escuché muchísimo esos años y parecían destinados a mucho más pero en 2014, coincidiendo con una ruptura sentimental de su cantante y frontman Brian Fallon, publicaron un flojísimo Get Hurt. Aquello fue un bajón y, pocos meses después se separaban a la par que Fallon iniciaba su carrera en solitario que cuenta ya con dos discos, Sleepwalkers este mismo 2018, y que tampoco me acaba de convencer y lo he intentado. Ahora, en 2018, han anunciado su retorno, Fallon se junta de nuevo Alex Rosamilia, Alex Levine y Benny Horovitz, y esperemos que recuperen su fuerza de los primeros discos. Recordamos el décimo aniversario del segundo, The ’59 Sound, posiblemente su mejor trabajo en el que combinan el Rock y el Punk con toques más Folk y melódicos para un disco que se disfruta desde el primer tema y que transmite mucha frescura y energía.

Y ya desde el comienzo con una grandísima “Great Expectations”, un tema acelerado de Punk Rock muy enérgico aunque también tiene su punto melódico. Suben la apuesta con “The ’59 Sound”, más rockera que Punk y con un estribillo coreable. En “Old White Lincoln” cambian un poco de ritmo, tiene un punto incluso a Power Pop,  pero con “High Lonesome” recuperan la fuerza de los primeros dos temas destacando el sonido de las guitarras. El tono melódico queda más claro en “Film Noir”, otra de las grandes canciones del disco. Y en “Miles Davis & The Cool” se abonan a la épica, alargadísima la sombra de Springsteen, con un sonido poderoso de guitarras.

Pero mi canción favorita es “The Patient Ferris Wheel”, un tema en el que mezclan la celeridad y la urgencia de las guitarras con sonidos más melódicos y con una forma de cantar de Fallon sobresaliente. En “Casanova Baby” comienzan con una batería con un sonido que sale de sus patrones para explotar el tema a medida que avanza. El tramo final no deja descanso, primero con la más compleja “Even Cowgirls Get the Blues”, una canción en la que muestran su evolución hacia los contornos del Rock americano. “Meet Me By the River’s Edge” sigue con esa fuerza que acompaña al disco, esas guitarras de nuevo, mientras que “Her’s Looking at You, Kid” es un medio tiempo más intimista, Fallon modulando incluso su forma de cantar. Y el cierre es para otro tema sobresaliente, “The Backseat”, una forma de terminar el disco contundente con Fallon de nuevo dándolo todo.

Esperemos que The Gaslight Anthem recuperen el tono de sus primeros discos y, en el caso de retornar con material nuevo, lo hagan con canciones como las de este The ’59 Sound, un disco que cumple diez años este 2008 y que sigue sonando de maravilla.

 

 

Los Restos Del Concierto

Porque no todos oímos lo mismo