Archive for the ‘Discos actuales’ Category

Dan Auerbach, ‘Waiting On A Song’


22 Jun

Arropado por un amplio y selecto ramillete de músicos de Nashville, ciudad en la que reside y a la que rinde homenaje el rockero de Akron en este álbum, Auerbach se apea del pedestal de The Black Keys y recupera su actividad en solitario en un tono muy diferente al que la inauguró hace diez años con el fantástico ‘Keep It Heed’. Lejos de la introspección y crudeza de aquel disco, en esta ocasión se divierte creando unas canciones de claras influencias soul, country o R&B en las que resuenan maestros como The Jacksons o Roy Orbison que, en manos de tan ilustres músicos de la actual escena de Nashville, suenan fantásticamente.

Grabado en su nuevo estudio Easy Eye, el disco contiene unos magníficos arreglos y sus canciones, aparentemente alejadas de toda pretensión, suponen también por ello un entretenimiento de primera calidad. Casi todo el disco ha sido coescrito por Auerbach junto a Pat McLaughlin y David Ferguson, y a ellos hay que añadir intervenciones de primer orden como las de John Prine, Mark Knopfler, Duane Eddy, el teclista Bobby Wood o el bajista Dave Roe entre otros que han participado en lo que debe de haber sido la fiesta de su grabación.

De inicio recupera el libreto del soul en Waiting On A Song, con magnífica línea de bajo y ligeros reminiscencias country, después lo hace con el R&B y le inyecta algo de vitalidad en Malibu Man. El ritmo y la fiesta crecen en Livin’ In Sin y Shine On Me, variadas celebraciones de guitarras, a las que sigue una pequeña pausa con King Of A One Horse Town, de bonitas cuerdas y que puede recordar a los últimos Black Keys, y la preciosa e íntima Never In My Wildest Dreams. Más percusiva y bailable Cherrybomb reactiva el ritmo mientras Stand By My Girl aporta luz a partir de una preciosa sección de vientos. Y para terminar, la bella orquestación a Undertow y unos preciosos arreglos de guitarra y cuerdas a la positiva Show Me.

Ya sabíamos que Auerbach es un alumno aventajado en esto del rock y el pop y vuelve a demostrar que absorve como pocos las enseñanzas de los más veteranos y extrae sus canciones directamente de las épocas más gloriosas de cada género. Con este delicioso homenaje rinde tributo a esos maestros en forma de meritorias piezas de manual y, sin inventar nada, cumple a la perfección con la principal aspiración de divertir.

The Magnetic Fields, ’50 Song Memoir’


17 Jun

Enorme demostración de talento y ambición artística la que han entregado Stephen Merritt y compañía con este ’50 Song Memoir’ que, desde ya y como mínimo, comparte la cima de su producción junto al ’69 Love Songs’ (1999). Una vez más orientados en torno a un concepto, como es en este caso los cincuenta años de vida de Merritt, nos regalan una gran (por calidad y por cantidad) serie de cincuenta canciones que reflejan año a año el medio siglo de existencia del músico neoyorquino.

Armado con más de cien instrumentos diferentes y acompañado por un buen número de músicos de sesión, además de por los restantes componentes habituales de la banda Claudia Gonson, Sam Davol, John Woo y Shirley Simms, Merritt despliega su genio artesano para sin mesura desatar su inagotable creatividad en estas piezas efectivamente llenas de vida. Distribuidas a disco por década, lo cierto es que escucharlos es una prueba exigente pero más que disfrutable que concentra un poco habitual número de melodías efectivas y originales instrumentaciones. En cada disco se pueden destacar unas cuantas joyas y curiosidades, primando los géneros clásicos (pop y folk) sobre la experimentación, que también la hay pero queda ensombrecida por los logros melódicos.

Se pueden nombrar muchas canciones destacadas; desde la preciosa canción del año ’69 Judi Garland hasta el cálido pop minimalista de ’71 I Think I´ll Make Another World o el folk animoso y ceremonial de ’74 No y la curiosa electrónica de aire oriental de ’75 My Mama Ain’t que cierra el primer disco. El segundo lo abren el tecno retro de ’76 Hustle 76 y una primera muestra de oscuridad con ’77 Life Ain’t All Bad, seguidas de ejemplos nada convencionales de folk y electrónica antes de la curiosa y resultona ’80 London by Jetpack y la acertada combinación de sonidos acústicos y tecnológicos en ’83 Foxx and I o en la más primaria y comunal ’85 Why I Am Not a Teenager. El tercero empieza con una delicatessen de sabor clásico como ’86 How I Failed Ethics y contiene logros pop como ’88 Ethan Frome además de varias piezas experimentales y otras más rítmicas y novedosas en las que introduce la guitarra como ’92 Weird Diseases o la distorsión electrónica de ’95 A Serious Mistake. En el disco cuatro se podría destacar la romántica y desengañada ’98 Lovers’ Lies así como la emoción cálida de ’99 Fathers in the Clouds o la preciosa poética de ’01 Have You Seen It in the Snow?, la bella e irónica ’02 Be True to Your Bar o la delicia de pop lúdico y casi perfecto de ’04 Cold-Blooded Man. En el último cedé también hay maravillas ricas e ingeniosas como ’10 20,000 Leagues Under The Sea, rítmicas y exóticas como ’12 You Can Never Go Back to New York o las dos que cierran la lista; ’14 I Wish I Had Pictures íntima y de emoción creciente o la coral y colorida ’15 Somebody’s Fetish. Por ejemplo.

A tan torrencial y variado ejercicio de creación, con tantas y tan buenas canciones, hay que añadir la arriesgada propuesta de representarlo al completo en cada una de las ciudades que acojan su directo, lo cual han resuelto programando dos conciertos en dos días consecutivos por cada cita y reclutando a tres multiinstrumentistas más que añadir a la formación habitual de cinco. Un espectáculo para el que no parece haberse escatimado medios, que seguro será digno de ver donde quiera que recale, y que será una más que merecida celebración de la vida, una desmedida fiesta de lo pequeño, tan fantástica como este disco con el que Merritt y los suyos han vuelto a superar un enorme reto musical.

 

Kendrick Lamar, ‘DAMN.’


06 Jun

Kendrick Lamar es una de las figuras más importantes del Hip Hop actual, de eso no cabe ninguna duda tras sus anteriores trabajos. Con DAMN. no ha bajado el nivel, al contrario, se consolida y diversifica su estilo con un trabajo que entra desde la primera escucha y que te va conquistando. De Compton (California), lo teníamos en nuestra lista de artistas pendientes, especialmente con su tercer disco, el aclamadísimo To Pimp a Butterfly (2015) en el que a través de poderosos temas con ‘King Kunta’ era capaz de llevar el Hip Hop a otra dimensión. También con letras poderosas y reivindicativas, el siguiente paso, tras el recopilatorio de demos que fue Untitled Unmastered (2016), era complicado pero Lamar ha conseguido firmar un excelente DAMN. que puede convencer hasta los no aficionados al Hip Hop. Nosotros no somos expertos en este género pero hemos disfrutado de muchos artistas y discos del mismo, y no cabe duda de que Lamar, como decíamos al comienzo, es uno de sus referentes actuales. DAMN. es un disco que también va a descubrir otros matices de Lamar, además de profundizar en el Trap con esas presencias electrónicas, o en toques más sutiles de Neo Soul, e incluso con algunos puntos jazzísticos, junto con algunas colaboraciones de altura y sorprendentes. Es un disco que tampoco deja respiro y que con las escuchas te permite descubrir más matices. También habría que profundizar en unas letras que promete.

‘Blood’ es un comienzo fantástico, breve y con esa instrumentación, una melodía que deriva hacia el Soul, muy ambiental. Pero el giro que da con la tremenda, contundente y durísima ‘DNA’ te deja clavado, ese punto electrónico y con Lamar saliéndose literalmente de la canción. Pero en ‘Yah’ retorna a sonidos más melódicos y nos regala un medio tiempo fascinante, senda por la que se mantiene en la también destacada ‘Element’, un tema también accesible, con un fraseo de Lamar fantástico y un estribillo a la altura, por cierto una canción que firma también James Blake. Y con ‘Feel’ sigue la fiesta, una canción donde Lamar se impone de nuevo con fuerza con una base muy bien construida. En ‘Loyalty’ cuenta con Rihanna, un tema diferente que funciona, un medio tiempo donde samplea el ’24K Magic’ de Bruno Mars, lo que demuestra la amplitud de miras de Lamar. ‘Pride’ también es otra de las mejores canciones de todo el disco, con ese comienzo de nuevo melódico, con una cadencia muy del Neo Soul, un tema emotivo y emocionante.

Con una primera parte del disco tan potente, en la segunda no va a bajar el ritmo, y lo demuestra con la vuelta a sonidos más electrónicos en la arrolladora ‘Humble’, un tema que está en la senda de ‘DNA’. En ‘Lust’ aparecen varias voces, y también hay presencia de sonidos electrónicos, mientras que ‘Love’ es un retorno al Neo Soul, una canción con un tono más melódico y en el que colabora Zacari, combinándose las dos voces. Una de las grandes sorpresas del disco ha sido la colaboración de U2 en un tema tan ecléctico como ‘XXX’, donde Bono y compañía quedan en un segundo plano frente a Lamar, y en el que hay sonidos que van desde el Jazz hasta los más característicos del Hip Hop. Muy atractivo también es ‘Fear’, con ese toque sutil de guitarra, mientras que el final rebaja un poco el nivel, no mucho tampoco, con ‘God’, en el que Lamar casi canta en un medio tiempo con tintes electrónicos, y en la ecléctica ‘Duckworth’ que suena casi como a un resumen del disco por todos los palos que va tocando.

Tenemos que recuperar el tiempo perdido con respecto a Kendrick Lamar, este DAMN. nos ha impactado, así como incidir en sus letras. Lamar es un tipo inteligente que parece tener clara su dirección, en ocasiones también nos puede recordar a todo un Prince, y que no va a dejar de sorprendernos. Sin duda alguna, es uno de los mejores discos de 2017.

Los Restos Del Concierto

Porque no todos oímos lo mismo