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La celebración de Wilco con “Wilco (the Album)”


31 Ene

2019 va a ser para Los Restos del Concierto un año muy de Wilco. Tenemos pendiente la reseña del disco en solitario de Jeff Tweedy, Warm, en el que entraremos en las próximas semanas. Pero en 2019 cumplen años varios de sus discos: Summerteeth (1999), A Ghost Is Born (2004) y Wilco (the Album) (2009). Y sin olvidar que el 22 de junio serán cabezas de cartel en el Azkena de Vitoria, que no nos los vamos a perder. Así que tenemos Wilco para rato en los próximos meses, que si te descuidas a lo mejor hasta publican disco, su último trabajo ya es de 2016 con Schmilco. Pero vamos con el décimo aniversario de Wilco (the Album), un trabajo que fue considerado en su momento como “menor” (una calificación cuando menos curiosa cuando la empleamos en los discos) y que venía tras su vuelta a sonidos más pausados con el fantástico Sky Blue Sky (2007). Jeff Tweedy, Nels Cline, Mikael Jorgensen, Glenn Kotche, Pat Sansone y John Stirratt llegaban a 2009 y decidían sacar un disco de celebración en el que iban a reflejar las diferentes caras de Wilco, desde las más cercanas a sus orígenes hasta el Power Pop de Summerteeth o los sonidos experimentales de Yankee Hotel Foxtrot (2001) o el ya mencionado A Ghost Is Born. Y consiguen un disco notable que grabaron en los estudios de Neil Finn (Crowded House), que pone los coros en varios temas, en el que se observa ese proceso de Wilco, con algunas canciones muy destacadas, aunque sí que es cierto que el disco suena más a su trabajo anterior.

Comienzan con una fantástica “Wilco (the song)” que tiene un tono alegre y optimista, con un punto Pop aunque refleja de nuevo esos estadios de Wilco, escenificados también en las punzantes guitarras de Cline. Vuelven a los sonidos del Sky Blue Sky con “Deeper Down”, más ambiental y delicada, mientras en “One Wing” se salen con una de las mejores canciones del disco, un tema que cuenta con diferentes fases y que va creciendo y ganando en intensidad, destacando de nuevo el sonido de las guitarras pero también el peso de la batería de Kotche. En “Bull Black Nova” aparece el sonido más experimental y ruidista que les catapulto fuera de la zona de confort del “Americana” a comienzos del siglo XXI, aunque también hay un breve espacio para la melodía. Y esta es omnipresente en la bellísima “You and I”, un medio tiempo delicioso en el que se une Feist como segunda voz y se in crescendo de las guitarras. En “You Never Know”, Tweedy canta con garra y el protagonismo regresa a las guitarras con el piano de Jorgensen también destacado y con una letra que a mí siempre me ha gustado.

La segunda parte comienza con un medio tiempo como “Country Disappeared”, también muy sutil en el que Tweedy canta incluso en falsete. “Solitaire” es un regreso al ambiente más experimental aunque en esta ocasión no está tan logrado y en “I’ll Fight” se lanzan a la melancolía, la vez más clara en todo el disco, con una canción que recuerda a sus dos primeros trabajos, siendo otro de los temas más destacados de Wilco (the Album). El cierre es para la más rockera “Sonny Feeling” y para “Everlasting Everything”, una canción un tanto más extraña, donde le dan un punto dramático en la interpretación.

Wilco (the Album) no es una de las obras maestras de la banda pero es un disco para disfrutar y con un planteamiento curioso. Desde entonces, los de Chicago no han parado, han publicado tres discos más y no podemos olvidar su caja de rarezas de 2014 que es una maravilla. Esperemos que no pase mucho tiempo hasta un nuevo disco de Wilco, mientras tanto siempre podemos regresar a cualquiera de sus trabajos anteriores porque Wilco siempre están ahí y, como dicen en el tema que abre el disco, “Wilco will love you baby”.

Mavis Staples, ‘If All I Was Was Black’


31 Ene

Mavis Staples y Jeff Tweedy vuelven a juntarse en lo que es su tercer trabajo conjunto. Si Staples regresó al primer plano con el fantástico You Are Not Alone (2010), una maravilla al servicio y talento de Staples, el segundo no le fue a la zaga, One True Vine (2013), aunque no debemos olvidar el We’ll Never Turn Back (2007), producido por Ry Cooder. En 2016, Staples cambió a Tweedy por M. Ward en Livin’ on a High Note , para el que aportaron composiciones Benjamin Booker, Ben Harper, Valerie June, Justin Vernon, Neko Case, Nick Cave, el propio Ward, entre otros, un disco más heterogéneo que los producido por Tweedy. Cuando se conocieron las noticias de una tercera entrega entre ellos y que además iba a tener mayores connotaciones políticas, no en vano el contexto lo demandaba con la elección de Trump como presidente de Estados Unidos, las expectativas crecieron. Y más con una figura como Mavis Staples, una histórica en el mundo de la música en la defensa de los Derechos Civiles desde finales de la década de los cincuenta con The Staple Singers. Sin embargo, las primeras críticas no fueron tan positivas como en las entregas anteriores, y uno trató de sustraerse de las mismas, pero ciertamente este If All I Was Was Black se queda un poco a medias, parece que quiere arrancar en varios momentos pero en otros se diluye. Con todos los temas compuestos por Tweedy, junto con Staples en tres ocasiones, y con una buena producción y una Mavis Staples demostrando que su voz sigue siendo única, parece que les ha faltado impulso.

Y eso que el disco comienza muy bien con una contenida pero mordiente ‘Little Bit’, donde ya aparecen esos coros que van a ser seña de identidad de todo el disco, y ‘If All I Was Was Black’ también es un gran tema, con un punto más Soul, más amable si se quiere. La línea del disco se mantiene con una más enérgica ‘Who Told You What’, con las guitarras y Hammond en primera línea. En ‘Ain’t No Doubt About It’ se une Tweedy a las voces, aunque el tempo del disco desciende y es una canción que entra a las primeras escuchas y en el que el estribillo va hacia el Góspel. Pero a partir de aquí el disco va perdiendo energía, comenzando por ‘Paceful Dream’, tema con menor instrumentación, más minimalista, pero en el que se mantiene claramente el espíritu Góspel.

La segunda parte del disco comienza con una más combativa ‘No Time For Crying’ que tiene reminiscencias sesenteras con una buena sección rítmica y unos coros destacados. ‘Build a Bridge’ funciona en menor medida aunque va ganando con las escuchas, con ese coro en falsete, y en ‘We Go High’ sobresalen de nuevo los coros para un tema más pausado. Las dos canciones que cierran el disco son ‘Try Harder’, en el que parece que quieren ganar en intensidad pero lo acaban de lograr en nuestra opinión, y ‘All Over Again’, un tema más acústico, con la guitarra y la voz de Staples.

No es que nos encontremos ante un mal disco, al contrario, pero no alcanza la cota de las entregas anteriores de la sociedad Staples-Tweedy. Está muy bien trabajos como el que nos ocupa, combativos y reivindicativos, pero hay como una cierta contención. De todas formas, bienvenidos de nuevo.