William Fitzsimmons, «Lions»

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Y al sexto disco nos encontramos. Después de casi diez años de carrera llega por primera vez a nuestras manos una referencia de William Fitzsimmons y seguro que no será la última. A pesar de las apariencias no se trata simplemente de otro barbudo cantautor estadounidense. O sí. Pero lo cierto es que suena muy bien. Perfectamente podría haber ocupado el lugar que en sus inicios ocupó Iron & Wine si este no hubiera llegado antes.

Se trata de un autor intimista, suficientemente austero y en apariencia oscuro, que economiza los medios (guitarra y voz discretamente acompañados ocasionalmente) para inundarte con emociones contenidas. En esta ocasión se deja ayudar en la producción por un Chris Walla (Death Cab for Cuttie) que, al igual que en sus trabajos con The Decemberists, se sirve sobre todo de su paleta  folkie sin prescindir de algunos aportes pop e incluso electrónicos.

El disco arranca con lo que parece una despedida, la de la desnuda Well Enough, antes de que en Josie´s Song aparezcan sin excesos los primeros arreglos de piano para continuar con  la misma tónica en Brandon. Las percusiones aparecen por primera vez en la ascendente Took que también se sirve de unos ligeros arreglos electrónicos antes de Fortune, el single de lanzamiento, que utiliza más arreglos de los habituales en el autor, coros femeninos incluídos, en lo que puede considerarse el punto culminante del album.

En Blood/Chest recupera la tónica inicial de guitarra, piano y voz antes de Hold On y especialmente Centralia, cantos poéticos al amor y la amistad que desprenden una sencilla intensidad. De nuevo en From You aparece la electrónica y las percusiones para interrumpir el suave discurrir de la música desenchufada que prosigue con Sister. Lions  contiene también distantes y crecientes percusiones y la compañía de la voz de Rosie Thomas para sustituir la guitarra por el piano en Speak en una especie de oración con la que se cierra el disco.

No es ligera precisamente la digestión de este trabajo, pero la nostalgia de sus letras en la suave y cálida voz de Fitzsimmons le proveen de una calma recogida por la que bien merece un esfuerzo su escucha. La recompensa está asegurada a poca sensibilidad que se tenga.

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