Archive for the ‘Discos actuales’ Category

Danny and the Champions of the World, ‘Brilliant Light’


22 Ago

De Danny and the Champions of the World venimos escribiendo en este blog desde que los descubrimos allí en 2013 con su tremendo disco Stay True, cuarto trabajo de estudio de una formación liderada por Danny George Wilson que mezclaba influencias del Soul, el R&B clásico, el Folk y el Country, convirtiéndose en una especie de Van Morrison del siglo XXI (salvando las distancias) con una voz fascinante y unas canciones que se caracterizaban por un tono nostálgico y melancólico con aportaciones desde el pedal steel, los vientos, los coros, etc. En 2015, What Kind of Love mantenía el nivel y nos volvía a enamorar y, en 2017, Danny and the Champions of the World nos han sorprendido con el doble y maduro Brilliant Light. Sexto disco de los británicos que se van ampliando en número de integrantes y que han facturado un notable trabajo, en algún momento de excesiva duración, pero que sigue siendo una delicia con algunos temas brillantes. No hay tanto espacio para las canciones más animadas, y es que los dos discos, especialmente el primero, se basan en medios tiempos de carácter melancólico y otoñal, pero consiguen dejarte con el espíritu en alto. Tampoco hay temas tan incontestables de primeras como ‘(Never Stop Building) That Old Space Rocket’ o ‘Clear Water’, aunque con las escuchas van apareciendo. Y en los dos discos también predomina un cierto tono espiritual, la parte del Soul más ligada al Góspel.

El comienzo del primer disco es para dos temas regidos por el mismo patrón, medios tiempos que crecen y con el pedal steel predominante y coros fascinantes, como son la maravillosa ‘Waiting for the Right Time’ y la no menos lograda ‘Bring Me to My Knees’ con ese pedal steel de nuevo, de lo mejor del disco. ‘It Hit Me’ tiene una cadencia más pausada, con el Hammond imponiéndose y una mezcla de fondo entre Soul y unos toques incluso Reggae. En ‘You’ll Remember Me’ encontramos una deriva más espiritual, casi como si fuese un Góspel por momentos, y ese trasfondo Soul que no puede faltar. Y en la misma trayectoria se enmarca ‘Swift Street’ tras un comienzo más desnudo y que va creciendo en intensidad. En ‘Consider Me’, otra de las grandes canciones del disco, la cosa se anima con la fuerza de las guitarras eléctricas y se rompe con la línea del disco. En ‘Coley Point’ retornan a los medios tiempos pero le añaden un punto épico que queda muy acertado. ‘It’s Just a Game (That We Were Playing)’ es más festiva, un R&B clásico a la que le sigue ‘Never in the Moment’, donde destaca la voz de Wilson. El cierre del primer disco es para el Soul de ‘Gotta Get Things Right in My Life’, con esos coros de fondo, un medio tiempo que va logrando fuerza a partir de la mitad del tema y donde destacan de nuevo el pedal steel y el Hammond.

El segundo disco es más ecléctico, y también como decíamos más irregular, aunque también cuenta con canciones muy interesantes como por ejemplo el potente comienzo de ‘Waiting for the Right Time’, con esos vientos tremendos. ‘Don’t Walk Away’ es una balada con un punto claramente Country y con la voz de Wilson siendo puro sentimiento. En ‘Hey Don’t Lose You Nerve’ retornan a los tonos espirituales casi llegando al Góspel a través del Soul, con un final fascinante. ‘Everything We Need’ gana con las escuchas, siendo también un R&B clásico. ‘Let Me the Water Wash Over You (Don’t You Know)’ cuenta con un sonidos más duros con protagonismo para las guitarras eléctricas pero es una de las canciones menos conseguidas. El final del disco va creciendo gracias a la festiva ‘Long Distance Tears’, esos vientos de nuevo, el medio tiempo melancólico de ‘The Circus Made the Town’ y el cierre con otro de los mejores temas de todo el disco, ‘Flying by the Seat of Our Pants’, puro sentimiento y espiritualidad.

Danny and the Champions of the World siguen siendo uno de los secretos mejor guardados de los últimos tiempos, y seguramente se merecen una suerte mayor en este mundo de la música, pero lo que no cabe duda es que con su brillante trabajo transmiten una gran honestidad que se te cuela a través de sus canciones y de cada nota.

 

Alt J, ‘Relaxer’


12 Ago

Recién llegados al universo de Alt j tenemos poco que añadir en cuanto a su controvertida originalidad y trascendencia, si acaso nos queda la impresión de que no son tan excéntricos como parecen y que más allá de la primera impresión la sorpresa deja de tener efecto. Aparte de esto, el ahora trío formado en Leeds, no dejan de ser unos músicos que manejan la emoción con habilidad y que transmiten su supuesta complejidad con un resultado de lo más agradable.

En este tercer disco presentan las ocho canciones sin interludios ni extractos, lo que lo hace menos conceptual y le resta diferencia y unidad, aislando cada una de las piezas. Entre las destacadas está 3WW, una suerte de folk crepuscular en sus partes inicial y final, de sonido algo más reconocible en la central, que cuenta con la aportación vocal de Ellie Rowsell (Wolf Alice) y cuyo precioso video parece basado en el ‘Pedro Páramo’ de Juan Rulfo. También destacada, In Cold Blood introduce algo de ritmo y energía y precede a la libérrima versión de House Of The Rising Sun, la canción popularizada por The Animals en los sesenta, que les resulta demasiado lineal. En una especie de aseado sonido garaje se presenta Hit Me Like That Snare antes de que la intensidad electrónica regrese en Deadcrush, en la que recuperan algunos de sus característicos ejercicios vocales (nasalidades, falsetes, trabalenguas…) con brillantez. Poco a poco la inicialmente calmada Adeline se va cargando de emoción y Last Year, en la que colabora la cantante folk inglesa Marika Hackman, suena tradicional y orgánica aunque también algo monótona. El cierre lo pone el sonido más clásico de las cuerdas en Pleader, con juegos vocales y coros comunitarios finales.

Buen disco, al igual que los dos anteriores, entretenido y de aceptables efectos ambientales en el que es apreciable un intento por variar la fórmula aunque con irregular resultado. Más originales en su parte folk y menos innovadores en los pasajes electrónicos, el disco contiene buenas canciones pero no hits como en sus trabajos previos, y es previsible una menor relevancia que la que obtuvieron con estos, a pesar de lo cual sigue siendo particularmente agradable la experiencia de escucharles.

Prince and the Revolution, ‘Purple Rain’


09 Ago

Da miedo enfrentarse a un disco como Purple Rain, un clásico que ha sido reeditado con novedades. Y es que Prince es uno de los artistas superlativos de la música popular que nos dejó prematuramente hace poco más de un año pero con un legado inabarcable. Siempre hemos sido muy de Prince en Los Restos del Concierto. Cierto que en casi la última década y media su trascendencia fue menor, su carrera era muy difícil de seguir con lanzamientos continuos y dispersos, y no hay que olvidar que tampoco había un gran control de calidad en sus propuestas. Pero lo que hizo desde finales de los setenta hasta comienzos de los noventa, junto con algunos detalles en los siguientes años, lo convirtieron en un icono de la música popular. Prince había asumido las enseñanzas de grandes mitos de la música como James Brown, Stevie Wonder, Jimi Hendrix o Marvin Gaye, entre otros, para alcanzar una personalidad propia a través de obras como Dirty Mind (1980), 1999 (1982) o Sign o’ the Times (1987). Y, por supuesto, Purple Rain (1984), cuya reedición con material extra nos ocupa. Purple Rain, banda sonora de una película del mismo título protagonizada por el propio Prince. El de Minneapolis era capaz de aunar el Soul, el Funk, el Rock & Roll, etc., a través de sus tremendas canciones, su voz, su capacidad como guitarrista, sus dotes como bailarín, etc., y Purple Rain es un ejemplo de ello. Fue el primer disco con The Revolution como formación, con Wendy Melvoin, Lisa Coleman, Matt Fink, Brown Mark y Bobby Z. como integrantes más destacados. La reedición de 2017 nos ofrece la oportunidad de un material adicional en forma de once temas bajo el título From the Vault & Previously Unreleased, además de la primera remasterización del disco, proceso supervisado por el propio Prince en 2015. En definitiva, una oportunidad de lujo para volver a disfrutar de un disco tremendo que no ha perdido su vigencia y con unos extras que nos dejan con ganas de más.

Y es que Purple Rain, como otros discos de Prince, rebosa una unidad y coherencia superlativa. Ninguno de sus nueve temas desentona o desciende de nivel. Es un carrusel en el que Prince and the Revolution nos suben en un sonido futurista para 1984, con esos teclados tan característicos, pero también con unas melodías tremendas y con las aportaciones de las voces de Wendy & Lisa, de la percusión, y de las guitarras eléctricas en los momentos en los que tenían que aparecer. Compuesto en su mayor parte por Prince and the Revolution, buena parte de sus temas no pueden faltar entre lo mejor de Prince. Ya el comienzo es una enérgica y trepidante ‘Let’s Go Crazy’ donde el órgano, la percusión, las guitarras eléctricas y el estribillo Pop te dejan sin aliento. También es muy Pop ‘Take Me With U’, con esas cuerdas del comienzo y esos coros que llevan a la canción. ‘The Beautiful Ones’ es una balada maravillosa con la voz sugerente de Prince que culmina con sus gritos. ‘Computer Blue’ es un Funk futurista sobresaliente y en ‘Darling Nikki’ se contrapone la voz sugerente de Prince con una instrumentación poderosa y contundente. ‘When Doves Cry ‘ no admite contestación, comienzo de una segunda parte del disco imprescindible y un clásico instantáneo, con esas guitarras y esos teclados característicos. ‘I Would Die 4 U’ es brutal, una canción muy bailable que enlaza directamente con el Soul pasado por la batidora de The Revolution de ‘Baby I’m a Star’, para seguir bailando sin parar. Y el final no podía ser otro que el ‘Purple Rain’ que da título al disco, puede que la mejor canción de Prince y eso es mucho decir, y si no es la mejor está entre las tres primeras. Incontestable ‘Purple Rain’ con ese sonido épico, dramático y con esa interpretación de Prince en la que va demostrando su talento a lo largo de más ocho minutos que dura el tema. Una de las cimas ya no de la carrera de Prince ni de los ochenta sino de la historia de la música popular.

El disco extra, el ya mencionado From the Vault & Previously Unreleased, cuenta con once temas y más de setenta minutos de sonido Prince de ese periodo. No hay mucho espacio para la sutileza en estas canciones, sonidos electrónicos, bases rítmicas poderosas, un Prince desatado, y el Funk futurista de Prince and the Revolution llevado un paso más allá, especialmente en la primera parte del disco. Y ocurre desde el comienzo con una brutal ‘The Dance Electric’ que se va más allá de los once minutos. En la misma línea se sitúa ‘Love and Sex’, donde destaca la base rítmica, y ‘Computer Blue’ aparece en una nueva versión muy extendida y con más fuerza en las guitarras y con un final de altura alcanzando la canción una duración de más de once minutos. ‘Electric Intercourse’, un tema que aparece por primera vez en versión de estudio, responde al canon de Prince, un medio tiempo delicioso con la voz de Prince en falsete, usando los sintetizadores y teclados de forma protagonista pero con su voz siempre en primer plano. En cuanto a ‘Our Destiny/Roadhouse Garden’ comienza de forma sincopada y en ella Lisa Coleman lleva la voz cantante junto a Prince, es un tema muy de la época con unos arreglos de cuerda que igual no acaban de encajar aunque también hay genialidades como el sonido de la batería o la introducción de ciertos teclados en algunos momentos, además del giro del tema en la mitad del mismo. En ‘Possessed’ adoptan de nuevo un sonido de futurista con esa base de sintetizador que te lleva de nuevo a la pista de baile en un primer momento pero que luego adopta un tono extrañamente progresivo, aunque Prince de nuevo aprovecha su falsete y sensualidad, y en cuanto a ‘Wonderful Ass’, tiene un punto de más oscuridad en esos sintetizadores aunque encontramos algunos de los elementos de esa época de Prince además de contar de nuevo con las voces femeninas de forma protagonista y querer atisbar algunos sonidos más Soul que quedan escondidos. ‘Velvet Kitty Cat’ suena como una anomalía, más contenida y austera, sólo aparecen unos sintetizadores, parece casi una broma que nos gasta Prince y que quedará como una anécdota. ‘Katrina’s Paper Dolls’ gana con las escuchas, es otro tema con menos producción en comparación con las canciones anteriores, parece un medio tiempo al que le han querido meter más velocidad. En ‘We Can F**k’, Prince vuelve a adoptar claramente un tono sensual, que se desata de nuevo, aunque la cadencia de la música es más atenuada que en los temas de la primera mitad del disco, sin llegar a ser tan convincente como ellos pero con también algunas aportaciones interesantes, especialmente en el tramo final de la canción con un Prince creciendo en fuerza y pasión y en el que vuelve a dar un nuevo giro sorprendente donde frasea. Y el cierre es para ‘Father’s Song’, un precioso tema instrumental, ese piano del comienzo que tiene notas de canciones anteriores, al que se une el sintetizador a lo largo del mismo.

Maravilloso reencontrarse con esta reedición, muy merecida, de Purple Rain, uno de los mejores discos de la Historia. Prince, un genio imprescindible, y unos The Revolution que acompañarían a Prince en los años siguientes. Sin palabras, sin comentarios, únicamente la música.

 

Los Restos Del Concierto

Porque no todos oímos lo mismo