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«American Idiot» o el resurgir de Green Day


09 Ago

Green Day había sido uno de los grupos capitales postgrunge. Su Punk Rock accesible y comercial logró dar el pelotazo cuando el Grunge expiraba a mediados de los noventa. Fue con Dookie (1994), que también recordamos en su momento, cuando Billie Joe Amstrong, Mike Dirnt y Tré Cool dieron el pelotazo. Pero, como ya contamos, no eran unos recién llegados, era su tercer disco tras haber funcionado de forma underground hasta la fecha, aunque Dookie lo publicó Warner. Aprovechando la corriente, Green Day se dieron prisa en publicar sus dos siguientes discos, Insomniac (1995) y Nimrod (1997), con buenos resultados de ventas. Pero la relevancia de Green Day parecía ir disminuyendo, su siguiente trabajo fue Warning (2000) donde ya iban demostrando una mayor versatilidad. En ese momento se produjo un parón en su producción y salieron algunos recopilatorios, en medio de una crisis del grupo por el futuro de la formación. Por lo tanto, cuando Green Day anunciaron una «Ópera Punk» para 2004 poco menos que había que echarse a temblar…Pero Amstrong, Dirnt y Cool acertaron de pleno con un disco tremendo, de plena actualidad y que es una de las cimas de su carrera con Dookie. Que una década después de este último hubiesen dado en el clavo con un disco urgente y directo, ambicioso, y con canciones de Punk Rock pero también con un sonido más épico, es un punto a favor de Green Day. Además, no hay que dejar de destacar la crítica que American Idiot era a la administración de George W. Bush y la invasión de Irak en 2003, un posicionamiento ineludible para un grupo como Green Day. En American Idiot encontramos algunos hits fantásticos, canciones un tanto alargadas dentro del concepto, y uno sonido que recuerda a los The Clash más eclécticos. La producción fue para el habitual Rob Cavallo, que llevaba con ellos desde Dookie, y que también trabajó con Goo Goo Dolls, Avril Lavigne o My Chemical Romance. Además, también hay que destacar la estética del disco y de sus integrantes, ese negro y rojo dominante. Fue una sorpresa en un 2004 y Green Day alcanzaron el número 1 en Estados Unidos y colocaron más de dieciséis millones de discos vendidos en todo el mundo, una barbaridad en un periodo en el que la industria musical iba de capa caída. Con un personaje como Jesus of Suburbia como hilo conductor del disco, un anti héroe de clase media baja del que se narra su situación pero bajo el prisma del contexto que le ha tocado vivir, la administración Bush y la guerra de Irak como ejes centrales, American Idiot también recuerda al modelo tomado por The Who para Tommy (1969).

«American Idiot» da comienzo al disco de forma potente, recordando a Dookie y toda una declaración de intenciones, primer single del disco que ya llamó la atención. A continuación se lanzan con una de las dos canciones que abarcan diferentes tomas, en este caso una «Jesus of Suburbia» repartida en cuatro actos en los que van pasando de sonidos más melódicos a otros más Punk, funcionando de forma coherente. «Holiday» es otro de los hits del disco, una canción fantástica con un tono épico y contundente. Y la épica continúa con el medio tiempo más melódico que también fue uno de los grandes éxitos del disco, «Boulevard of Broken Dreams», otra letra con una gran carga de profundidad. En «Are We the Waiting» siguen ahondado en el tono épico aunque en este caso apuestan por coros y estribillos que van a lo «más fácil». «St. Jimmy» es una apuesta por el sonido más Punk, acelerando el tempo del disco. Y en «Give Me Novocaine» vuelven al sonido más melódico, un medio tiempo con un barniz más Pop, una canción también de temática premonitoria con lo que ha ocurrido en Estados Unidos unos lustros después.

En «She’s a Rebel» retornan al Punk Pop, otra canción que les funciona con esas guitarras características. «Extraordinary Girl» es una canción que rompe un poco con el tono del disco, que viene del Rock de los sesenta y con un punto muy beatleliano. Pero con «Letterbomb» vuelven al Punk Pop más melódico para dar entrada al final del disco que continúa con la soberbia «Wake Me Up When September Ends», una balada épica y muy emotiva, una grandísima canción que fue acompañada por un no menos impactante vídeo. «Homecoming» es la otra canción compuesta por cinco cortes, de nuevo con sonidos diferentes, Dirnt aborda las voces en la muy Punk «Nobody Likes You» y Cool lo hace en «Rock and Roll Girlfriend», llegando de nuevo la épica al final con «We`re Coming Home Again». Con «Whatsername» llega el cierre del disco, una canción con un cierto tono de dramatismo.

Green Day recuperaron buena parte de su prestigio con este American Idiot, con una triunfal gira. Pero, realmente, fue un espejismo, Green Day nunca volverían a llegar a este nivel y sus pasos posteriores serían irregulares, incluido algún episodio de Amstrong sobrepasado con un ataque de ira en el escenario en 2012 que le llevó a rehabilitación. Musicalmente, Green Day se «vinieron arriba» como suele decirse. Primero apostaron por el concepto de Ópera Rock con su siguiente trabajo, 21st Century Breakdown (2009), que aunque contó con una muy buena recepción del público no es menos cierto que estaba varios peldaños por debajo de American Idiot. Pero la cosa se complicó con su siguiente paso, un triple lanzamiento en el último tercio de 2012 compuesto por ¡Uno!, ¡Dos! y ¡Tré!, una apuesta arriesgada y excesiva que no funcionó. Su último trabajo de estudio, Revolution Radio, es de 2016 remontó el vuelo, fue número 1 de nuevo aunque para entonces el aura de Green Day ya estaba lejos de lo logrado con un disco como American Idiot. 

El trallazo de Green Day con «Dookie»


19 Feb

Dookie (1994) de Green Day cumple su veinticinco aniversario en este 2019, aunque aquí nos llegó ya entrado 1995. Fue uno de esos puntos de inflexión en las tendencias de la época, aunque como hemos señalado en no pocas ocasiones estaban lejos de ser mayoritarias. El Grunge, aunque volveremos a discos de Soundgarden y Alice In Chains de aquel año, del Vitalogy de Pearl Jam ya hablamos en su día, había dejado paso por un lado al BritPop y, por otro, a la elevación al mainstream de otros sonidos que llevaban unas décadas en un muy segundo plano, aunque con su impacto e influencia, como es el Punk. Y el Dookie de Green Day fue sin duda alguna el principal responsable. Obviamente, no es comparable al escenario de surgimiento de Sex Pilstols y The Clash, al contrario, ese «resurgimiento» del Punk tenía más matices, así como su desarrollo posterior. A Green Day se uniría poco después unos Offspring que a mí siempre me parecieron algunos peldaños por debajo, así como formaciones que lograron una mayor visibilidad como Rancid o los veteranos Bad Religion, ambos lejos del éxito de los anteriores. En cierto sentido, es un Punk Rock más domesticado que también se basaba en un entusiasmo juvenil, a pesar de que Green Day casi cumplían una década de carrera y era su tercer disco, el primero en una multinacional (Warner). Su trayectoria se había librado en el underground y en sus entrevistas de aquel año recordaban haber tocado en España en lugares como gaztetxes y demás. Sin embargo, en Warner vieron el potencial y la apuesta por lo tan de moda «alternativo» (etiqueta que tanto ha dado que hablar) permitía esa opción. Con un productor como Rob Cavallo, no cabe duda que el acierto fue absoluto con unas ventas por encima de los doce millones de discos y con hits como «Basket Case», «Longview» y «When I Come Around». Green Day, el trío formado por Billie Joe Armstrong, Mike Drint y Tré Cool, tenía la lección aprendida, canciones rápidas, de poco más de dos minutos y guitarras aceleradas, aunque también había espacio para sonidos más melódicos y una querencia por el Pop. Después del Grunge y su nihilismo y su «carga», Green Day sonaban como una liberación y un disfrute que también aceptamos aunque su fecha de caducidad también estaba cerca y sus consecuencias, no queridas, contribuyesen a otras tendencias menos afortunadas. Pero Green Day fueron un soplo de aire fresco.

Dookie podrá ser acusado de ser muy monocorde, pero sus canciones siguen funcionando. Comenzaba con la vitamínica «Burnout», Punk melódico que se clavaba y a la que seguía «Having a Blast», un mismo esquema con la guitarra a todo trapo y la sección rítmica siguiendo el camino. En «Chump» no se salían del guión para conectar con «Longview», que fue el primer single del disco, y donde ya había más matices como el papel del bajo, el in crescendo del tema y cómo llegaba al clímax. «Longview» era una gran carta de presentación del disco y en el mismo era seguida por la potentísima «Welcome to Paradise», una de las que mejor conectaba con el Punk primigenio. «Pulling Teeth» era más melódica, casi un medio tiempo que conectaba con el Power Pop incluso y a la que seguía su gran éxito, el tema que les colocaría en el mapa, «Basket Case», una canción que se te clavaba con su melodía y estribillo. «Basket Case» sonaba en las radios, en los bares y en todos los sitios.

La segunda parte daba comienzo con «She», de nuevo más melodía y deslizamiento hacia el Pop al comienzo para ascender a lo largo del tema, con el bajo de Dirnt en modo protagonista. En «Sassafras Roots» siguen en esa dirección y llega seguramente mi canción favorita del disco, una «When I Come Around», de nuevo más melódica y con un punto melancólico que no aparecía en el resto del disco, un tema menos festivo y con más matices. A partir de aquí, canciones de menos de dos minutos para ir cerrando con «Coming Clean», más dura; la muy Punk «Emenius Sleepus»; y la aceleradísima «In the End» donde la batería de Tré Cool se sale. El final es para «F.O.D.», con un Armstrong cantando sin apenas apoyo instrumental para acelerar a continuación. El tema se cerraba con la incorporación de «All By Myself» que cantaba Cool, un tema acústico a modo de coda.

Dookie fue un gran éxito de una banda como Green Day que permitía, junto al BritPop, seguir manteniendo la ilusión de lo «alternativo». Fue muy liberador, como decíamos antes, porque sonaba muy fresco, aunque estaba lejos del valor sociológico que había tenido dos décadas antes el Punk. La carrera de Green Day, a la que volveremos, no fue fácil desde varios puntos de vista, y ellos mismos han pecado en ocasiones de una cierta megalomanía. No tardaron mucho en sacar Insomniac (1995), que ya logró vender sólo la quinta parte de discos. Desde entonces, habría que esperar a 2004 cuando sorprendieron con el crítico y maduro American Idiot, que les devolvió a ventas similares a Dookie y a un reconocimiento de la crítica. Pero esa es otra historia que abordaremos próximamente en Los Restos del Concierto, mientras tanto, recordamos el entusiasmo juvenil de Dookie, ese disco de 1994 con cuyas canciones botábamos en 1995 en los bares y que nos hizo girar la mirada hacia un Punk Rock domesticado y accesible.