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No dejar de emocionarse con ‘Wildflowers’ de Tom Petty


23 Oct

Han pasado unas pocas semanas desde el fallecimiento del gran Tom Petty, concretamente el 2 de octubre. En Los Restos del Concierto ya le rendimos su cumplido homenaje pero nos apetecía centrarnos en uno los discos que más nos gustan de Petty, el Wildflowers de 1994. Aquel fue el segundo disco que Petty firmaría sin los Heartbreakers, aunque algunos de ellos participarían. Este hecho ya había ocurrido en 1989 con el exitoso Full Moon Fever que contenía dos hits como ‘I Won’t Back Down’ y ‘Free Fallin’, y que produjeron Jeff Lyne, Mike Campbell y el propio Petty, y en el que participaron George Harrison, Roy Orbison y Del Shannon. La tercera vez que Petty se embarcó en solitario fue en 2006 con Highway Companion, un trabajo más minimalista en el que únicamente estuvieron presentes Lyne y Campbell. Pero nos tenemos que quedar con Wildflowers, un trabajo sobresaliente y que se caracterizaba por una mezcla entre la luminosidad y el tono más crepuscular de algunos de sus temas, que se impone en el conjunto, pero que no pierde esa vertiente de rock sureño y de raíces con una fuerte presencia de las acústicas y que transmitía cercanía. Petty venía de triunfar por todo lo alto con Into the Great Wide Open (1991) y había publicado un Greatest Hits (1993). Petty buscó para la coproducción a todo un Rick Rubin (que repetiría en los dos siguientes discos de Petty con los Heartbreakers), sin olvidar al fiel Campbell. Además, allí también aparecían los Heartbreakers Benmont Tench, Howie Epstein (que dejaría la formación en 2002) y el propio Campbell. Además, sería el primer trabajo de Steve Ferrone a la batería con Petty, ingresando al año siguiente en los Heartbreakers. Y también participaría en el disco el percusionista Lenny Castro, además de Carl Wilson (Beach Boys) y Ringo Starr. En definitiva, que casi era un disco de Tom Petty & the Heartbreakers.

El comienzo era para una maravilla como ‘Wildflowers’, un medio tiempo precioso con una melodía fantástica y la presencia de esas guitarras acústicas. ‘You Don’t Know What It Feels’ tiene un tempo diferente, el toque de la armónica le da una gran personalidad y su ritmo es sincopado pero tiene fuerza. ‘Time to Move On’ es otro de los grandes temas del disco, una melodía imbatible, un slide guitar de la mano de Campbell y esa batería de Ferrone en un segundo plano. ‘You Wreck Me’ la compone junto a Campbell, cambia el ritmo, es más rockera y encaja en los patrones de Petty, siendo una gran canción. Pero con ‘It’s Good to Be King’ vuelve a adoptar un tono más nostálgico y melancólico, con el piano de Tench como protagonista y con la voz de Petty sobresaliente. ‘Only a Broken Heart’ tiene un punto más Pop y un carácter más minimalista. Y la primera mitad se cierra con una ‘Honey Bee’ más dura, unas guitarras más pesadas y con unos riffs también marca de la casa.

La segunda parte comienza con la más minimalista y acústica ‘Don’t Fade On Me’, un sonido más vinculado al de raíces norteamericanas, también coescrita por Campbell. ‘Hard On Me’ adopta un tono más crepuscular, triste si se quiere. Recupera energías con ‘Cabin Down Below’, protagonismo de nuevo para el piano y vinculación al Rock & Roll más clásico, otra de las grandes influencias de Petty, que cambia el registro de su voz. ‘To Find a Friend’ es otra de las cimas del disco, influencias dylanianas con el toque de Petty. Y en ‘A Higher Friend’ retorna a su sonido más clásico, más animada y explosiva y que no le falta de nada, desde la armónica hasta el órgano de Tench. ‘House in the Woods’ por el contrario tiene un punto más amargo en su sonido, especialmente el transmitido por las guitarras y por la propia voz de Petty. Pero en el final encontramos otras dos joyas como son ‘Crawling Back to You’, una canción de tono Pop pero melancólica y con guitarras crepusculares, y la brutal ‘Wake Up Time’ que se inicia con el piano, con esas cuerdas en un segundo plano, y que te deja ese poso nostálgico y melancólico.

Wildflowers fue un disco muy bien valorado por la crítica y al que siempre hay que volver. Más de veinte años después, sigue sonando fresco. Petty volvió a demostrar lo gran compositor que era y en aquel momento no cabe duda que estaba muy inspirado. Un disco al que no le sobra ninguna canción, una maravilla, todo un clásico.

‘Fin de un viaje infinito’ o la penúltima entrega de Deluxe


18 Oct

Xoel López es uno de los músicos más respetados del país que el próximo 17 de noviembre publicará su nuevo trabajo, Sueños y pan, continuación del exitoso Paramales (2015) y del no menos reconocido Atlántico (2012). Xoel López ha ido creando una carrera en solitario en donde ha adoptado un cierto mestizaje, con influencia de sonidos latinos, así como ha mantenido un grandísimo nivel como letrista. Pero López venía de su proyecto Deluxe, que se convirtió en uno de aquellos grupos referentes de todo lo que era el denominado ‘indie’ de la primera década del siglo XXI. Si sus dos primeros discos fueron en inglés, No What You Had Thought (2001) e If Things Where to Go Wrong (2003), se pasó al castellano con Los jóvenes mueren antes de tiempo (2005), con el que alcanzó un mayor reconocimiento. El 2007 llegaría Fin de un viaje infinito, su primer disco para Virgin, y en 2008 Reconstrucción, un trabajo con una tirada limitada. En 2009, Xoel cerraría Deluxe y se trasladaría a vivir a Buenos Aires, donde tomaría un nuevo camino que se plasmaría en su trayectoria en solitario. Pero merece la pena detenerse en las composiciones de López con Deluxe, y concretamente en Fin de un viaje infinito del que se cumplen diez años. En este trabajo demostró una capacidad para componer himnos Pop, melodías increíbles, y unas letras que no he dejado de olvidar.

No sé la relación que Xoel López mantendrá con este trabajo, pero creo que es una obra maestra, un disco que no tiene una canción mala y en el que la mayoría rayan a gran altura con letras muy destacadas. ‘Colillas en el suelo’ comienza como una maravilla Pop en el que destaca el piano y su letra. En ‘Gigante’ adopta un tono más electrónico, que será una excepción, que da paso a ‘Tendremos que esperar’, una de las cumbres del disco, una canción melancólica a más no poder y con una sección de viento poderosísima. En ‘No es mi primera vez’ sobresalen las guitarras y de nuevo la letra. ‘Rostro de actriz’ es una canción preciosa, un comienzo acústico que va creciendo, destacando el sonido de la trompa a cargo de Julián López. Y en ‘Ver en la oscuridad’ adopta un tono más festivo y alegre.

‘Réquiem (No fui yo)’ es una canción también potente pero el tramo final está entre lo mejor del disco. Primero con esa maravilla que es ‘De tanto callar’, un tema de melancolía profunda, con una letra soberbia y que va increscendo. ‘Simone’ recupera el pulso más dinámico con una sección de vientos que se impone y ‘El amor valiente’ se convierte en otra de las cimas del disco, una melodía brutal, una letra para enmarcar, y el contrapunto que suponen la armónica y el saxofón. ‘A un metro de distancia’ es un tema de Pop bailable con Rubia haciendo los coros. Y el final es para, en cierto punto, una amarga ‘Fin de un viaje infinito’, una letra más críptica, unas guitarras eléctricas más presentes.

Fin de un viaje infinito es un gran trabajo, un disco en el que se intuye un poco esa evolución que culminará con la carrera en solitario de Xoel López, un disco donde funciona ya más como un cantautor que como una banda. Recordar a Deluxe no está de más y volver a escuchar estas canciones nos devuelve una sonrisa, aunque cargada de melancolía.

‘Urban Hymns’ de The Verve o el canto de cisne del BritPop


11 Oct

Andamos estos días leyendo muchos y fantásticos artículos, mejores que este estoy escribiendo así que ya pueden buscarlos en Internet, sobre The Verve, su significado y el final del BritPop. Y es cierto, no hay duda alguna que The Verve, o habría que decir mejor su himno ‘Bitter Sweet Symphony’ y su disco Urban Hymns (1997), supusieron para un BritPop que agonizaba. El BritPop, del que hemos escrito en otras ocasiones, fue un movimiento bastante sobredimensionado por la prensa musical británica, sin negarles mérito y reconociendo que saben lo que hacen, pero daba para lo que daba y también es un indicador de la superficialidad que nos venía encima. Ojo, soy muy de algunos discos y bandas de ese momento y sigo disfrutando de discos atemporales como los dos primeros de Oasis, parte de Blur, etc., pero había más sustancia en el Grunge.

En 1997 a Oasis les iba a caer un palo de la crítica por Be Here Now, que no era tan malo, entrando en la dinámica de los Gallagher de facturar cada vez discos más irrelevantes y destacar más por su impagable relación. Blur adoptarían sonidos más rockeros y duros en su quinto disco que llevó por título el nombre de la banda, dejando descolodados a más de uno. Radiohead darían la puntilla al BritPop al poner delante del mismo OK Computer, clásico imperecedero, en las antípodas de un sonido del que Radiohead siempre renegaron. De Pulp, que no se casaban con nadie e iban a otra cosa, aunque estaban dentro del BritPop, llegaría en 1998 en más oscuro This Is Hardcore. The Verve no estaban en la primera línea del BritPop, aunque llevaban en esto desde 1990 e iban publicando discos, A Storm in Heaven (1993) y Nothern Soul (1995). The Verve contaba con un líder carismático, aunque tampoco lo era tanto, como Richard Ashcroft, que tenía una relación con su guitarrista Nick McCabe bastante complicada, de hecho McCabe dejaría la banda en varias ocasiones. Ashcroft también tenía un buen amigo en Noel Gallagher, The Verve girarían con Oasis antes de la explosión de los de Manchester en 1994. Pero, lo que decíamos, a The Verve no les conocía mucha gente hasta 1997.

Ashcroft hizo las paces de nuevo con McCabe y grabaron un tercer disco, el ya mencionado Urban Hymns, que les pondría en el mapa, en el 1 en Reino Unido y con un tema que pasaría a la historia. Reconozco que no les presté mucha atención, me gustaban más Ocean Colour Scene, pero hay que reconocerles a The Verve este disco, y con el tiempo y algún recopilatorio he descubierto temas como ‘Blue’, ‘History’, ‘This Is Music’, etc. El salto de The Verve tuvo a su favor una gran canción, ‘Bitter Sweet Symphony’, y un gran vídeo con Ashcroft como protagonista (por cierto, basado en el de ‘Unfinished Sympathy’ de Massive Attack), lo que también nos llevó a pensar que era un tipo carismático. La controversia con la canción llegó porque The Verve habían sampleado el tema ‘The Last Time’ pero la versión compuesta y arreglada a partir del mismo por David Wihtaker para la adaptación orquestal de Andrew Old Loogham, productor a su vez de los Stones de 1963 a 1967. Sin embargo, no hubo piedad y ‘Bitter Sweet Symphony’ aparece coescrita por Jagger, Richards y Aschroft, imaginaros la cara que se le quedó a este último y el impacto en su cuenta corriente. Por cierto, Withaker no vio nada de nada lo cual también es muy injusto. El tema fue un pelotazo y colocó a The Verve en el mapa, pero para entonces el BritPop iba muy cuesta abajo. Pero The Verve tenían más canciones redondas y ahí están ‘Lucky Man’ (y coincido con mi amiga Edurne Chocarro en que es su mejor canción), ‘Sonnet’ y ‘The Drugs Don’t Work’, por este orden para mí. Igual es que me quemó mucho el ‘Bitter Sweet Simphony’, pero me gustaron más los otros singles.

The Verve supusieron el canto del cisne del BritPop, no tardarían mucho en separarse, concretamente en 1999, y Ashcroft inició una carrera en solitario que algunos vimos con ilusión de algo potente. Su primer disco, Alone with Everybody (2000) que fue número 1 en Reino Unido, contaba con singles resultones (‘A Song for the Lovers’, ‘Money to Burn’, etc.), pero era muy irregular. Aquello le lastró bastante y sus siguientes discos fueron pasando sin pena ni gloria, aunque mantuvo su público en su país, mientras que la crítica no tenía piedad, a pesar de algún tema brillante como ‘Music Is Power’ del disco Key to the World (2006). The Verve tendrían tiempo de un nuevo disco en una de esas reuniones a las que estamos tan acostumbrados, Forth (2008), con su gira correspondiente. Y hasta ahí. Da la impresión que tuvieron mala suerte de no subir más alto en los años centrales del BritPop, 1994-1995, pero también llegaron in extremis.

Los Restos Del Concierto

Porque no todos oímos lo mismo