Quique González, ‘Me mata si me necesitas’

13 Mar

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Siempre es una fantástica noticia tener nuevo material de Quique González; más Quique González siempre, por donde quiera que vayan sus tiros. Somos muchos los acostumbrados a encontrarnos en sus letras y mecernos en sus notas a lo largo de una trayectoria que, pese a los lógicos virajes, nunca ha perdido su esencia independiente y personal. Es esa coherencia la que ha ido generando una enorme fidelidad y confianza de muchos seguidores hacia él, convirtiéndole en uno de los autores de rock más respetados e importantes de este país.

Sus discos son transparentes, sin sorpresas, pero diferentes entre sí. Unos más complicados y otros menos, como es el caso de este último; un trabajo ajustado y lleno de matices, su disco más cercano al pop. Los excelentes arreglos del ubicuo Ricky Falkner, así como la colaboración de César Pop en la composición de la mitad de las canciones, parecen dotarlo de una energía y color que hacen de este ‘Me mata si me necesitas’ (maravilloso título) un disco más abierto y cercano que los últimos. Acompañado a la perfección por los cinco ‘detectives’ de su última banda, la misma que le acompañó en la gira de ‘Delantera mítica’, reproduce el sonido de un rock americano de mediana intensidad sonora y alta emocional.

Con suaves guitarras abre el disco el melódico medio tiempo de ‘Detectives’ a la que sigue ‘Se estrechan en el corazón’, su primer y luminoso sencillo, cuyo cierre coral es precioso.  ‘Sangre en el marcador’ introduce con brillantez la electricidad y el rock y en la pequeña perla que es ‘Charo’ decubrimos la voz increíble de Caroline Morgan. Melancólica e íntima, ‘Cerdeña’ marca el ecuador del disco antes de que irrumpa la aparente sencillez del folk más puro en ‘Ahora piensas rápido’, con ligeros aires celtas. Cambia el tono ‘Orquídeas’, más eléctrica y de creciente belleza  hasta el violín final. Los aires de Springsteen acompañan al piano en el rock ligero de ‘Relámpago’ y el blues aparece a continuación con ‘No es lo que habíamos hablado’. La nostálgica ‘La casa de mis padres’ rompe en su segunda mitad para poner el brillante punto final.

Nada falta ni sobra en estas diez canciones en las que la lírica coloquial y rotunda de Quique te vuelve a atrapar con la cercanía de sus historias. No inventa nada pero suena tan renovado como siempre, igualmente inspirado y sincero, posiblemente más positivo, y demostrando que se mantiene en la plenitud de una carrera desde cuya cima venimos disfrutando hace años.

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