Archive for the ‘Discos actuales’ Category

Silenciados, «Poderosos bichejos depredadores»


17 May

Turno para la banda riojana Silenciados que el día 18 de mayo presentan en la sala Concept de Logroño su nuevo trabajo, el EP Poderosos bichejos depredadores, cinco canciones que dejan sin aliento. Silenciados fue el siguiente proyecto de varios componentes de Silencio Absoluto, uno de los grupos riojanos más significativos del final de la década de los noventa y de la primera mitad de la primera década del siglo XXI. Tras sus dos primeros discos, Cultura irracional (2015) y Las noches que fuimos salvajes (2017), llega un trabajo en el que siguen primando las guitarras y los ecos de referencias como Extremoduro, Marea o Desakato, entre otros, aunque con matices. Letras igualmente combativas y reivindicativas.

El comienzo es para «Iros a mamar», canción tan explícita como su título y que cuenta con Fernando Madina de Reincidentes a la voz, guitarras contundentes y ritmo acelerado que te dejan sin aliento. A continuación, la mejor canción del EP, la adictiva «Y seremos libres», muy reivindicativa y que recuerda a La M.O.D.A. pasados por Ska-P. Una de las canciones con más mensaje es «El polvo en las cunetas tiene alma», un tema más melódico pero sin dejar el sello característico de la banda. En «Mi vida a 30 metros» sorprenden con un comienzo que tiene tintes Pop pero enseguida tiran hacia el Ska y aceleran de nuevo. El EP se cierra con «La peonza de la vida», otra canción diferentes matices estilísticos, esa guitarra y sonidos flamencos y rumberos que dan paso a las guitarras eléctricas y a un estribillo coreable, vientos y referencias fantásticas.

Mañana, sábado 18 de mayo, lo dicho, Silenciados en la Sala Concept, una oportunidad de ver a una de las bandas riojanas más destacadas del momento.

Glen Hansard, «This Wild Willing»


13 May

No ha tardado mucho en grabar un nuevo disco el inquieto artista irlandés que, apenas un año después de su disco más americano ‘Between Two Shores’ (con el que completaba una fantástica trilogía junto a ‘Rhythm and Repose’ y ‘Didn’t He Ramble’), sorprende con esta agitadora reaparición plena de nuevos y exigentes sonidos, de origen étnico en ocasiones, clásico o contemporáneo en otras.

De la mano de un viejo conocido, el productor David Odlum que fuera miembro fundador junto al propio Hansard de The Frames allá por 1990, el resultado es un trabajo que aporta y exige calma, algo irregular y por momentos lineal, que en todo caso contiene una fantástica primera parte que abre I’ll Be You, Be Me, inicialmente denso y primario en su base rítmica (extraída del Cool Cat de Queen) para ir ganando intensidad a base de orquestación y coros. A continuación otros dos temazos como la preciosa Don’t Settle, ligera al piano y de ascendente carga emocional sostenida sobre todo en los vientos finales, y la delicada Fool’s Game, suavemente cantada en compañía de un piano discreto que quiebra al final un estruendo emocional hasta perderse en el íntimo cierre. Los elementos exóticos aparecen en Race to the Bottom, susurrada en compañía de la guitarra española de Javier Mas (veterano guitarrista zaragozano que acompañara a Leonard Cohen en sus últimas giras), y el toque oriental de The Closing Door, profunda al piano y las cuerdas. La mitad inicial la completa con brillantez Brother’s Keeper, a la que guitarra y piano aportan calidez, y en cuyos coros colabora Marketa Irglova (su excompañera en The Swell Season).

También con rasgos étnicos, Mary puede resultar monocorde en su suave crecimiento, aunque contiene bella instrumentación, y el piano de Threading Water introduce, sin excesos, algo de variedad. La voz musitada protagoniza Weight of the World, apenas en compañía del piano, y Who’s Gonna Be your Baby Now, cálida a las cuerdas. Aporta emoción la banda recuperada para el final con la exótica Good Life of Song, también tradicional como Leave a Light, de íntimo sabor irlandés para acabar.

Muestra Glen Hansard con este trabajo una nueva cara que, menos amable y rítmica y con pasajes de apreciable calma y de una emoción mayormente contenida, puede sorprender por su aparente monotonía (especialmente en su segunda parte), pero que cuenta igualmente con algunos cortes de gran belleza que podrían haber ganado relevancia de estar incluidos en un menor minutaje. De mérito en cualquier caso este arriesgado ejercicio de renovación cuyos aciertos funcionan lo suficiente como para recuperarlo y volver a saborearlo con calma.

The Long Ryders, «Psychedelic Country Soul»


07 May

Son The Long Ryders uno de esos grupos que tuvo la mala suerte de no estar en el momento adecuado en el lugar preciso. Y es que The Long Ryders pueden situarse como uno de los pioneros del luego llamado «Americana» aunque su sonido tiene más matices, con presencia del Power Pop y muy vinculados al californiano Paisley Underground. De 1983 a 1987 fue su momento cumbre y dejaron el poso de una banda mítica que influiría en numerosas formaciones posteriores. Durante las siguientes décadas, salvo algunas reuniones puntuales, la banda no funcionaría y la carrera en solitario de su líder, Sid Griffin, tendría un mayor recorrido. Pero su regreso se ha producido tras muchísimo tiempo sin material nuevo con este Psychedelic Country Soul, un disco luminoso que a través de doce canciones nos lleva del Power Pop al Country Rock pasando por otros estadios. Nosotros no estábamos nada familiarizados con los angelinos pero nos han convencido de sobra con este disco donde priman las melodías, los juegos de voces y las guitarras.

Comienzan potentes con «Greenville», una canción que empieza con un sonido más de raíces pero que deriva hacia el Power Pop con un estribillo fantástico. En «Let It Fly» mantienen la apuesta, es un medio tiempo más clásico del sonido de raíces, recuerdan a unos Jayhawks inspirados y cuentan Debbi y Vicki Peterson de The Bangles a los coros, también siendo relevantes las cuerdas. En «Molly Somebody» retornan a sonidos más de Power Pop, también de forma destacada, y en «All Aboad» se deslizan hacia el Rock, con unas guitarras más punzantes que nos recuerdan a Tom Petty and the Heartbreakers. «Gonna Make It Real» es un medio tiempo de Country Rock donde destaca la melodía e «If You Want to See Me Cry» es una canción casi acústica con el apoyo de unas cuerdas de fondo.

La segunda parte se inicia con la más rockera, aquí el protagonismo es para las guitarras eléctricas, «What the Eagle Sees». «California State Line» es más acústica de nuevo, muy del «Americana» y con presencia destacada del pedal steel. En «The Sound» vuelven a imprimir más aceleración siendo una de las mejores canciones de la segunda mitad del disco, sonido más rockero con contrapuntos a cargo de nuevo del pedal steel. Llega el turno para la relectura del «Walls» de Tom Petty and the Heartbreakers, de su disco de 1996 que era la banda sonara de She’s the One, donde vuelven a participar a los coros las hermanas Peterson y que está muy ajustada. En el cierre aparece «Bells of August», un tema de nuevo del «Americana», un medio tiempo intimista, y termina el disco con «Psychedelic Country Soul», una canción que mezcla el Power Pop y el «Americana», de nuevo con un sonido que nos recuerda de nuevo a The Jayhawks.

Destacado disco de The Long Ryders, un regreso muy celebrado y que nos ha dejado una importante colección de canciones. Esperemos que no se queden en un hecho puntual.