Drive-By Truckers, «The Unraveling»

Los años siguen pasando y Drive-By Truckers se mantienen fieles a la publicación de un nuevo disco de forma periódica, el número doce hace The Unraveling, sucesor del brillante American Band (2016) con el que los de Athens (Georgia) regresaron a sus niveles más altos. Recordemos que los de Patterson Hood y Mike Cooley habían publicado anteriormente dos discos más irregulares, Go-Go Boots (2011) y especialmente English Oceans (2014). Pero con American Band, surgido al calor de los cambios políticos en Estados Unidos en aquel año, se salieron. Con The Unraveling mantienen la tensión pero bajan un peldaño su calidad con respecto a su antecesor, aunque nos encontramos con un disco de nuevo notable que va ganando poso con las escuchas. Con el peso compositivo de nuevo en Hood, los Drive-By Truckers siguen haciendo esas canciones de rock sureño que han conformado su personalidad, un camino del que no se han salido en estas décadas y que ha generado un grupo de seguidores y seguidoras fiel. Habrían merecido una mejor suerte los Drive-By Truckers, no al nivel de Wilco por ejemplo, pero sí que parece que formaciones menos dotadas han capitalizado mejor sus méritos. Sin embargo, Drive-By Truckers siguen transmitiendo una honestidad y autenticidad que igual otros grupos no pueden presentar.

Comienzan con la explícita «Rosemary with a Bible and a Gun», muy explícita y Hood cantando de maravilla, una canción en la tradición del rock sureño ligado más al Folk a la que incorporan unas cuerdas que le dan a la canción un tono más épico. Siguen en lo más alto con «Armaggedon’s Back in Town», otra canción con mensaje que incrementa la épica a través de un mayor peso de las guitarras eléctricas. «Slow Ride Argument» es de Cooley, también la canta, y se aleja de algunas de sus canciones en otros discos, incluso cambia su forma de cantar, para una canción más rockera todavía. «Thoughts and Prayers» es un medio tiempo Folk más acústico y con un tono Folk, una canción río fantástica. «21St USA» es más ambiental, muestra esos paisajes que se miran al horizonte y que son iconográficos del sur de Estados Unidos.

La segunda parte sigue con canciones comprometidas, «Heroin Again» es una canción potente de rock americano y, por el contrario, «Babes in Cage» tiene un sonido más oscuro y atmosférico en la que contrasta la forma de cantar de Hood con la instrumentación de la canción. «Grievance Merchants» es la segunda canción de Cooley que recupera su forma grave de cantar y que está vinculada a un Country Rock más épico con unas guitarras crepusculares. El cierre es para la extensa «Awaiting Resurrection», el protagonismo es para unas guitarras que cortan y la sección rítmica en un segundo plano, para un final en el que las guitarras ocupan toda la escena.

Como decíamos, igual le falta ese punto de urgencia y garra de American Band pero es un buen disco de Drive-By Truckers que nos muestra a una banda que no tiene nada que demostrar hace mucho tiempo. Una formación que juega con sus señas de identidad de forma reflexiva y que huye de los tópicos. Unos grandes.

«Shake Your Money Maker» o el debut para enmarcar de The Black Crowes

Andan embarcados Chris y Rich Robinson en una gira de reunión de The Black Crowes tras unos años parados por las desavenencias entre los dos hermanos. Fue en 2015 cuando dejaron de girar tras unos años sin publicar discos, su última entrega fue el notable Before the Frost…Until the Freeze (2009). Sin embargo, para la ocasión que es el trigésimo aniversario de su debut discográfico, han prescindido de toda la banda que les había acompañado, de forma más o menos estable, en los últimos tiempos y han contado con nuevos integrantes, desconocidos. Allí ya no está el batería Steve Gorman, compañero de fatigas desde 1989; el bajista Sven Pippen, otra figura reconocible en la banda desde finales de los noventa; o el teclista Adam McDougall. Por The Black Crowes han pasado numerosos músicos pero quedaba la esencia, hecho que habrá que ver si se mantiene en esta gira de reunión. De momento, las noticias no son muy halagüeñas. Pero volvamos a 1990. En aquel momento, antes del Grunge y con Guns ‘N’ Roses conquistando el mundo del Rock, el Rock sureño no estaba en primera línea, aunque siempre estaban en la misma los ZZ Top, por ejemplo. Pero, desde Georgia, unos jóvenes Chris y Rich Robinson, especialmente este último, iban a lanzar un trallazo. Con una formación que se completaba con el guitarrista Jeff Cease, que sería sustituido por Marc Ford en 1991; el bajista Johnny Colt que saldría de la banda en 1997; y el batería Steve Gorman, el integrante que más tiempo ha aguantado en los Black Crowes, crearían un sonido poderosísimo en este Shake Your Money Maker. Hay que tener en cuenta que habían fichado por Def American Records de Rick Rubin; que el productor sería George Drakoulias; y que también estaría por allí Brendan O’Brien, en cuyo estudio se grabó el disco. Mención aparte merece la presencia en los teclados de todo un Chuck Leavell, figura reconocida por su gran trayectoria y, especialmente, por ser un clásico de los integrantes de la banda de gira de The Rolling Stons. Leavell saldría de gira con los Black Crowes pero nunca sería un miembro de los mismos. En 1992, Eddie Harsch entraría a los teclados para The Southern Harmony and Musical Companion, su gran clásico de ese mismo año, siendo otro de los grandes músicos que pasaron por los de Georgia, aunque saldría de ella en 2006 (Harsch fallecería en 2016).

Muchos conocimos a The Black Crowes gracias a la poderosa versión del «Hard to Handle» de Otis Redding, una revisitación de un clásico que hicieron suyo, fiel al original pero dándole un tono más rockero que el Soul de Redding. Yo vi ese vídeo en el Rockopop de Beatriz Pécker, era el verano de 1990 y me anoté ese nombre, la revelación llegaría con The Southern Harmony and Musical Companion, aunque no tardaría muchos meses en hacerme con el CD de su primer disco. The Black Crowes debutaron con un disco inmenso, fresco y apabullante, con esas guitarras que son las protagonistas y con un Chris Robinson que mostraba su inmenso talento. La portada, de fondo negro, tenía un punto a las de los primeros discos de The Rolling Stones, otra de sus grandes influencias. Todavía faltaba tiempo para la llegada de sonidos más psicodélicos a la música de The Black Crowes, en Shake Your Money Marker son el Rock sureño y el Hard Rock los que se imponen. Diez canciones, y un epílogo escondido minimalista.

Ya el comienzo te deja sin aliento, «Twice as Hard» es una carta de presentación de Rock puro y duro donde Chris presenta sus credenciales en su forma de cantar. La fiesta sigue con la animadísima «Jealous Again», con los teclados de Leavell desatados y con un sonido más sureño. Una de mis canciones favoritas, y escondidas, es «Sister Luck», hermosa y sutil, una muestra de cómo The Black Crowes también se movían en ese terreno. «Could I’ve Been So Blind» es más rockera, de nuevo Leavell se sale y Chris está inmenso. La primera cara termina con «Seeing Things», balada estupenda que transmite una gran intensidad y que termina con coros gospelianos y espirituales, otra de las influencias claras de los hermanos Robinson, especialmente en sus inicios.

La segunda parte se abre con «Hard to Handle» de Otis Redding que, como hemos señalado, hacen suya, una versión impresionante donde destaca el toque que le dan la batería de Gorman y, otra vez, los teclados de Leavell. «Thick N’ Thin» es otra de las joyas del disco, la batería de Gorman marca el ritmo de forma brillante y la combinación de los teclados y de unas guitarras muy potentes, le coloca en un nivel altísimo. Pero el final no va a decaer, para nada. Primero con la intimista «She Talks to Angels», intensidad en la voz de Chris y deudora del Soul y del Góspel igualmente. «Struttin’ Blues» es una canción también «ocultada» por las más conocidas, pero es otra brutalidad con esas guitarras de Rich y Cease y con un maravillos Hammond para acompañar. Y se cierra el disco con «Stare It Cold», a la que le ocurre lo mismo con un sonido potente y poderoso, muy guitarrera. Como comentábamos, «Live Too Fast Blues/Mercy, Sweet Woman» aparece como «canción escondida», aunque es una breve tonada con Chris cantando de fondo.

En un contexto que no les era favorable, los sonidos de raíces sureñas no iban a cotizar alto en los próximos años, The Black Crowes se alzarían como una de las bandas clave del periodo, aunque también habría algunos intentos de imitarles, Primal Scream incluso harían una gran aproximación en 1994 con Give Out But Don’t Give Up en el que los escoceses también estuvieron producidos, entre otros, por el propio Drakoulias. Ya hemos señalado que luego llegaría su gran clásico, en 1992 aparece The Southern Harmony and Musical Companion, mayúsculo trabajo. La historia posterior de los de Georgia es azarosa, con cambios en los integrantes de formación, paréntesis, enfrentamientos entre Chris y Rich…Para nosotros, The Black Crowes siempre serán imprescindibles, especialmente en sus dos primeros discos.

Drive-By Truckers, «Brighter Than Creation’s Dark»

Siempre había tenido ganas de escribir sobre Brighter Than Creation’s Dark, el que fue el séptimo disco de los incombustibles Drive-By Truckers (DBT), una de nuestras bandas favoritas,  y que publicaron en 2008. No lo compré ese mismo año, tuve que esperar al siguiente en alguna visita a alguna FNAC pero recuerdo que me impactaron dos cosas cuando salieron: el título y la portada, una nueva obra de Wes Freed que se ha encargado de la gran mayoría de los de Georgia y que es una de sus señas de identidad. Para mí, la de Brighter Than Creation’s Dark es una de las mejores. Realmente, no hacía mucho que yo me había enganchado a los Drive-By Truckers. No eran tan populares en nuestro país como otras formaciones del «Americana» que en aquella primera década del siglo XXI iban a alcanzar una mayor notoriedad, aunque en círculos reducidos. Vamos, que no eran Wilco, Ryan Adams, los propios Jayhawks o los posteriores Fleet Foxes o Band of Horses. Aunque el terreno estaba también marcado para que llegasen estas propuestas más cercanas al Southern Rock o a los sonidos más eléctrico, aunque la parte Country y de raíces siempre estaría de la mano de Mike Cooley, una de las dos cabezas principales de la banda junto a Patterson Hood. Mi primer disco de Drive-By Truckers había sido el anterior, A Blessing and a Curse (2006), que me observaba desde una hilera de la desaparecida tienda de Tipo en Logroño. Ese trabajo no está entre los más valorados de DBT aunque a mí me gusta mucho, fue el último en el que participó Jason Isbell, que estuvo en la formación de 2001 a 2007, aunque no grabaría una de las obras maestras de la banda, Southern Rock Opera (2001), aunque sí The Dirty South (2004). No conozco este disco, lo tengo en la lista desde hace años pero no saco tiempo para adquirirlo, sin embargo, Brighter Than Creation’s Dark fue señalado como una continuación del mismo, por su estructura (un disco también doble con diecinueve canciones) y por su coherencia y tono crepuscular, así como por su capacidad para crear una atmósfera que, irremediablemente, traslada al sur de Estados Unidos.

En 2008, cuando publicaron el disco que nos ocupa, DBT estaba formado por los ya mencionados Hood y Cooley, compositores principales, la bajista Shonna Tucker, John Neff a las guitarras y al pedal steel, Brad Morgan a la batería y habían incorporado para este disco a todo un clásico como Spooner Oldham (Neil Young e integrante de la mítica sección de músicos del Muscle Shoals de los sesenta y setenta), que ya había colaborado con los DBT en 2003. Isbell había dejado la banda en 2007, divorciándose ese mismo año también de Tucker con la que llevaba casado desde 2002 (Tucker abandonaría la formación en 2012). De esta forma, y como sexteto, DBT abordarían la creación de una de sus obras más ambiciosas y de sus mejores trabajos, un Brighter Than Creation’s Dark a la que no le sobre ninguna de las canciones y con una muy buena parte de las mismas alcanzando el nivel de sobresaliente. Con Hood y Cooley como compositores principales, nueve y siete temas respectivamente, Tucker también aportó otras tres canciones para un disco emocionante. Además, destacaría una vez más la presencia vocal de Tucker y el juego de voces que hacía con Hood, cantante principal de la banda.

El comienzo es para la fantástica «Two Daughters and a Beautiful Wife», una canción muy crepuscular donde se juega con las dos voces y hay una presencia destacada del pedal steel que se mantendrá en todo el disco. «3 Dimes Down» es muy guitarrera, del Rock sureño, y curiosamente es compuesta por Cooley. El tono y la calidad se mantienen por todo lo alto con «The Rightous Path», una canción potente pero un tanto amarga en la que Hood canta con mucha rabia. «I’m Sorry Huston» es el primer tema de Tucker, lo canta ella también, y es un medio tiempo muy del Country Rock con el pedal steel en primera línea. «Perfect Timing» es para Cooley, con su característica voz grave, estando más escorada a los sonidos más tradicionales.

Es muy difícil elegir una canción favorita del disco pero «Daddy Needs a Drink» estaría en la lista, es muy emocionante e íntima, cantan Hood y Tucker, y el pedal steel transmite toda la emoción junto a las dos voces, una canción que te pone la piel de gallina. En «Self Destructive Zones» retornan a postulados más del Country Folk con preeminencia de las acústicas y con «Bob» Cooley parece estar cantando la canción en el porche de su casa, una canción de nuevo más clásica. La electricidad vuelve con la destacada «Home Field Advantage», otra composición de Tucker en la que también se ocupa de la voz principal, mientras que la extensa «The Opening Act» también opta al título de mejor canción del disco, un medio tiempo donde se juega con las voces y las guitarras y que también es muy emocionante.

«Lisa’s Birthday», otro tema de Cooley, es más Country, de nuevo el pedal steel destaca sobre el conjunto y Tucker se incorpora a la voz en la mitad del tema. «That Man I Shot» es muy épica y crepuscular, muy rockera y oscura, otro de mis temas favoritos de todo el disco. La tercera composición de Tucker es la intimista y casi minimalista a nivel de instrumentación «The Purgatory Line», canción donde el peso recae en su voz. Con «The Home Front» se alcanza otra cima en el disco y, aunque es un tema de Hood, también le cede una presencia destacada al pedal steel. «Checkout Time in Vegas» es curiosamente una canción de Cooley que parece de Hood, una canción también crepuscular y emocionante donde vuelven a cantar juntos Hood y Tucker.

El tramo final del disco se abre con «You and Your Crystal Meth», una canción diferente, con un sonido más arriesgado, que funciona. «Goode’s Field Road» la podría haber firmado Tom Petty, uno de los referentes de DBT, un tema más pausado pero fantástico. «A Ghost to Most» es una canción de Cooley que canta él pero en la que se aleja de los parámetros del Country y se adentra en el Rock de guitarras, aunque no le falta ese toque. Y el cierre es para la nostálgica «The Monument Valley», Hood sabe cómo tocar la fibra, una canción que supone un broche maravilloso para una obra fascinante.

DBT demostraron de nuevo con Brighter Than Creation’s Dark que merecían mejor suerte de la que han tenido, aunque no llegarían a alcanzar ese nivel hasta casi una década después con su último trabajo, el ya comentado en este blog American Band (2016). Por el camino, Tucker dejó la banda como hemos señalado, y sus trabajos siguientes (The Big To-Do en 2010, Go-Go Boats de 2011 y English Oceans en 2014), aunque siempre con aportaciones, perdieron algo de fuelle, especialmente el último. Con American Band regresaron los DBT más potentes e inspirados, marcados por una gran honestidad, como la que mostraron en esta obra maestra que es Brighter Than Creation’s Dark, un disco al que siempre hay que regresar. Por cierto, que habrá que verlos en directo alguna vez.