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Lauryn Hill y “The Miseducation of Lauryn Hill”, ¿por qué no seguiste por ahí?


05 Sep

Se cumplen estos días veinte años el debut en solitario y único disco de estudio de Lauryn Hill, el segundo fue el MTV Unplugged No. 2.0 (2002), uno de los mejores discos de finales de los noventa y uno de esos discos que nunca te cansas de escuchar. Podemos calificar de obra maestra a The Miseducation of Lauryn Hill (1998) y no exageramos, una cima del Hip Hop y el neo Soul, un trabajo que se salía de los cánones de su tiempo y que nos lleva a preguntarnos cómo hubiese discurrido la carrera de Hill de haber contado con una trayectoria “normal”. Y es que lo que ocurrió con Lauryn Hull es un misterio, como decía el amigo Rafa Sarralde en Facebook. Cuando Hill publicó el comprometido The Miseducation of Lauryn Hill venía de haber triunfado por todo lo alto con el segundo disco de Fugees, The Score (1996), junto a Wyclef Jean y Pras Michel y que colocó dieciocho millones de discos en todo el mundo. Con un Hip Hop accesible, muy atmosférico, con influencias del Reggae y de los orígenes haitianos de Jean y Michel, se salieron con temas como “Ready or Not”, “Fu-Gee-La” o la versión del “Killing Me Softly”. Pero la carrera de Hill venía de antes y lo hacía como actriz en el mundo del cine, siendo su participación en Sister Act 2 (1993) su contribución más destacada como una de las alumnas díscolas de Whoopi Goldberg. No pasaría mucho tiempo hasta que sin haber cumplido los veinte años, Hill nació en 1975, formase parte de Fugees aunque el éxito daría lugar a la guerra y lucha de egos que también delimitarían la breve vida de este proyecto, aunque luego con idas y venidas y alguna gira. Para cuando Hill publicó The Miseducation of Lauryn Hill, Jean ya había debutado en solitario con The Carnival (1997), en el que participaron Hill y Michel, y el segundo lo haría unas semanas después de Hill con Guetto Supastar, aunque en este no estaría presente Hill.

Hill hizo el mejor disco de los tres y, como decíamos, una obra maestra, un trabajo que ella compuso y produjo. Un disco aclamado por la crítica que se iba muy por encima de los setenta y cinco minutos y al que no le sobra ninguna canción. Un disco que se basa en la potente voz y presencia de Hill y en unas canciones que reflejan la diversidad de sus influencias, hay Hip Hop en la línea de lo que hicieron Fugees pero también reminiscencias Soul, Reggae y otras más acústicas. Ya desde la preciosa portada el disco y desde el propio título, en referencia a la obra The Mise-Education of the Negro de Carter G. Woodson, esa “mala educación” de Hill te atrapa con letras inspiradas que, en algunos casos, también parecen hacer referencia a la situación que se vivió en los Fugees. Me encanta esa Intro, ese momento en el que el profesor pasa lista y llega a Hill, que no está en clase, él le va llamando mientras su voz se pierde en la lejanía y comienza la brutal “Lost Ones” y ese primer verso cantado por Hill con una rabia contenida: “It’s funny how money change a situation”. “Lost Ones” es el primer trallazo del disco, un tema de Hip Hop en el que Hill frasea con un estribillo fantástico y una base rítmica poderosísima. Pero luego Hill cambia el tono con una balada más clásica, “Ex-Factor”, reminiscencias del R&B para un tema muy emocionante. En “To Zion” se embarca en sonidos más gospelianos y cuenta con la guitarra acústica de Santana. Y llega otro trallazo, la imbatible “Doo Wop (That Thing)”, una canción que lo tiene todo, esa mezcla de sonidos, esos vientos Soul, esa forma de rapear de Hill y no quiero olvidar el gran vídeo con el que presentó el primer single del disco. En “Supestar” se escora hacia el Reggae, con unas bases muy destacadas y haciendo referencia al “Light My Fire” de The Doors, combinando de nuevo sus fraseos con estribillos más armónicos.

“Final Hour” puede ser uno de esos temas más escondidos y también de los más redondos, mezcla de Hip Hop y Jazz con presencia destacada de los vientos y la flauta. Por su parte, “When It Hurts So Bad” es un tema de soft R&B, es más sutil y de nuevo tiene también un cierto toque jazzístico. “I Used To Love Him” cuenta con la colaboración de Mary J. Blige, entonces en lo más alto de su carrera, de nuevo con unas bases muy destacadas. “Forgive Them Father” remite al trabajo de los Fugees, es seguramente la canción que más se aproxima a ellos, con influencia también del Reggae. En “Every Ghetto, Every City” realiza un tema muy del R&B más moderno para la época pero incorpora unos elegantes toques Soul y en “Nothing Even Matters” participa D’Angelo, que había debutado dos años antes con Brown Sugar, siendo una canción que se escora al neo Soul y que tiene también su punto ambiental.

“Everything Is Everything” es otra de las cimas del disco, una canción de gran fuerza en la que incorpora las cuerdas y en la que vuelve a rapear de forma brillante. El teórico cierre del disco sería “The Miseducation of Lauryn Hill”, Soul suave para culminar una obra maestra, tema muy atmosférico y con una destacada presencia tanto de las cuerdas como del Hammond, pero no, todavía le quedaban dos temas escondidos. El primero, una versión del “Can’t Take My Eyes Off You” que popularizó Frankie Valli y que Hill lleva a su terreno quitándole la exuberancia de la versión de Valli, esos vientos, pero a cambio otorgándole una sutileza fascinante. Y finaliza, ahora sí y porque no cabían más canciones, con “Tell Him”, canción de enorme delicadeza y con Hill cantando de forma destacada.

Como hemos señalado, aclamado por la crítica y con más de diez millones de discos vendidos en todo el mundo, número 1 en Estados Unidos, Lauryn Hill se convertía en una figura capital, por superando a gente como una Whitney Houston en decadencia, a Toni Braxton, o a los grupos vocales como En Vogue, comparándose con la incipiente Erykah Badu, mostrando el camino a Macy Gray y mientras Beyoncé estaba a punto de debutar con Destiny’s Child, aunque ninguna llegaría a la categoría de este disco. Se casó con Rohan Marley, uno de los numerosos hijos de Bob Marley, y tuvo cinco hijos con él, es madre de seis. Mientras tanto, se esperaba con ganas un nuevo disco de Lauryn Hill que no llegaba y con las expectativas muy altas. El disco llegaría en 2002 en forma de MTV Unplugged No. 2 y supuso una conmoción porque Hill aparecía en tono acústico y con un tono de cantautora Folk disruptivo con respecto a su debut. La crítica no fue muy benevolente y sus ventas fueron discretas. Reconozco que me dejó descolocado pero, unos años después, le di una oportunidad y me encantó, sigo escuchándolo. Había tardado cinco años y presentaba una obra muy diferente, cimentándose el “misterio Hill” que ha seguido alimentándose a lo largo de estos años. Los Fugees volvieron a girar, Hill no ha dejado de hacerlo en solitario con una poderosa banda y ahora está haciéndolo conmemorando el vigésimo aniversario de su debut, pero nada de material nuevo y siendo noticia por sus líos con el fisco norteamericano, por su divorcio con Rohan Marley en 2012, y por diversas polémicas como la que protagonizó en 2003 en su actuación navideña en el Vaticano cuando se mostró crítica con la Iglesia Católica en vivo y en directo y delante de toda la alta curia vaticana. Y es que Hill siempre ha sido una rebelde y como tal ha manejado su carrera y su trayectoria. De hecho, en estos días de aniversario de su debut en solitario, numerosos artículos y reportajes también la recuerdan y aluden también a su problemático e imprevisible carácter que también ha dado lugar a unos cuantos titulares. Nos queda la pregunta de qué hubiese pasado de haber seguido otro tipo de carrera, cómo se habría encuadrado entre Beyoncé, Solange o la fantástica Janelle Monáe, entre otras. De lo que no cabe duda es que Lauryn Hill protagonizó uno de los debuts en solitario más importantes de las últimas dos décadas y que nos dejó una obra maestra.

REM llegan a Warner con “Green”


28 Ago

Para la mayoría del gran público REM existen a partir de Out of Time (1991), cuando el hit “Losing my Religion” les puso en el mapa. Pero los de Athens (Georgia) ya eran unos veteranos que, a lo largo de toda la década de los ochenta, se había forjado una reputación en el circuito independiente norteamericano a partir de su presencia en radios universitarias y otros canales más underground. Michael Stipe, Peter Buck, Mike Mills y Bill Berry eran unos veinteañeros cuando fueron cimentando su carrera en la independiente I.R.S., primero irrumpiendo con un ya clásico Murmur (1983) a los que seguirían otros cuatro discos que culminarían con Document (1987), ya con Scott Litt en la producción, que sería el encargado de esa labor durante los siguientes discos hasta finales de los noventa, cuando se convirtieron en el paradigma de lo indie y alternativo ascendido al mainstream. Un legado tremendo de Rock and Roll aderezado con toques de Power Pop y Garage, además de algunos matices más Folk que se ampliarían en su siguiente etapa. Grandes canciones como “The One I Love”, “Is the End of the World as We Know It (And I Feel Fine)”, “(Don’t Go Back to) Rockville”, “Radio Free Europe”, entre otras muchas y, de hecho, no son pocos seguidores los que consideran que esos años fueron los mejores de REM. No cabe duda que eran una banda mucho más directa y que luego su sonido iría suavizándose aunque uno, que es muy seguidor de REM incluso en sus momentos más bajos, no tiende a sacralizar una etapa u otra. Pero, volviendo a mediados de los ochenta, los discos de REM entraban en las listas de éxitos (Document superó el millón de copias) aunque no en los puestos más altos, obviamente, y no cabe duda que habría una importante pugna entre las distintas majors por hacerse con los servicios de la banda, cuando todo estaba a punto de estallar en la dirección del Grunge, muchas de cuyas bandas reconocerían la influencia de REM, Cobain incluido.

Fue Warner la que firmó a REM una vez que el contrato con I.R.S. terminó, mostrándose también disconformes con la distribución que contaban desde dicha independiente. I.R.S., en los siguientes años, publicó varios recopilatorios de la primera etapa de los de Georgia, aprovechando el tirón que consiguieron en la primera mitad de los noventa, cuando muchos pensaron que Out ot Time era su primer disco. REM permanecerían en Warner toda su carrera y en 1994 firmarían el contrato más alto con una discográfica hasta la fecha, aunque esa es otra historia y tenemos que regresar a Green, del que ahora se cumplen treinta años. En Green, REM siguen con su evolución hacia sonidos más épicos que alcanzaría su cima en Drive (1992), y es un disco que combina canciones que siguen con el canon de los trabajos anteriores hasta otras de carácter más Folk, que ya estaban presentes, pero con la incorporación de instrumentos como la mandolina que aquí alcanza un importante protagonismo en algunos temas, y que anticipa su uso en “Losing my Religion”. Pero vayamos con el disco.

“Pop Song 89” es un gran comienzo, un tema con sonidos melódicos y en el que destaca el uso de las guitarras. “Get Up” comienza con uno tono más oscuro, unos coros como de letanías pero luego suena de nuevo a lo que se podía esperar de REM, con unas guitarras más contundentes. En cuanto a “You Are the Everything”, es un tema donde la mandolina ocupa el primer lugar, casi es la única presencia instrumental, junto con el acordeón, y es una preciosoq canción en el que también emplean el juego de voces, aunque a mitad del tema crece en intensidad. Uno de los momentos más destacados del disco es “Stand”, tremendo tema de Pop que comienza con ese sonido del del carro de los helados, un tema adictivo que tiene también una gran fuerza y que es cantada sin contemplaciones. Hay que recordar que “Stand” era el tema de cabecera de la fantástica serie Búscate la vida a la que muchos nos hicimos adictos a comienzos de los noventa, Chris Petterson y compañía, cuando la emitieron por Canal +. El tema alcanzó un importante éxito en Estados Unidos y el single se colocó entre los diez primeros.

“World Leader Pretend” es otro de los momentos más destacados del disco, una canción con un tono oscuro y melancólico, con esas cuerdas de fondo, el pedal steel, el leve contrapunto de las castañuelas, que contrastan con una sección rítmica poderosísima, y que cuenta con una letra un tanto críptica. “The Wrong Child” retorna al punto más Folk, presencia protagonista de la mandolina y tema con un punto espiritual, de nuevo sin apenas más instrumentación y con Stipe desgañitándose al final. Por su parte, “Orange Crush” es puro REM, una de sus mejores canciones, fuerza y rabia a través de la batería de Berry y de la guitarra de Buck, otra letra críptica y abierta a diferentes significados. El tema se colocó en el número 1 en Estados Unidos, el primero de su carrera. “Turn You Inside Out” por su parte es también característico de REM, caracterizado por las guitarras y por una cierta oscuridad, con Stipe cantando de nuevo con gran fuerza y con Mills dando la réplica.

En “Hairshit” siguen con la dinámica del disco, retornan a la parte más intimista con un tema precioso de corte más nostálgico. El cierre es para “I Remenber California”, otra canción muy lograda en la línea de sus discos anteriores, protagonismo de nuevo para las guitarras y un tema en el que el peso cae en la forma de cantar de Stipe, sin olvidar la batería de Berry. Hay un tema oculto, “Untitled”, que es más ligero, con un punto claramente Pop, en el que cantan Stipe y Mills, y que es una agradable sorpresa para cerrar el disco.

Green llegó a vender cuatro millones de copias, y casi llegó a entrar entre los diez primeros del Billboard norteamericano, además de haber dado a REM su primer número 1 con “Orange Crush”. Un disco de notable alto que sigue sonando de maravilla treinta años después y que sería el preámbulo de lo que vendría unos años más tardes, cuando su impacto ya sería global. La evolución de REM seguía su camino hasta convertirse en una de las bandas más importantes del mundo, pero esa es otra historia.

 

Supergrass o el recuerdo de una banda infravalorada del Britpop


20 Ago

En no pocas ocasiones regresas sobre bandas y artistas que permanecen olvidadas, y pillas esa recopilación que te compraste hace muchos años. Es el caso de Supergrass, una de las bandas que tuvieron una importante presencia en el Britpop en la segunda mitad de los noventa y que, sin embargo, seguramente fueron infravalorados con respecto a otros compañeros de generación, comenzando por Oasis y Blur y siguiendo por Suede y Pulp, pero también por Elastica y demás. Y es que los de Oxford se presentaban como una de las formaciones más divertidas del Britpop, un sonido festivo y despreocupado que alcanzaba su cumbre en temas como “Alright”, uno de sus hits en el que destacaba un piano machacón. Supergrass atesoró una carrera de casi dos décadas, se disolvieron en 2010, y su evolución se centró en ir madurando su sonido, que tenía tintes también psicodélicos, aunque siempre predominando ese Pop de la época con influencias de The Kinks a The Jam, aunque más acelerados que los primeros. Y había igualmente un punto costumbrista, aunque no tan exagerado como en el caso de Blur. La banda tenía un formato trío con Gaz Coombes a la cabeza, que acaba de sacar disco, Danny Goffey y Mick Quinn, incorporándose Rob Coombes, hermabo de Gaz, en 2002, y en aquella segunda mitad de los noventa daban la imagen de pasarlo muy pero que muy bien, lo que posiblemente contribuyó a no ser tan valorados, aunque tuvieron un enorme éxito.

Su debut se produjo en 1995, en plena consolidación del Britpop con I Should Coco, que les colocó como número 1 inmediato en Reino Unido. Aquel disco contaba con canciones que no pararon de sonar como la citada “Alright”, ña cañera “Caught by the Fuzz”, “Lenny” o “Mansize Rooster”, donde también aparecían guitarras poderosas. El siguiente paso, con el Britpop ya de capa caída, lo darían en 1997 con otro gran disco, In it for the Money, con una portada curiosa, y con una evolución en su sonido que iba dejando paso a temas contundentes como “Richard III” o canciones donde exploraban su lado más intimista en parte como “Late in the Day”, que tenía un punto Beatle. Junto a estos temas, también fueron singles “Sun Hits the Sky”, un tema fantástico que llama a la rabia de The Jam, “Going Out” o “Cheapskate”.

Ya muy consolidados, su tercera entrega llegaría en 1999 con Supergrass, un disco que contendría dos de las mejores canciones de la banda, y que también mostraban su evolución. Una de ellas era “Moving”, más compleja y de coordenadas más ambientales. La otra era la festiva y divertidísima “Pumping on Your Stereo”, una canción que remitía al mejor Pop británico de los sesenta. También estaba una fantástica “Mary”, otro tema más complejo que sus discos anteriores. Supergrass terminaban el siglo XX no habiendo realizado un disco malo.

El comienzo del siglo XXI traería el cuarto disco de la formación, que es mi favorito. Life on Other Planets (2002) marca la evolución de la banda, ya como cuarteto, y es un disco más complejo y ambicioso. Era un momento en el que los restos del Britpop estaban diseminados, con la autorrepetición de Oasis, el bajo momento creativo de Blur, las dudas de Suede y la separación de Pulp. Supergrass entregaban un disco maduro y muy interesante con canciones como “Grace”, “Seen the Light” que sonaba a The Kinks, la más psicodélica “Rush Hour Soul”, la más acelerada “Never Done Nothing Like That Before”, etc. Para mí, un disco que tuvo menos suerte que la que merecía, aunque no es menos cierto que era los tiempos ya habían cambiado.

En 2004 publicaron un excelente recopilatorio, de título muy poco humilde Supergrass is 10. The Best of 94-04, y todavía tendrían fuerza para publicar hasta 2010 dos trabajos más, pero el tiempo era inapelable. Aunque se podría haber hablado de un segundo Britpop en esos años, no fue comparable. Supergrass sacarían Road to Rouen (2005), que contaría con una buena aceptación de la crítica, y Diamond Ho Haa (2008), que pasó mucho más desapercibido. Reconozco que no presté atención a estos dos últimos discos pero Supergrass siempre me pareció una banda a recordar y considerar, y siguen sonando igual de divertidos, lo cual siempre viene muy bien.