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«In Hiding», Pearl Jam y Bukowski


30 Ago

En 1998, Pearl Jam publicaban su quinto disco, Yield, del cual ya hablamos el año pasado en Los Restos del ConciertoYield será seguramente el último gran disco de los de Seattle, un disco que precedía al controvertido en su momento No Code (1996), pero que era un fantástico trabajo igualmente. En Yield, Pearl Jam apostaban claramente por un sonido más épico si cabe, con una combinación de canciones rápidas y, especialmente, medios tiempos acelerados. Atrás quedaba la urgencia de comienzos de los 90, aunque siempre apare como en la mítica «Do the Evolution», o en «Brain of J.». En el otro lado, «Given to Fly», «Whislist», «All Those Yesterdays», etc. Sí, eran unos Pearl Jam más maduros, el tiempo pasa para todos y todas. Uno de los elementos que también cabe destacar en el disco es el peso de la Literatura en la inspiración de varias canciones. Así, la siempre recurrente, y de la que hemos hablado, «El maestro y Margarita» de Míjail Bulgákov era la influencia en «Pilate» cuyas letras eran de Jeff Ament y la filosófica «Ishmael» de Daniel Quinn marcaba «All Those Yesterdays» que había escrito Stone Gossard.

Pero para cerrar esta sección del verano de 2019 dedicada a canciones literarias nos vamos a centrar en «In Hiding», uno de los últimos cortes del disco y cuya letra es de Eddie Vedder y la música de Gossard. Vedder declaró en su momento que la letra estaba inspirada en los libros y la figura de Charles Bukowski, padre del «realismo sucio» y referente para varias generaciones con sus obras directas, auténticas e impregnadas de un elevadísimo nihilismo y un no menos presente existencialismo, sin olvidar su cinismo característico. Seguramente, muchos identifiquen su obra con el sexo, las drogas, etc., pero hay muchísimo más. Libros como «Cartero», «Factótum», «Mujeres», sus cuentos y poemas, etc., siguen leyéndose. Vedder señaló que Sean Penn le había pasado una cita de Bukowski y que eso le dio pie para un tema un tanto autorreferencial, Vedder siempre ha sido un tipo con un alma un tanto torturada, con esa dialéctica entre la posición del individuo y los requerimiento de la sociedad que tantas veces ha explorado. Sin embargo, en otras ocasiones ha dado algunas interpretaciones más abstractas, que también casan con la temática de la canción. Allí, Vedder escribe versos un tanto claustrofóbicos, muy de posicionarse ante el mundo (la sociedad) y ante uno mismo. De hecho, nada más explícito que el título, «In Hiding», «Escondido». La música, que recordemos la firma Gossard, mece la letra de Vedder en una base de guitarras al comienzo para ir ascendiendo a medida que la voz de Vedder crece, con una segunda parte en la que aumenta la intensidad y la épica, pero sin abandonar un recorrido un tanto sinuoso.

No solo Pearl Jam se han inspirado en Bukowski, por ejemplo Modest Mouse llamaron a una de sus canciones de 2004 directamente «Bukowski», al igual que otras bandas como The Boo Radleys que fueron explícitos en «Bukowski Is Dead», publicada en 1995, un año después de su muerte; U2 lo harían para «Dirty Day» del Zooropa (1993); y si alguien se puede identificar con el personaje y parte de la filosofía de Bukowski en la música ese no es otro que Tom Waits, que se inspiró directamente en el escritor en «Frank Wild’s Years» de 1983.

«Backspacer», uno de los discos más urgentes de Pearl Jam


14 Jun

Siempre nos cuesta escribir de nuestros grupos y artistas favoritos y más si es el más, en mi caso Pearl Jam. Obviamente, a estas alturas de la película y como hemos señalado en otras ocasiones, Pearl Jam no tienen nada que demostrar. Fueron un torbellino a comienzos de los noventa, supieron tomar su camino y quitarse pesos de encima, y luego…bueno, luego han seguido sacando discos, espaciándolos cada vez más, y siendo una garantía en directo, los mejores sin duda, como vimos en el Mad Cool del año pasado, por ejemplo. Pero sí que es cierto que sus discos desde por lo menos Binaural (2000) no han destacado, siendo su último gran disco Yield (1998). Ojo, que siempre hay cosas buenas, y que cada uno ponga el punto de inflexión donde quiera. Binaural (2000) y Riot Act (2002) pusieron un paréntesis hasta la llegada de Pearl Jam (2006), un trabajo que se abonaba a la épica y que contaba con buenas canciones. En 2009 Pearl Jam regresarían con un nuevo trabajo, un disco que se caracterizaría por un sonido más acelerado, casi con ramalazos Punk y Hard Core, un disco de poco más de treinta y cinco minutos pero que tampoco sería muy valorado por la crítica. En este décimo aniversario del disco, regresamos a un trabajo que ha dejado pocas canciones en la memoria y que posiblemente sí que estaría entre los tres trabajos menos logrados de Vedder, Ament, Gossard, McCready y Cameron, aunque gustos son colores. El peso de la composición del noveno disco de Pearl Jam cayó en mayor medida en Eddie Vedder y frente a una mayor presencia de la épica en Pearl Jam, en Backspacer optaron por rejuvenecer su sonido, lo que pasa es que en algunos momentos se quedó un poco por el camino. Y eso que Vedder se desgañita, grita por momentos, y las guitarras de Gossard y McCready suenan punzantes.

El comienzo es para una «Gonna See My Friend», un tema urgente con toques Punk pero con reminiscencias Pop, es una canción en la que Vedder juega con su voz y Cameron vuelve a demostrar el gran batería que es. Con «Got Some», con música a cargo de Ament, suben la apuesta y el nivel, es una canción que funciona mejor y que te deja con ganas de más, tratan de acelerar con sonidos más Punk. En «The Fixer» apuntan más hacia la melodía y les sale una canción notable, aunque no alcanza la categoría de clásico, con Vedder desgañitándose, canción por cierto cuya música cae del lado de Cameron, McCready y Gossard. Cameron y Gossard repiten en «Johnny Guitar» comienzan con fuerza pero en la segunda parte la canción se les cae. Curiosamente, una de las canciones más recordadas del disco es «Just Breathe», delicioso medio tiempo que nos recuerda a lo que hizo Vedder en Into the Wild (2007) y que es una canción muy emotiva con Vedder cantando con un gran sentimiento por encima de una instrumentación prácticamente acústica. En «Amongst the Waves» se lanzan paradójicamente a la épica, música de Gossard con Vedder cambiando de forma de cantar y con una preeminencia de las guitarras que parecen sacadas del Pearl Jam.

La segunda parte se les cae un poco. La tendencia con la que cerraban la primera parte se confirma con «Unthought Known», canción tipo «río» con algunos cambios de ritmo tras ese comienzo más lento y pausado. Sin embargo, con «Supersonic» aceleran para volver al Punk y al Hard Core, tema que firma Gossard y que funciona aunque no debemos dejar de señalar que juegan a no arriesgar. Tras el paréntesis anterior, vuelven a la épica con el medio tiempo «Speed of Sound», con unas guitarras que quieren ser luminosas. El tramo final corresponde a las dos canciones menos inspiradas del disco. Por un lado, «Force of Nature» en la que parece que han puesto el piloto automático y que cuenta con un sonido más pesado, firmada la música por McCready. Por el otro lado, y como cierre, «The End», que es como una letanía con Vedder en primer plano, emocionante es, eso no lo vamos a negar, y con una instrumentación muy sutil.

Obviamente, no es el disco que devolvería la gloria a Pearl Jam, desde un punto de vista compositivo, como tampoco lo fue su última entrega hasta el momento, un Lightning Bolt (2013) con el que fuimos un poco duros. Backspacer no es un mal disco, pero al final se va cayendo, una pena. No sabemos si Pearl Jam volverán a sacar música nueva, rumores existen, alguna canción suelta, pero han pasado ya seis años. Mientras tanto, podemos recordar este Backspacer que cumple diez años.

 

«Lost Dogs» o cuando Pearl Jam abrieron el archivo


26 Sep

Es habitual que los grupos y artistas abran de vez en cuando el baúl del archivo o que recopilen esas rarezas, caras B, versiones, etc., que no salieron en sus discos de estudio. Bueno, en realidad es una práctica muy extendida en los últimos años que, en no pocas ocasiones, supone reediciones de discos con material extra, canciones de esas sesiones, etc., pero esa es otra historia. No es el caso de Lost Dogs (2003), el doble disco de treinta temas que publicaron Pearl Jam recopilando rarezas y caras B. Fue el penúltimo disco para Epic tras cerrar contrato un año después con el recopilatorio Rearviewmirror (2004). Parte de las canciones de Lost Dogs eran conocidas, algunas incluso éxitos y habituales en sus conciertos, y también había descartes o temas para discos benéficos y bandas sonoras, así como canciones del single navideño que lanzan para su club de fans. El doble disco cubre toda la trayectoria de los de Seattle desde 1991 a 2003, por lo que también permite ver todas las facetas de la banda. Además, hay temas en los que participan el resto de baterías que han pasado por Pearl Jam, de Dave Krusen a Jack Irons pasando por Dave Abbruzzese), aunque el mayor peso compositivo cae, como es habitual, en Vedder, Gossard y Ament, quedando Matt Cameron y Mike McCready en un segundo plano. El disco es una maravilla y un regalo para los fans de Pearl Jam apareciendo temas que se encuadran en el prototipo de lo que se espera de la banda a otros ejercicios de estilo, intercalándose las canciones sin seguir un orden cronológico.

En el primer disco podemos destacar un comienzo apabullante con «All Night», un descarte del No Code (1996), con esas guitarras características y un sonido muy pesado; «Sad», que proviene del Binaural (2000), canción que encaja en el sonido de ese controvertido disco y que es un tanto angustioso; o «Down», uno de los mejores cortes del disco, que deriva hacia el Power Pop y que es un tema conocido en los directos. También destaca un «Don’t Gimme No Up» que tiene un sonido un tanto urgente y con Gossard a la voz junto a Vedder, también de la época del No Code. «Alone» es del Vs. (1993) y suena épico como sus temas de ese periodo. El disco sigue con canciones que funcionan y que no han perdido vigencia hasta llegar a un «Black, Red, Yellow», otro tema conocido de los directos y que aquí está más contenido aunque mantiene su sustancia Punk Rock. Y, tras algunos temas pertenecientes a discos benéficos, se cierra el disco con el clásico «Yellow Ledbetter», clave en el cierre de sus directos y un medio tiempo «in crescendo» delicioso que fue parte del single de «Jeremy».

Del segundo disco nos quedamos con el inicio de «Fatal», otro descarte del Binaural compuesto por Gossard y que es un medio tiempo que suena muy bien. También destaca la ambiental «Hard To Image» que fue empleada en la banda sonora de Chicago Cab. Del single de «Jeremy» aparece «Footsteps», con armónica incluida, y su música fue empleada en el tema de Temple of the Dog «Times of Trouble», obviamente con diferente letra. «Dead Man» es un tema muy ambiental y desnudo de Vedder que se realizó para la película Dead Man Walking (Pena de muerte, 1996), pero que finalmente no entró en la banda sonora dando paso a «Dead Man Walkin» de Bruce Springsteen. Por su parte, «Strangest Tribe» es uno de los temas que aparecen de los singles navideños para el club de fans, siendo un medio tiempo con un punto crepuscular. Y «Drifting», del mismo origen, es una canción acústica con armónica incluida que gira hacia el Springsteen más crepuscular. No podía faltar el mejor tema que regalaron a sus fans por Navidad, la delicada y deliciosa «Let Me Sleep» de 1991. «Last Kiss» por su parte ha sido la canción que más alto ha llegado en el Billboard norteamericano, número 2, versión del Rock & Roll de Wayne Cochran de comienzos de los sesenta a la que Pearl Jam dotan de una intensidad mayor, y que salió en las navidades de 1998. «Dirty Frank» apareció en la versión europea del Ten (1991) y es una canción más experimental y que cuenta con un tono Funk. Y de la misma época es «Brother», tema instrumental en esta versión que luego contaría con letra en la reedición del Ten en 2009. El cierre es para «Bee Girl», un divertimento acústico, pero esconde «4/20/02» que es el homenaje que le hacen a Layne Staley (Alice In Chains) por su fallecimiento, de hecho el título es la fecha de su fallecimiento, siendo un tema también acústico e intenso y que es un descarte del Riot Act (2002).

No sé cuánta gente se acordará de este Lost Dogs que, en mi opinión, es un disco fantástico y que nos muestra, como decíamos, las diferentes caras de Pearl Jam. Treinta canciones que, aunque no nos hemos detenido en todas, no han perdido vigencia a pesar de los años. Pearl Jam seguro que tienen en el archivo muchas otras cosas. Esperemos que algún día lo vuelvan a abrir.