Steve Gunn, «The Unseen in Between»

Hace unos años que descubrimos a Steve Gunn con el destacado Eyes on the Lines (2016), que supuso el fichaje por la independiente Matador. Gunn fue guitarrista de The Violators de Kurt Vile y ha trabajado con Hiss Golden Messenger y el propio Vile, entre otros. Aunque su vinculación con Vile puede apreciarse en algunas notas de su sonido, no es menos cierto que la paleta es más amplia, centrándose en la preeminencia de unas guitarras acústicas y de unas melodías preciosistas que muestran a un Gunn como un artesano y orfebre de la mezcla entre el sonido Folk y los ribetes Country aunque sin dejar de lado un punto Pop que nos llevan también a disco muy ambiental y que va generando una atmósfera íntima. Suena a Nick Drake y, aunque de origen norteamericano, no es menos cierto que también hay una influencia claramente británica. Aunque no llega a los extremos «oscuros» de Vile, en Gunn también aparece una sombra de melancolía y nostalgia que se aprecia más en algunos temas.

El comienzo es para «New Moon» que es una canción muy atractiva, con una presencia destacada de las guitarras y el peso de una armónica en la segunda parte que le acerca más al Folk. En «Vagabond» es donde apreciamos más el toque británico, una de las mejores canciones también del disco con una voz femenina de contrapunta y con unas guitarras atmosféricas. En cuanto a «Chance», es un tema que comienza de forma acústica y que es muy preciosista, con la orfebrería de Gunn en pleno rendimiento, una canción muy aseada como todo el disco. En «Stonehurst Cowboy» se basa en su voz y su guitarra, una canción muy bella en la que canta con mucha emoción y que nos recuerda a Nick Drake. En «Luciano» sigue con la línea anterior, aunque es más enérgica pero menos emotiva, con la presencia de cuerdas y esos coros de contrapunto.

La segunda parte comienza con «New Familiar», una canción también atractiva con esas acústicas del comienzo y con una segunda parte más eléctrica. «Lightning Field» es uno de los cortes más luminosos pero de forma instrumental ya que contrasta con el tono de su voz. «Morning Is Mended» es un retorno a la acústica pura y dura, su voz y su guitarra acústica, una canción muy bonita y atrayente. El cierre es para «Paranoid», una canción también diferente, en la que comienza prácticamente fraseando y siendo más compleja que las anteriores, y que también convence, siendo seguramente la que remite más claramente a Vile.

Buen trabajo de Steve Gunn que viene a confirmar su talento y que le sitúa entre los cantaurores más atractivos del momento.

Kurt Vile, «Bottle It In»

Regresa Kurt Vile, uno de los favoritos de la crítica, con su octavo disco, Bottle It In, un trabajo que se le va a los setenta y ocho minutos, casi nada. Vile, con su forma de cantar nasal y «arrastrada», su sonido monótono y un tanto melancólico, te acaba conquistando de alguna manera, con discos tan fascinantes como Wakin on a Pretty Daze (2013) o su entrega de 2015, B’lieve I’m Goin Downo acabando llevando a su terreno a Courtney Barnett en el recomendable Lotta Sea Lice (2017). A diferencia de su amigo y excompañero en The War on Drugs, Adam Granduciel, no ha conseguido alcanzar un éxito más masivo aunque sí que comparten prestigio y reconocimiento, pero el estilo de Vile es más complicado para lograr ese éxito más mayoritario. Lo que pasa es que, como decíamos, te acaba conquistando y en Bottle It In es capaz de mantener ese nivel y hacerlo casi durante ochenta minutos, casi nada. Sé que habrá gente que diga que es un artista sobrevalorado y que incluso representa en parte una deriva del indie ensimismada y poco real, pero no te suelta.

En Bottle It In ya comienza fuerte con un tema del calibre de «Loading Zones», donde hay una combinación muy interesante de las guitarras mientras comienza con su forma de cantar particular, siendo una canción muy crepuscular. En «Hysteria» frasea, siendo una canción que mantiene el nivel y que se va directamente hacia la nostalgia. En «Yeah Bones» se permite hacer un tema más alegre y divertido, ciertamente, que contrasta con su voz, mientras que en «Bassackawards» se sale, es posiblemente mi canción favorita, fraseando de nuevo y alcanzando casi los diez minutos. En «One Trick Ponies» parece regresar a la «alegría» (no sé si eso es posible en Vile) pero es una canción más melódica con presencia destacada de los coros. Y en «Rollin With the Flow» hace una versión del artista Country T.G. Sheppard, dotándole de un tono también más melódico y crepuscular. En «Check Baby» decide irse casi a los ocho minutos para volver a su esencia, ese fraseo angustioso y «arrastrado» de nuevo», y funciona.

La segunda parte comienza con «Bottle It In», más de diez minutos de canción, siendo más ambiental con un tono electrónico de fondo, muy sutil, que es un tanto novedoso, y en la que participa Cass McCombs. En «Multinies» se muestra más inspirado y tira de la acústica a través de Kim Gordon (Sonic Youth) y en «Come Again» apuesta por dos voces con la colaboración de los integrantes de Lucius. En «Cold Was the Wind» se muestra más crepuscular de nuevo, es un tema con más texturas y matices. En esa línea se centra, aunque más minimalista en la instrumentación en la larguísima «Skinny Mini» (otra vez por encima de los diez minutos). El cierre es para la breve «Bottle Back», un instrumental de apenas un minuto y medio.

Lo que decíamos, no sabes cómo pero te atrapa, el disco es largo pero no se hace largo, y Vile siempre tiene algo como hipnótico. Es un fenómeno curioso pero que funciona. Bottle It In es un muy buen disco, otro más en su carrera, aunque otra cosa es si en directo tanto ensimismamiento se aguanta.

Courtney Barnett & Kurt Vile, ‘Lotta Sea Lice’

Las uniones de artistas para realizar discos conjuntos suelen ser un riesgo porque a veces no mezclan bien los estilos o las fórmulas. En el caso que nos ocupa, Courtney Barnett y Kurt Vile, habían compartido festivales y entre ellos surgió una chispa. Lotta Sea Lice es el resultado de esta unión de dos personajes de la música que podríamos categorizar como ‘raros’. Si en 2015 la australiana Courtney Barnett nos convenció de sobra con su excelente debut Sometimes I Sit and Think, and Sometimes I Just Sit, una colección de temas guitarreros de los que ya hablamos en Los Restos del Concierto, Vile lleva una gran trayectoria detrás que le ha llevado a una exitosa y reconocida discografía, además de haber formado parte de The War on Drugs junto a su amigo Adam Granduciel, con un tono más sombrío y lo-fi, como también hemos reseñado aquí mismo. Así que los mimbres estaban asentados y el resultado es muy satisfactorio, un disco que se ha podido ver en un segundo plano ante el volumen de novedades de estas semanas pero que es una joya. Aunque están repartidas las tareas compositivas con cuatro temas de Vile, tres de Barnett, una canción de Jen Cloher que es la mujer de Barnett, y una versión de Belly, el disco en su conjunto tira más a Vile pero la huella de Barnett se nota. Pero el disco tiene una gran personalidad propia y funciona en su conjunto.

El comienzo es excepcional, aunque ‘Over Everything’, un tema de Vile, no será el tono que marque el disco. Canción fantástica que se eleva por encima de los seis minutos, cantan los dos juntos y contrasta el fraseo característico de Vile con la mayor energía de Barnett, siendo un tema que va creciendo y que culmina con guitarras poderosas. ‘Let It Go’ es la primera aportación de Barnett y es más oscura, curiosamente recordaría por momentos a los temas de Vile pero no hay que olvidar que en el disco de Barnett hay canciones en esa dirección, y cuenta con un poso amargo con las guitarras de nuevo como protagonistas. La aportación de Cloher es ‘Fear Is Like a Forest’, una canción más rockera pero que también tiene un tono crepuscular siendo una de las más destacadas en el empaste de la voz de Barnett con la de Vile que queda en un segundo plano. ‘Outta the Woodwork’ es otra composición sombría de Barnett, especialmente cuando cantan los dos, creciendo la intensidad de las guitarras que le dan un tono denso y opresivo. Vile aporta un tono más alegre con la preciosa ‘Continental Breakfast’, un tema más melódico donde vuelven a destacar las dos voces.

‘On Script’ es una canción de Barnett que sorprende por su tono triste, melancólico, a pesar de unas guitarras si se quiere más sucias y en la que la única voz es la de ella. Los dos siguientes temas corresponden a Vile, un ‘Blue Cheese’ que es interesante, más alegre en la parte instrumental y no tanto en las voces, predominando en este caso la de Vile. La otra canción de Vile ‘Peepin’ Tom’, una de las más destacadas de todo el disco, ese comienzo acústico y minimalista dejado a la voz de Barnett, aunque hay algún giro dramático, pero pronto se recupera el tono acústico que comentábamos y que tan bien le funciona. Y, como decíamos, el final es para la versión de ‘Untogether’, tema de Belly compuesto por Tanya Donelly en aquellos 9o, correspondiente a su disco Star (1993), y que Barnett y Vile llevan a su terreno, de forma desnuda e intimista de nuevo con la voz de Barnett de nuevo en primer plano.

Muy bueno el trabajo conjunto de Courtney Barnett y Kurt Vile, una unión que ha salido fantásticamente y que ha dado lugar a una serie de canciones que te van entrando poco a poco. Disco muy ‘otoñal’ que funciona perfectamente y que seguramente dejará poso, con esas guitarras como por ejemplo las de destacada ‘Over Everything’.