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“Monster” o la reivindicación de un buen disco de REM


11 Ene

Septiembre de 1994 y REM, una de las bandas más grandes del momento, publican su noveno disco de estudio, Monster, un trabajo que había levantado una gran expectación tras Out of Time (1991) y, especialmente, el clásico Automatic for the People (1992). Pero había más, en esos dos años el Grunge había arrasado, Nirvana había roto moldes y Kurt Cobain se había suicidado. Y todo el dos años. Las guitarras habían logrado un nuevo protagonismo pero eso ya lo habían hecho REM en los ochenta, en su primera etapa en I.R.S. Records y en aquellos cinco discos también impresionantes. Luego, derivaron en temas más melódicos, en medios tiempos brillantes y angustiosos, que les llevaron a una popularidad inusitada. Pero volvamos a Monster, y es que Stipe, Buck, Mills y Berry tenían el listón muy alto, altísimo. La banda siguió trabajando con el productor Scott Litt y decidieron meter más guitarras, ¿adaptación a los tiempos o una mirada atrás?, las dos cosas seguramente. Lo cierto es que Monster tuvo una buena acogida pero, con los años, no ha sido precisamente el disco más valorado de los de Athens, siendo incluso catalogado como una obra menor. Vale que no tenía todos los singles del Automatic for the People o que algunas canciones son más oscuras, pero escuchando Monster veinticinco años después, y lo llevo haciendo en estas dos décadas y media, creo que es un trabajo que no ha perdido vigencia y que es reivindicable. Por cierto, que Monster fue número 1 en Estados Unidos y en otros países, vendiendo millones de copias.

Ya era un disco que convencía desde la portada pero si comenzabas con una canción como “What’s the Frequency, Kenneth?” pues te tenían ganado. Es una de las grandes canciones de la banda, un tema donde las guitarras toman el protagonismo, con esa guitarra de Buck omnipresente en toda la canción, aunque también tiene un punto melódico. El segundo corte del disco es la oscura y adictiva “Crush with Eyeliner”, con un punto perturbador por la forma de cantar de Stipe y la producción, y con la participación a las guitarras de todo un Thurston Moore (Sonic Youth). En “King of Comedy” se adelantan a otros tiempos, con un sonido más electrónico, aunque luego se derivan hacia ritmos más melódicos. Y en “I Don’t Sleep, I Dream” parecen derivarse hacia los sonidos de su disco anterior, aunque matizado, con un Stipe cantando en falsete en parte del tema, y no será la primera vez en Monster.

“Star 69” es más guitarrera, tiene un punto Punk muy claro y funciona a la perfección, con Berry golpeando con fuerza a la batería. Cambian de tercio con “Strange Currencies”, un delicioso medio tiempo que podría haber entrado perfectamente en el Automatic for the People, una canción en la que por momentos Stipe frasea y en el que se acercan a su lado más épico. “Tongue” es una canción diferente, es de las más flojas del disco, con Stipe en modo falsete y con el órgano tomando el protagonismo del tema. Por su parte, “Bang and Blame” es una de las canciones más reconocibles del disco, un medio tiempo muy atractivo que crece en intensidad y en el que las guitarras van cogiendo fuerza a medida que avanza el tema.

El tramo final no carece de interés, al contrario, comenzando con la fascinante “I Took Your Name”, uno de mis favoritos de nuevo con las guitarras protagonizando la canción. “Let Me In” es la emotiva dedicatoria de Stipe a Kurt Cobain, escrita tras el suicidio del segundo y su letra viene a ser un Stipe hablando por teléfono con Cobain para evitar esa trágica decisión, por cierto que REM eran una de las bandas favoritas de Cobain. Una canción muy minimalista en la que Mills coge la guitarra aunque queda en el fondo destacando siempre la voz y la emotividad de Stipe. “Circus Envy” es muy cañera de nuevo, más oscura y distorsionada, y el cierre es para una menor “You”, un tema más experimental en el que Stipe recupera el falsete.

Como decíamos, REM fueron número 1 y Monster vendió millones de discos, pero las expectativas de su discográfica eran más elevadas. Además, la gira posterior tuvo incidentes graves para la banda, el más grave el aneurisma cerebral que sufrió el batería Bill Berry, recordemos que dejó la banda en 1997. Fue también un punto de inflexión cuesta abajo para los de Georgia porque no alcanzarían esas cifras de ventas nunca más e incluso su siguiente disco, que no toca en estos momentos, New Adventures in Hi-Fi (1996), fue saludado como una vuelta a los tiempos del Automatic for the People, pero esa es otra historia. Es el momento de seguir recordando un Monster que, si bien no es uno de los clásicos de REM, merece un mayor reconocimiento.

Rolling Blackouts C.F., “Hope Downs”


28 Sep

Una de las revelaciones del verano 2018 han sido los jóvenes australianos Rolling Blackouts Coastal Fever o Rolling Blackouts C.F., aquí vamos a utilizar el acrónimo RBCF, y su disco de debut Hope Downs tras un par de EPs, habiendo sido publicado por el mítico sello Sup Pop. Liderados por el trío Frank Keaney, Joe White y Tom Russo, que se reparten las tareas de composición y de cantantes principales, siendo los tres guitarristas a la vez, los australianos no inventan la rueda pero presentan un disco urgente de guitarras que remiten a los ochenta, al Power Pop, a los REM de esa década, a The Feelies, a sus paisanos the Go-Betweens y a unos Real Estate más acelerados. El disco te engancha desde los primeros compases y, aunque se le puede decir que por momentos es un tanto reiterativo, no es menos cierto que las canciones tienen una gran calidad.

Comienzan con un tema apabullante, “An Air Conditioned Man”, con un toque a unos Joy Division más positivos y en el que el cantante incluso frasea. Uno de sus mejores temas es “Talking Straight”, la huella de los REM de los ochenta está muy presente, una canción más melódica y que destaca sobre el resto con esa furia del estribillo. En cuanto a “Mainland”, sigue la misma línea, aunque no alcanza su nivel, con las guitarras como protagonistas. Notables son “Time in Common”, muy británica, y “Sister’s Jeans”, una canción muy Power Pop con las guitarras del comienzo en otras coordenadas.

La segunda parte se inicia con otro de los temas destacados, “Bellarine”, que tiene un comienzo muy post Punk para abrazar de nuevo el Power Pop. En “Cappuccino City” nos recuerdan a unos Real Estate más dinámicos y en “Exclusive Grace” el cantante frasea y destaca la sección rítmica junto a las omnipresentes guitarras. En final es para “How Long?”, una canción más melódica, más cercana a un medio tiempo, y para “The Hammer”, también una canción urgente y que tiene un punto melancólico.

Debut muy destacado de RBCF, un disco que entra ya en las primeras escuchas como decíamos y que no puedes dejar de escuchar, con su punto adictivo.

REM llegan a Warner con “Green”


28 Ago

Para la mayoría del gran público REM existen a partir de Out of Time (1991), cuando el hit “Losing my Religion” les puso en el mapa. Pero los de Athens (Georgia) ya eran unos veteranos que, a lo largo de toda la década de los ochenta, se había forjado una reputación en el circuito independiente norteamericano a partir de su presencia en radios universitarias y otros canales más underground. Michael Stipe, Peter Buck, Mike Mills y Bill Berry eran unos veinteañeros cuando fueron cimentando su carrera en la independiente I.R.S., primero irrumpiendo con un ya clásico Murmur (1983) a los que seguirían otros cuatro discos que culminarían con Document (1987), ya con Scott Litt en la producción, que sería el encargado de esa labor durante los siguientes discos hasta finales de los noventa, cuando se convirtieron en el paradigma de lo indie y alternativo ascendido al mainstream. Un legado tremendo de Rock and Roll aderezado con toques de Power Pop y Garage, además de algunos matices más Folk que se ampliarían en su siguiente etapa. Grandes canciones como “The One I Love”, “Is the End of the World as We Know It (And I Feel Fine)”, “(Don’t Go Back to) Rockville”, “Radio Free Europe”, entre otras muchas y, de hecho, no son pocos seguidores los que consideran que esos años fueron los mejores de REM. No cabe duda que eran una banda mucho más directa y que luego su sonido iría suavizándose aunque uno, que es muy seguidor de REM incluso en sus momentos más bajos, no tiende a sacralizar una etapa u otra. Pero, volviendo a mediados de los ochenta, los discos de REM entraban en las listas de éxitos (Document superó el millón de copias) aunque no en los puestos más altos, obviamente, y no cabe duda que habría una importante pugna entre las distintas majors por hacerse con los servicios de la banda, cuando todo estaba a punto de estallar en la dirección del Grunge, muchas de cuyas bandas reconocerían la influencia de REM, Cobain incluido.

Fue Warner la que firmó a REM una vez que el contrato con I.R.S. terminó, mostrándose también disconformes con la distribución que contaban desde dicha independiente. I.R.S., en los siguientes años, publicó varios recopilatorios de la primera etapa de los de Georgia, aprovechando el tirón que consiguieron en la primera mitad de los noventa, cuando muchos pensaron que Out ot Time era su primer disco. REM permanecerían en Warner toda su carrera y en 1994 firmarían el contrato más alto con una discográfica hasta la fecha, aunque esa es otra historia y tenemos que regresar a Green, del que ahora se cumplen treinta años. En Green, REM siguen con su evolución hacia sonidos más épicos que alcanzaría su cima en Drive (1992), y es un disco que combina canciones que siguen con el canon de los trabajos anteriores hasta otras de carácter más Folk, que ya estaban presentes, pero con la incorporación de instrumentos como la mandolina que aquí alcanza un importante protagonismo en algunos temas, y que anticipa su uso en “Losing my Religion”. Pero vayamos con el disco.

“Pop Song 89” es un gran comienzo, un tema con sonidos melódicos y en el que destaca el uso de las guitarras. “Get Up” comienza con uno tono más oscuro, unos coros como de letanías pero luego suena de nuevo a lo que se podía esperar de REM, con unas guitarras más contundentes. En cuanto a “You Are the Everything”, es un tema donde la mandolina ocupa el primer lugar, casi es la única presencia instrumental, junto con el acordeón, y es una preciosoq canción en el que también emplean el juego de voces, aunque a mitad del tema crece en intensidad. Uno de los momentos más destacados del disco es “Stand”, tremendo tema de Pop que comienza con ese sonido del del carro de los helados, un tema adictivo que tiene también una gran fuerza y que es cantada sin contemplaciones. Hay que recordar que “Stand” era el tema de cabecera de la fantástica serie Búscate la vida a la que muchos nos hicimos adictos a comienzos de los noventa, Chris Petterson y compañía, cuando la emitieron por Canal +. El tema alcanzó un importante éxito en Estados Unidos y el single se colocó entre los diez primeros.

“World Leader Pretend” es otro de los momentos más destacados del disco, una canción con un tono oscuro y melancólico, con esas cuerdas de fondo, el pedal steel, el leve contrapunto de las castañuelas, que contrastan con una sección rítmica poderosísima, y que cuenta con una letra un tanto críptica. “The Wrong Child” retorna al punto más Folk, presencia protagonista de la mandolina y tema con un punto espiritual, de nuevo sin apenas más instrumentación y con Stipe desgañitándose al final. Por su parte, “Orange Crush” es puro REM, una de sus mejores canciones, fuerza y rabia a través de la batería de Berry y de la guitarra de Buck, otra letra críptica y abierta a diferentes significados. El tema se colocó en el número 1 en Estados Unidos, el primero de su carrera. “Turn You Inside Out” por su parte es también característico de REM, caracterizado por las guitarras y por una cierta oscuridad, con Stipe cantando de nuevo con gran fuerza y con Mills dando la réplica.

En “Hairshit” siguen con la dinámica del disco, retornan a la parte más intimista con un tema precioso de corte más nostálgico. El cierre es para “I Remenber California”, otra canción muy lograda en la línea de sus discos anteriores, protagonismo de nuevo para las guitarras y un tema en el que el peso cae en la forma de cantar de Stipe, sin olvidar la batería de Berry. Hay un tema oculto, “Untitled”, que es más ligero, con un punto claramente Pop, en el que cantan Stipe y Mills, y que es una agradable sorpresa para cerrar el disco.

Green llegó a vender cuatro millones de copias, y casi llegó a entrar entre los diez primeros del Billboard norteamericano, además de haber dado a REM su primer número 1 con “Orange Crush”. Un disco de notable alto que sigue sonando de maravilla treinta años después y que sería el preámbulo de lo que vendría unos años más tardes, cuando su impacto ya sería global. La evolución de REM seguía su camino hasta convertirse en una de las bandas más importantes del mundo, pero esa es otra historia.