Archive for the ‘Discos actuales’ Category

Kacey Musgraves, “Golden Hour”


10 Jul

Kacey Musgraves es una de las voces femeninas emergentes del Country – Pop, si es que esto es una categoría que estaría por ver, de los últimos años. Procedente de Texas y con una larga carrera, debutó en una major con Same Trailer Different Park en 2013, en el que era su cuarto disco. Con Pageant Material (2015) consolidó su posición, ya había alcanzando posiciones altas en el Billboard con su disco anterior, y en 2018 ha publicado el que puede ser considerado su mejor disco a tenor de las críticas, un Golden Hour en que juega con los elementos del Country y les sigue barnizando con sutiles, en ocasiones no tanto, elementos del Pop. Este camino ha sido seguido en no pocas ocasiones, el caso más extremo es el de Taylor Swift pero no parece que Musgraves vaya a ir tan lejos. Musgraves atesora una preciosa voz que pone al servicio de canciones generalmente intimistas y recogidas, aunque también hay espacio para temas más dinámicos. Musgraves también cuenta con la presencia de instrumentos más típicos del Country, desde el banjo al pedal steel, generando una mezcla interesante en un disco que crece con las escuchas, aunque imagino que a los puristas del género no les hará mucha gracia. También es cierto que se aleja de lecturas más canónicas de otras voces femeninas, tipo Nikki Lane, Sarah Jarosz o Sara Watkins. Golden Hours ha mantenido el grado de aceptación del público alcanzando puestos punteros en las listas mientras que la crítica, como decíamos, lo ha catapultado a lo más alto.

El comienzo es para una delicada e intimista “Slow Burn”, una joya de canción que se inicia con su voz en primer plano y el acompañamiento de una guitarra acústica para incrementar la instrumentación a medida que avanza. El nivel se mantiene con “Lonely Weekend”, tiene un punto Pop muy claro en esa batería, escorándose claramente hacia esa dirección y siendo un gran tema. En “Butterflies”, Musgraves vuelve a hacer gala de su poderío vocal en una canción con la presencia de elementos del Country como el banjo y el pedal-steel. “Oh, What a World” tiene un inicio más electrónico, muestra que quiere ir más allá, pero igual también es cierto que no le queda tan conseguido . “Mother” es un breve interludio con un tono dramático, apoyando su voz en el piano mientras que “Love Is A Wild Thing” retorna a las influencias Pop, es una de las mejores canciones del disco también, con una interpretación de Musgraves muy interesante. “Space Cowboy” tiene un punto crepuscular y ambiental muy atractivo, Musgraves canta de maravilla y construye otro de los temas más interesantes de todo el largo.

La segunda parte cae en una mayor irregularidad, aunque el disco sigue alto, aunque no es menos cierto que, por ejemplo, en “Happy & Sad” entra en lugares más manidos con el uso de ciertas bases que generan cierta distorsión. “Velvet Elvis” es una canción que se sale del canon del disco, es un tema más festivo, claramente escorado hacia el Pop. “Wonder Woman” me parece un tema un tanto soso, también cayendo en ciertos clichés, aunque luego levanta el vuelo con la fantástica “High Horse”, en la senda de las propuestas en la primera parte. Los dos temas que cierran el disco elevan el nivel de esta segunda parte, con una amable “”Golden Hour” donde vuelve a hacer gala de su destacada voz, y con la más pausada e intimista “Rainbow”, un tema que se basa en su voz y el piano.

Nos ha convencido este Golden Hour de Kacey Musgraves, ahora le toca a ella decidir qué camino quiere seguir, aunque no está nada mal la senda de este disco.

 

 

Bart & The Bedazzled, “Blue Motel”


05 Jul

Bart Davenport es un veterano de la escena Folk norteamericana pero que, como otros tantos, ha decidido adentrarse en otros sonidos más Pop y también ha mirado a la década de los 80 del siglo pasado que vive una especie de revivalismo interesante, ya lo comentábamos hace poco aquí con el último trabajo de Josh Rouse. Davenport construye una nueva banda, Bart & The Bedazzled, para presentarnos un fantástico Blue Motel que te traslada a nuestros queridos y reivindicados The Style Council o Prefab Sprout, está muy bien que sean grupos como estos los que marcan las influencias de estas propuestas. Bart & The Bedazzled traen una colección de canciones elegantes y atractivas, con un sonido de guitarras muy interesante, con una voz de Davenport que funciona muy bien y con otros toques sutiles como la presencia del saxofón o los coros femeninos. Pero, lo más importante, es que hay unas cuantas canciones de nivel.

El comienzo es para un “Blue Motel” que te pone en la pista del disco, canción muy de los 80 con una melodía Pop sacada directamente de The Style Council y con unas guitarras muy elegantes. Menos convincentes se muestran en el casi medio tiempo “Hallowen By the Sea”, más sutil si se quiere pero que funciona peor. En “What’s Your Secret (Cleo)” la apuesta es por un sonido más ligero pero con unas guitarras que están muy bien, más animadas que en el tema anterior, aunque el tono de voz de Davenport sea un tanto nostálgico, y hace su primera aparición el saxofón como contrapunto en el tema. En “Life Under Water” la melancolía es mayor, tiene un tono como muy de crooner la forma de cantar de Davenport, más intimista, y el saxofón sigue siendo clave. Con “The Amateurs” recupera el dinamismo, guitarras animadas de nuevo y con unos coros bien insertados. Y el cierre de la primera parte es para “Your Sorrow” que, sin dejar de mirar a los ochenta, tiene un tono diferente, posiblemente más arriesgado y diferente en relación al conjunto del disco.

La segunda parte comienza con la mejor canción de las once, “The House That Built Itself”, un temazo, una maravilla Pop que cuenta con un comienzo un tanto oscuro, ese órgano que suena de fondo, pero que luego se transforma en un tema vital y fascinante. “Time Machine for Two” tiene un punto más oscuro, es más ambiental y la melancolía es protagonista de nuevo. “Single Life” es un tema instrumental, con el saxofón como protagonista, que es muy intimista y que nos recuerda a esas películas de los ochenta que tenían como protagonista al medio urbano y las calles oscuras alumbradas por farolas. El cierre es para la más optimista “Crownups”, regresa a las guitarras Pop, y para la melancólica, la sombra de Prefab Sprout que no cesa, “Vampire”, con coros femeninos incluidos.

Disco para disfrutar, un trabajo que gana con las escuchas este Blue Motel de Bart & The Bedazzled y que te conquista con sus sonidos Pop. Imagino a Paddy McAloon escuchando estos discos y sonriendo.

 

Arctic Monkeys, “Tranquility Base Hotel & Casino”


29 Jun

Pereza, mucha pereza la verdad me da meterme de lleno con el sexto trabajo de Arctic Monkeys, Tranquility Base Hotel & Casino. Hay mucho de lo que hablar con este trabajo de Alex Turner y compañía, bueno, casi de Alex Turner por sí mismo, nada que no hayan dicho en entrevistas de promoción y que no hubiesen advertido. Uno temía este disco por todo lo que le rodeaba. Primero, porque Arctic Monkeys es una de las grandes bandas de lo que llevamos del siglo XXI y, segundo, porque anunciaban que no era un disco como todo lo que habían hecho anteriormente, el último el exitoso AM en 2013. Parecía que les iba a tocar el turno del disco que sería cuestionado por la crítica, como le ocurrió el año pasado a Arcade Fire con su Everything Now, que con el tiempo se constató que fueron muy duros. Además, las imágenes de promoción, esa imagen que transmitían un tanto “pija”, y también decadente que es algo que acompaña al disco, sugería que la cosa se complicaba. Tampoco ayudaba el leer que el disco precisaba de muchas escuchas, eso es una realidad. Pero no, la crítica no es que se haya rendido a este Tranquility Base Hotel & Casino pero no han ido “a saco”. Poco podemos añadir, a Turner le regalaron un piano, entró en una especie de megalomanía y compuso estas canciones que podrían haber ido destinadas a un disco en solitario (o en todo caso de The Last Shadows Puppets, el proyecto de Turner con Miles Kane) , olvidándose prácticamente de las guitarras. El sonido tiene un punto ambiental y atmosférico que domina el conjunto, hay también en la forma de cantar de Turner una especie de hartazgo, juega con su voz como nunca, y las comparaciones fueron desde Bowie a Serge Gainsbourg. También tiran de muchos instrumentos diferentes a los habituales de su discografía para crear esa base ambiental y la sombra de compararlos, o a Turner, con otros crooners del ramo como Nick Cave o el propio Father John Misty. Sin embargo, no cabe duda que Turner es uno de los tipos más listos de la clase y tiene habilidad para componer grandes canciones, otra cosa es la textura que le quiera dar.

El comienzo, celebradísimo en general por la referencia a The Strokes en el primer verso, es para “Start Treatment”, una canción muy atmosférica y autorreferencial, con un Turner fraseando y cambiando de tono de voz, destacando ese hartazgo o decadencia, incluso aburrimiento, al que aludíamos anteriormente. No abandona el fraseo en “One Point Perspective”, con ese irritante sonido de fondo, aunque es un tema que tiene sus puntos interesantes. En “American Sports” adoptan un tono más oscuro, algo que repetirán en otros temas, con un tono de voz que contrasta con la instrumentación del tema, una canción más melódica y convincente en la que las guitarras se dejan ver. La canción que da título al disco, “Tranquility Base Hotel & Casino”, me deja muy indiferente, es de las que menos me convencen, especialmente por ese tono decadente que comentábamos anteriormente. En “Golden Trucks” comienza a darse un fenómeno que se repetirá en otros temas, giros en la canción que le permiten ganar pulso, aunque también aquí apuestan por esa oscuridad. En “Four Out or Five” el sonido es más teatral pero es cierto que es una canción a la que aportan una épica y que le da un punto a favor tras varias escuchas, especialmente al final del tema.

La segunda parte va a ir en estos mismos derroteros. “The World’s Fist Ever Monster Truck Front Flip” te deja un tanto frío al comienzo pero luego levanta. En “Science Fiction” quieren apuntar algún sonido más endurecido pero es un espejismo, lo acaban llevando a terrenos más oscuros. Por su parte, “She Looks Like Fun” se acerca mucho a Cave, tiene un barroquismo por momentos excesivo pero, a cambio, da protagonismo a la batería, también en muy segundo plano en todo el disco, y a las guitarras. El final es para la teatralidad de “Batphone” y para un acercamiento a Gainsbourg en una interesante “The Ultracheese” con Turner jugando a crooner de nuevo y con un piano protagonista.

No sabemos qué habrán pensado Jamie Cook, Nick O’Malley y Matt Helders, el resto de integrantes de Arctic Monkeys, pero no cabe duda que Turner ha tenido que disfrutar en su autorreferencialidad y envolviéndose en sus dudas y contradicciones. Obviamente, aquí entramos en lo de siempre, todo artista tiene el derecho de hacer el disco que considere, faltaría más, y pueden cambiar de dirección. Queda por ver si esto es un paréntesis en la trayectoria de Arctic Monkeys o es una línea a seguir, yo apostaría por lo primero porque no me puedo creer que Turner adopte esta posición con treinta y dos años, aunque tampoco le vamos a pedir que sigan siendo esa banda que salió de Sheffield a mediados de la primera década del siglo XXI, por supuesto. A mí, personalmente, el disco me deja un tanto frío, no sé a qué carta quedarme, aunque también tengo claro que no consigo pillarle el punto. Y, ojo, insisto en que Turner sabe hacer buenas canciones.

 

 

Los Restos Del Concierto

Porque no todos oímos lo mismo