Archive for junio, 2018

Leon Bridges, “Good Thing”


14 Jun

Fue en 2015 cuando un disco titulado Coming Home nos dejaba sin aliento. Lo firmaba un joven texano, Leon Bridges, y su sonido nos remitía al revivalismo Soul pero no impostado. La voz de Bridges fue comparada con la de Sam Cooke y una nueva figura se unía al firmamento de los sonidos Soul del siglo XXI, siempre encabezado por la recordada Amy Winehouse. El segundo disco de Leon Bridges, Good Thing, se ha hecho esperar (bastante) y ha supuesto un cambio de registro en su propuesta que ha pillado con el pie cambiado a casi todo el mundo. Y es que, lejos de una segunda parte del excelso Coming Home, aquí Bridges apuesta por actualizar su sonido y centrarse en sonidos más urbanos, con una presencia más destacada del R&B y pareciendo que los modelos en los que se ha mirado son Anderson .Paak o el propio Pharrell Williams, con una producción en la que participa Ricky Reed, especializado en esta clase de sonidos. Una vez superado el cambio de registro, nos encontramos con un buen trabajo de Leon Bridges, con algunos altibajos, y con un final de disco en el que regresa a sonidos más clásicos. Es un trabajo que ha entrado directamente en el 3 en Estados Unidos pero que, sin duda alguna, le coloca en un ámbito más competitivo como es el del R&B.

El comienzo del disco, “Bet Ain’t Worth the Hand”, es un medio tiempo baladístico en el que comienza con un falsete, hecho que aplicará en más ocasiones, con un sonido más clásico, incorporando una sección de cuerda y con reconocimiento en los créditos para Curtis Mayfield. En “Bad Bad News” se destaca con un tema muy potente, una canción moderna en la que frasea incluso, y muy bailable. Pero con “Shy”, un medio tiempo de R&B, no acaba de funcionar, es un tema que gana en la parte del estribillo pero no convence. Sí que lo hace el baladón “Beyond”, un tema que gana con las escuchas y en la que Bridges vuelve a frasear y cuenta con el contrapunto de la guitarra acústica, y especialmente con “Forgive You”, en la misma línea pero superior, con un sonido grandioso.

La segunda parte comienza con la también fallida “Lions”, un tema que no funciona aunque trata de hacer algo diferente con poca instrumentación. Levanta el vuelo con la más animada “If It Feels Good (Then I Must Be)” en la que la sombra de .Paak se intuye. “You Don’t Know” nos sorprende porque, a pesar de ser un tema claramente urbano, también tiene un punto de Funk setentero que deriva hacia la pista de baile, y que es uno de los descubrimientos del disco. El final, como decíamos anteriormente, es para la recuperación de los sonidos más clásicos. Primero con la preciosa “Mrs.”, una canción donde Bridges canta de lujo y se aproxima al Soul de su primer trabajo. Y, segundo, con un nuevo homenaje a su madre como en su debut con la muy destacada “Georgia to Texas”, una canción intensa en la que incorpora elementos jazzísticos de nuevo y que cuenta con la presencia del saxofón.

Aunque el retorno de Leon Bridges haya sorprendido por el ya señalado cambio de dirección, no es menos cierto que nos encontramos ante un artista que está buscando su espacio y lugar. Puede que haya gente que observe que su primer disco pudo ser una jugada para aprovecharse el revivalismo Soul, no sería el primero, pero no parece darse el caso. Veremos cómo evoluciona la carrera de Leon Bridges.

 

La Plata, “Desorden”


12 Jun

En ocasiones aparece un disco del que los medios especializados comienzan a dar señales, las reseñas son muy positivas y alcanzan elevadas posiciones por parte de la crítica. Es lo que le ha sucedido a una jovencísima banda valenciana llamada La Plata y con su primer largo, Desorden, tras un EP publicado el año pasado. Y, en este caso, las valoraciones están justificadas con un sonido muy particular e interesante basado en sonidos del Post Punk, de la New Wave y un tratado ochentero donde destacan las guitarras aceleradas, los sintetizadores y el modo de cantar de su cantante, Diego Escriche, que transmite un cierto sentimiento angustioso pero con rabia, apoyado en unos coros que funcionan muy bien. Sin duda alguna, este Desorden es una de las sorpresas positivas de la temporada, breve porque no llega a los treinta minutos y al que, por ponerle algún pero, se le puede acusar de reiterativo, pero no importa porque es un disco que nunca te cansa.

“Fracaso” es el punto de comienzo, un tema que marca las coordenadas de buena parte del conjunto del disco, un tema de Pop acelerado con teclados omnipresentes combinados con las no menos protagonistas guitarras que nos remiten a la década de los ochenta. En “Incendio” se muestran continuistas, Escriche casi frasea por momentos y al final aceleran más todavía. Por su parte, en “Miedo” hay una mayor presencia de la melodía, es uno de sus mejores temas y destacan las guitarras del comienzo. Y luego llega la canción más diferente de todo el disco, la épica e intensa “Me voy”, muy emocionante y con una letra muy conseguida, tema de desamor y captura de la angustia pertinente. “Tu cama” está emparentada con los sonidos de Belako, con el bajo más destacado y los sintetizadores a todo trapo.

La segunda parte comienza con “La luz” donde el teclado es más monolítico para pasar a una aceleración mayor con “Espejismo”, donde el primer plano es para una batería incesante. Y con “Un atasco” recuperan ese tema de su EP, dándole un sonido más melódico y siendo una joya Pop que merece mayor recorrido, creciendo la canción en su tramo final con los versos de cierre. En “Esta ciudad”, aunque la letra no es muy optimista, se abonan a los sonidos más Pop de nuevo, en los que también funcionan. Y cierran con “Me miras desde lejos”, uno de los temas más acelerados del disco, el sintetizador en modo protagonista junto con esas guitarras que no paran.

Nos hemos apuntado La Plata para el futuro mientras seguimos disfrutando de este Desorden, sintetizadores y guitarras para recuperar sonidos que nos remiten a un pasado actualizado y que en directo tiene que ser un cañón.

Ben Harper & Charlie Musselwhite, ‘No Mercy in this Land’


11 Jun

Aunque se conocieron hace más de veinte años de la mano de John Lee Hooker no sería hasta 2013 cuando registraron su primera colaboración, en el mítico sello Stax, con el fantástico ‘Get Up’ que les reportaría merecidamente el Grammy al mejor álbum blues del año. Fue aquel un encuentro fructífero y sobrado de alma en el que Harper y Musselwhite congeniaron a la perfección en una colección de canciones que nunca perdía de vista las raíces más directas de la música negra.

Escrito en su totalidad por Harper, algunas canciones en colaboración con el resto de músicos Jimmy Paxson, Jesse Ingalls y Jason Mozersky, y grabado en sesiones con la banda al completo, en esta ocasión se desvían aún menos de las sendas del blues más puro (elementos secundarios de gospel o soul aportan diferentes matices) para extraer de sus productivos acordes diez piezas sinceras y auténticas. A sus 48 y 74 años respectivamente y con extensas carreras a sus espaldas, más ecléctica y expuesta la de Harper y rica y extensa la de Musselwhite, se recrean en las fuentes después de haberse movido (especialmente el prolífico Harper) por muy diferentes estilos que una y otra vez vienen a desembocar aquí.

Así han completado el listado de un disco que abre con un reef incendiario When I Go tras el que Musselwhite da un paso adelante y acelera en Bad Habits, al igual que en Love and Trust que ronda el gospel o en los golpes del blues más añejo de The Bottle Wins Again. Aparece el piano para aliarse con la armónica y los coros en Found the One o marcar la espesa cadencia de When Love Is not Enough antes de suavizar las guitarras en Trust You to Dig my Grave. Harper se atrevió a introducir en No Mercy in this Land referencias íntimas de la vida de Musselwhite, de modo que es la única en la que cantan ambos con un resultado mayúsculo, para insistir a continuación en el ritmo más clásico en Movin’ on y alejarse ligeramente de los cánones para cerrar al piano con la hermosa y doliente Nothing at All.

Ya acostumbrados a que Ben Harper realice discos de colaboraciones (con The Blind Boys of Alabama, Relentless 7 ó junto a su madre Ellen Harper), sus dos colaboraciones con Charlie Musselwhite están sin duda en lo más alto de esa serie. Aparcados The Innocent Criminals desde la realización en 2016 de ‘Call It What It Is’ , el californiano sigue sin bajar el nivel y vuelve a demostrar que es un hábil y exhaustivo conocedor de los orígenes de su música en esta sociedad que, junto a un armonicista de leyenda, completa ya dos trabajos soberbios que destilan la esencia del inagotable sonido de su país.

Los Restos Del Concierto

Porque no todos oímos lo mismo