“Us and Us Only”, el desvío norteamericano de The Charlatans

27 Ene

Ilustres supervivientes de la corriente que abanderó el pop británico a principios de los noventa, teloneros en un Madchester que lideraban con irreverencia The Stone Roses y Happy Mondays, que a su vez tomaba el relevo de otras bandas pioneras e imprescindibles de la fundamental escena del noroeste británico (The Smiths y New Order a la cabeza), The Charlatans han sabido sobreponerse a enormes contratiempos a lo largo de una carrera que se dispone a sobrepasar los treinta años. Trece referencias les contemplan en las que han transitado desde el éxito de sus insolentes inicios pasando por tentativas innovadoras más o menos efectivas y un declive creativo que daría paso a la segunda juventud de sus dos últimos trabajos, primeros tras la triste desaparición de su batería Jon Brookes.

Después de cinco discos y culminada su exitosa relación con el sello Beggars Banquet en 1997, cuya producción recopilarían en “Melting Pot” antes de firmar por Universal, y tras el fallecimiento en accidente de tráfico de su teclista y pieza fundamental Rob Collins, la banda de Cheshire decidía desviarse por los sonidos del otro lado del Atlántico empujada principalmente por el interés de su vocalista Tim Burgess. Marginadas sus aproximaciones a la pujante electrónica y la psicodelia de sus mayores éxitos así como el baggy que caracterizó algunos de sus primeros pasos, el entonces quinteto iniciaba hace veinte años una incursión por los sonidos del norte de América (que prolongarían por el soul y el R&B en su también fantástica continuación “Wonderland”) con este “Us and Us Only” en el que demostraban su capacidad de supervivencia por encima de calamidades, excesos y modas.

De esta forma guisaron y se comieron un disco que tomaba como referencias las guitarras del folk y el blues norteamericanos, con ecos de los Rolling Stones (marca Richards) y Led Zeppelin (marca Page) y la omnipresencia de Dylan tanto en la entonación de Burgess como en la instrumentación; teclados y armónicas aportaban la sazón imprescindible para dotar al conjunto del lejano sabor que les inspiraba sin renunciar a las señas que les habían distinguido en sus anteriores discos. Y así es como arrancaba el disco, con unos teclados y un bajo introduciendo con calma el ritmo que más adelante se enriquecía con la calidez del piano en el que sería el primer sencillo Forever, lanzado en octubre de 1999, desde el que se podía apreciar la ligera intención conceptual que lo iba a unificar; a continuación Impossible perfilaba sus intenciones con una instrumentación ascendente de puro folk que les llevaba a alcanzar uno de sus puntos álgidos.

The Blonde Waltz es una balada ligera de inicio orgánico que poco a poco va creciendo y electrificándose y A House Is Not a Home es más enérgica y contagiosa, de una electricidad que se gusta especialmente en el riff. Senses (Angel On My Shoulder) se abre evocadora a lomos de una armónica solitaria que poco a poco se deja acompañar del piano hasta ceder ante las guitarras y los teclados que la endurecen en una atmósfera excitante y contagiosa, al igual que una My Beautiful Friend que se pausa sostenida sobre cuerdas y teclados y que supondría el segundo sencillo. I Don´t Care Where You Live es un medio tiempo cálido y prendido por el piano al que sigue otra de las cimas principales, una enorme The Blind Stagger, potente y variada, zepeliniana y con un duro riff que recuerda a la guitarra de John Squire (The Stone Roses), para finalizar, tras la instrumental Good Witch-Bad Witch, con la ascendente demostración de habilidad interpretativa y emocionante culminación con Watching You.

De esta forma cocinó su particular “Exile On Main Street” una banda que en su plenitud apostaba por diversificarse para cerrar una etapa enormemente exitosa en la que habían forjado una potente imagen que más tarde les lastraría ocasionalmente. Sin saberlo se disponían a iniciar su travesía más árida, con algunos pasos de especial sequía en lo creativo, pero tan curiosa y variada como hasta entonces habían venido desarrollando, que terminarían por cerrar en 2015 con un “Modern Nature” en el que mostraban una cara tan actual como madura que se vería confirmada con su última referencia de 2017 “Different Days”.  Casi treinta años después de su exitoso debut y a veinte de uno de sus discos más brillantes, después de superar una azarosa trayectoria en la que han sabido reinventarse, The Charlatans bien merecen ser revisitados en aquellos discos con los que alcanzaron sus mejores resultados, como el fantástico “Us and Us Only” que este año está de aniversario.

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