Archive for the ‘Discos actuales’ Category

Cass McCombs, “Tip of the Sphere”


20 Mar

No es una música especialmente inmediata ni variada la de este californiano, tampoco resulta demasiado contagiosa ni enérgica como ya apuntamos en reseñas de sus anteriores discos, sin embargo tiene algo que te atrapa con las paulatinas escuchas en que se va descubriendo hasta conquistarte con placeres estructurados que insisten contra lo que en principio pueda escapar a la evidencia. Con su particular sello sigue acumulando excelentes discos, desde aquella séptima referencia (“Big Wheel and Others”) con la que definitivamente nos sumó para su causa, hasta este nuevo trabajo que extiende la estela del más cercano “Mangy Love” con el que tanto disfrutamos.

Encuadrado en la abultada nómina de autores folk norteamericanos, sin duda es uno de los más personales y abiertos a otras influencias (mayormente tradicionales como el jazz o la psicodelia), además de un virtuoso de las guitarras con las que sostiene brillantes bases y atmósferas inconfundibles. En este nuevo trabajo vuelve a mostrarse especialmente acertado en el uso de estas, además de otros recursos que en ningún momento le apartan de la dirección que tantos años lleva siguiendo.

I Followed the South to What supone un inicio largo (más de siete minutos) e hipnotizante que empieza a ganar la atención para las guitarras y la omnipresente sección rítmica. Con The Great Pixley Train Robbery introduce con contundencia la esencia rock de su país antes de mostrarse oscuro y suave en una Estrella (con sorprendente homenaje a Juan Gabriel) en la que vuelve a destacar la fluidez de las guitarras. Un piano de salón anima el conjunto en Absentee en un tramo del disco en el que, junto a la percusión exótica de la bella Real Life, predomina la calma. La más melódica Sleeping Volcanoes crea una fantástica atmósfera con guitarras que van ascendiendo a las órdenes del bajo y Sidewalk Bop After Suicide suena profunda a partir de las cuerdas y teclados. El sabor del pedal steel fluye con suavidad en Prayer for Another Day antes de las novedosas programaciones rítmicas de la sencilla American Canyon Sutra. Más instrumentada y con una apreciable suavidad vocal, también destaca Tying Up Loose Ends antes de concluir con los diez brillantes minutos de la poderosa evocación sonora que supone Rounder.

No indicado para quienes gusten de emociones automáticas pero si para aquellos que sepan gozar de los provechosos frutos del reposo, con este “Tip of the Sphere” McCombs insiste en una mezcolanza de estilos que, con la irrenunciable sazón norteamericana, contentará una vez más a sus fieles y continúa su acercamiento a un sonido menos austero en el que las guitarras vuelven a ser protagonistas de las piezas más destacadas.

Yann Tiersen, “All”


17 Mar

Hace menos de tres años que Tiersen nos presentaba la pequeña isla en la que reside desde hace una década con un recorrido musical por sus localizaciones más representativas; era en su disco “Eusa”, nombre bretón de la isla de Ushant, y lo hacía únicamente servido de su piano en un regreso a los sonidos clásicos después de publicar sus dos trabajos más innovadores y anglosajones hasta la fecha (“Skyline” e “Infinity”) con los que satisifizo su cuota experimental y enriqueció la variedad de su repertorio.

Este nuevo trabajo vuelve a estar radicado en esa isla y supone una suerte de evolución sonora respecto de “Eusa”; grabado en su nuevo estudio The Exkal (ubicado en las instalaciones reformadas de una discoteca abandonada de la isla) Tiersen se hace cargo de todos los instrumentos y vuelve a caracterizar la grabación con elementos ambientales como pájaros, coyotes, cencerros, maleza… que la integran en el territorio en el que ha sido concebida. Para las partes vocales ha contado con diferentes colaboraciones, entre las que destaca su esposa Emilie Tiersen o el cantante francés Denez junto a otros artistas de origen escandinavo, en unas letras expresadas en bretón, finés o sueco y que complementan a la perfección el protagonismo de las melodías y la interpretación del propio Tiersen.

En referencia al antiguo aeropuerto berlinés, Tempelhof supone una cálida y romántica apertura al piano, que continúa presentando los primeros elementos vocales y electrónicos que aportan profundidad sonora en Koad, al igual que los delicados coros y la melodía vocal de la onírica Erc’h, sin duda bella. Los violines son suficiente abrigo para templar la pequeña y emocionante Usal Road antes de repetir efectos contemporáneos (guitarras, electrónica y efectos vocales) para completar una Pell igualmente cercana. Inquietante de inicio Bloavezhioù va abrazando emociones sencillas a medida que avanza, Heol es algo más movida y variada instrumentalmente pero igualmente cálida, y Gwennilied recupera el cariz más popular en la voz de Denez, al igual que una Aon de sabor tradicional y evocadora y cálida. Para cerrar, el precioso y suficiente piano acompañado de los cantos de los pájaros de Prad y la más concurrida y acogedora despedida coral de Beure Kentañ.

Once composiciones de una belleza inusual, llenas de romanticismo, tradición y apego a la naturaleza, que nos recuerdan al más clásico y original Tiersen; un artista libérrimo capaz de extraer maravillosas piezas de las frías islas del mar Céltico para seguir componiendo con ellas una discografía de extraordinaria riqueza.

Anderson .Paak, “Oxnard”


13 Mar

Fue hace tres años cuando descubrimos a Anderson .Paak con su segundo disco, el excelso Malibu (2016). Paak, nacido en California, se mostró como una de las figuras emergentes del Hip Hop norteamericano aunque su música iba más allá y contaba con numerosas influencias que iban del Soul al Jazz, pasando por los toques más modernos del R&B urbano. Además, y como es habitual en estos discos, la lista de colaboradores ya era grande en Malibu, ampliándose en su tercer disco, Oxnard, a nombres como Kendrick Lamar, Dr. Dre, Snoop Dogg o Q-Tip de A Tribe Called Quest, todos ellos ilustres del Hip Hop, junto con otros muchos. De esta forma, el batiburrillo de nombres entre colaboradores, productores y compositores del disco es exponencial, lo que también es una muestra de la diversidad y del eclecticismo de Anderson .Paak. Oxnard, por cierto, lleva el nombre de su ciudad californiana de nacimiento, otra referencia junto al Venice (2014) de su debut y el Malibu ya señalado. Sin embargo, Oxnard no llega a la altura de su predecesor, y no porque Paak no haya firmado buenas canciones, las hay, sino porque le sale un disco excesivamente largo y en algunos temas se recrea en exceso. Además, las expectativas eran altas, especialmente tras escuchar el fascinante “Tints”, uno de los singles de adelanto, en el que comparte voces con todo un Kendrick Lamar.

En el comienzo del disco, con “The Chase”, ya hace gala del eclecticismo del disco, en este caso la colaboración es con Kadhja Bonet, y es un tema muy setentero, con reminiscencias Funj, incluso incorpora el sonido de la flauta. En “Headlow”, en este caso con la colaboración de Norelle, se acerca al R&B más urbano y moderno, en un tema que gana con las escuchas. Pero ninguna canción supera a la ya señalada “Tints”, tremenda desde cualquier punto de vista que lo queramos ver, con un Lamar rapeando aunque la base del tema tira más al Soul. En “Who R U?” casi se acerca al Trap, aunque no deja de ser una canción más canónica del Hip Hop urbano. En “6 Summers” gira de nuevo hacia la diversidad de influencias, aunque la primera parte sigue la tónica del tema anterior, la segunda es más melódica, más del R&B, pero no es menos cierto que queda un tanto excesiva. “Saviers Road” es contundente y gana con las escuchas, aunque no le ocurre lo mismo a un “Smile/Petty” en el que tira por la experimentación y por probar cosas nuevas, pero no acaba de funcionar.

En la segunda parte comienza regresando al Hip Hop en “Mansa/Musa”, rapeando Paak junto a Dr. Dree y Cocoa Sarai, aunque no acaba de ser un tema que destaque en el conjunto del disco. En “Brother’s Keeper”, con Pusha T, sí que hay más sustancia, de nuevo juega con diferentes estilos pero la sombra de Prince está muy presente. “Anywhere” es otra de las canciones destacadas del disco, es donde Paak se siente más cómodo, sutil y elegante a partes iguales con una mayor presencia del Soul, colaborando en la canción Snoop Dogg, The Last Artful y Dodgr. En “Trippy” parece querer construir sonidos más ambientales y oníricos, aunque tampoco acaba de funcionar, en este caso la colaboración corre a cargo de J. Cole. Y el cierre del disco es para otro de los temas destacados, “Cheers” con Q-Tip de A Tribe Called Quest, donde destaca de nuevo la clase de Paak y atentos al sonido de la batería, además de samplers de otras canciones. Hay dos canciones extra que suman poco, “Sweet Chick” con BJ The Chicago Kid, eclecticismo de nuevo y con sonidos jazzísticos incluidos, algo que no es una novedad en su música, y “Left to Right”, una canción más festiva.

Buen disco de Anderson .Paak pero que no supera su anterior entrega, Malibu, aunque le consolida en la segunda línea del Hip Hop, pero todavía lejos de figuras como Kendrick Lamar o Janelle Monáe, además de las más clásicas. Sin embargo, tiene Anderson .Paak un evidente atractivo en la forma de conjugar sus diferentes influencias y vertientes y, además, sabe sacarse de la manga canciones tan fantásticas como “Tints”: