Archive for the ‘Libros y música’ Category

Imprescindible «Ellas cantan, Ellas hablan» de Toni Castarnado


17 Jun

Toni Castarnado es uno de los periodistas dedicados a la música más relevantes de nuestro país. Desde hace tiempo podemos leer sus artículos, reseñas y entrevistas en medios como Ruta 66, MondoSonoro o El País, además de escucharle en el «Sofá Sonoro» de la Cadena SER del no menos imprescindible Alfonso Cardenal. Especializado en la presencia femenina en el mundo del Rock, el Pop y la música popular en su conjunto, ya reflejó esta visión en Mujer y música: 144 discos que avalan esta relación (66 rpm, 2011) y en su segundo volumen aparecido en 2013. De la misma forma, también hay que recordar el recomendable In-Edit Made in Barcelona (Comanegra, 2016), dedicado a la trayectoria del fundamental festival de documentales musicales de la capital catalana. Con estos mimbres, y muchos más, Castarnado ha entregado un libro absolutamente imprescindible como es Ellas cantan, Ellas hablan (Sílex, 2019), una obra que recoge 101 entrevistas con artistas femeninas en las que profundiza en diferentes aspectos. Parte de las mismas son entrevistas que se publicaron en su día en diferentes medios en los que colabora Castarnado, pero también hay una serie importante de entrevistas que son exclusivas para la publicación.

Castarnado organiza su libro en orden de nacimiento de las entrevistadas, comienza con la gran Mavis Staples (1939) y termina con Jorja Smith (1997), una de las grandes promesas del NeoSoul británico. Castarnado acierta en esta decisión ya que de esta forma nos permite ir viendo también los procesos generacionales de estas protagonistas que se han dedicado a la música y las diferentes visiones y dificultades a las que también se han enfrentado y siguen haciéndolo. Otro acierto del libro es la heterogeneidad de las propuestas presentadas ya que Castarnado aborda figuras del Rock, del Pop, el Flamenco, el Soul, la World Music, el Jazz, etc. Esto también nos permite ver las similitudes, muchas, y las diferencias entre ser mujer en una escena musical u otra. Y es que, como no podía ser de otra manera, esa variable junto con las reivindicaciones feministas y el papel de la mujer en la música, y en definitiva en la sociedad, son transversales.

Hay mucho donde elegir entre 101 entrevistas y cada uno tendrá sus prioridades y debilidades, por supuesto. Es un hecho que en las entrevistas realizadas para el libro se establecen una serie de complicidades que en algunas del resto no aparecen, pero no es menos cierto que Castarnado sabe llevar las entrevistas a su terreno. Por mi parte, me quedo con las de Mavis Staples, por supuesto que con la de Patti Smith, Lydia Loveless, el recuerdo de Sharon Jones, Eva Amaral, Estrella y Soleá Morente (tremendas), Carolina de Juan o la espontaneidad que muestran Eva Fernández y Andrea Motis, sin olvidar a Núria Graham. Pero estoy siendo injusto porque la gran mayoría de las entrevistas te dejan algo. Libro fundamental de Toni Castarnado, y necesario, muy necesario.

Chuck Klosterman, su viaje personal y la búsqueda de algunos mitos del Rock


10 Jun

Es Chuck Klosterman uno de esos autores que mezclan su vida con lo que cuenta en algunos de sus libros, analizando e interpretando el objeto de su publicación con sus situaciones personales, en parte las amorosas. Klosterman es muy consciente de ello, y al final de este Matarse para vivir (85% de una historia real) (Es Pop) lo reconoce e ironiza sobre ello. A Klosterman lo descubrimos hace unos años con el imprescindible y memorístico Fargo Rock City (Es Pop, 2012). Aquel libro era una locura, empatizabas con el autor a pesar de la lejanía que te producía esa vida de los ochenta y primeros noventa en Dakota del Norte. Sin embargo, la brillantez con la que describía todo el proceso del Heavy Metal y el Hair Metal era una delicia. Desde entonces, aunque no le habíamos perdido la pista, no habíamos leído nada más de Klosterman y ahora Es Pop recupera este Matarse para vivir (85% de una historia real) que Klosterman publicó en 2005. Es un libro que se lee casi de un tirón, con momentos divertidos y otros un poco más espesos, y aunque te atrapa no consigue llegarte tanto como el Fargo Rock City. Aunque la prosa de Klosterman es ágil, irónica y sarcástica, no deja de caer en ciertos lugares comunes propios de nuestra generación (nació en 1972). Las referencias culturales y las ironías que jalonan el libro pueden ser cuestionadas, aunque no es menos cierto que Klosterman no se las toma en serio y que carga contra algunos estereotipos basados en la «modernidad» y los «indies» de aquella primera mitad del siglo XXI. En este sentido, Klosterman adelanta la autenticidad de lo popular en algunos fogonazos.

Es un libro de viajes ya que, como redactor de la revista Spin, Klosterman parte en coche alquilado a recorrer Norteamerica de costa a costa para encontrar algunos puntos determinantes de las tragedias y fallecimientos de iconos, o no tanto, del Rock. Realmente, no acaban siendo tantos los que visita y su contextualización pasa por momentos de puntillas. Sí, nos queda el final con Kurt Cobain y su suicidio en Seattle o el comienzo con el asesinato de Nancy Spungen a cargo de Sid Vicious en el Hotel Chelsea de Nueva York. Por el camino, la tragedia de Great White en el Station Club de Rhode Island donde fallecieron cien personas, o el lugar donde se estrelló el avión en el que viajaban Buddy Holly, Ritchie Valens y The Big Popper en un campo de cultivo de Iowa.

Pero el verdadero leitmotiv del libro es la desordenada y convulsa vida sentimental de un Klosterman que se debate entre el amor de Quincy, Lenore y Diane. A lo largo de su viaje y sus reflexiones asistimos a un intento de ordenar sus sentimientos mientras recuerda el pasado y analiza su vida, especialmente la sentimental, a través de canciones y grupos musicales. Fleetwood Mac, Rod Stewart, Led Zeppelin o KISS, delirante el apartado dedicado a esta formación, sirven de «marco teórico» para tal propósito, entre otros.

En definitiva, Klosterman aporta un libro divertido y ameno, completamente autorreferencial en el que el viaje y su propósito, son una mera escusa para hacer autoterapia. Eso sí, una prosa ágil y directa, divertida e ingeniosa, que te levanta en más de una ocasión una sonrisa. Y con música, muchísima música.

 

El contexto de la historia de Otis Redding


26 Abr

Era a finales de 1992 o comienzos de 1993 y un anuncio de televisión, no recuerdo de qué iba, tenía como sintonía «(Sittin’ on) The Dock of the Bay». No sabía quién era Otis Redding y la canción me conquistó a través de dicho anuncio, con su melodía perfecta, su tono nostálgico y el punto de las gaviotas y el silbido. Una obra maestra del Soul y de la música popular. En el otoño de 1993 me hice con una recopilación titulada The Dock of the Bay. The Definitive Collection (1992) y ahí descubrí que él había compuesto «Respect», la versión brutal de «(I Can’t Get Not) Satisfaction» y canciones como «Try a Little Tenderness», «I Can’t Turn You Loose» y «Hard to Handle» (que ya habíamos conocido por The Black Crowes), entre otras muchas. Además, algunas canciones salían en la película The Commitments y, lo más importante, en The Blues Brothers estaban Steve Cropper y Donald «Duck» Dunn, pilares del sonido Stax junto a Booker T. Jones y Al Jackson, los cuales grabaron con Redding muchos de sus temas y, en el caso de Cropper, coautor de un buen puñado de canciones. Otis Redding es uno de mis cantantes favoritos de Soul desde siempre y, seguramente, al que más cariño le tenga junto a Aretha Franklin. Por eso, cuando Neo Sounds anunció la publicación de Otis Redding. La biografía. Una vida inacabada de Jonathan Gould me la apunté en rojo.

La vida y la carrera de Otis Redding fue muy corta, apenas cinco años en lo más alto y falleciendo en un falta accidente de aviación en 1967 a la edad de veintiséis años. De Macon (Georgia), la cuna de Little Richard también, Gould presenta una obra monumental en la que la vida y obra de Otis Redding quedan contextualizadas en lo que significaba nacer y crecer en el Sur de Estados Unidos en una época donde la segregación racial era un hecho. El gran acierto de Gould reside precisamente en ese punto, en cómo va generando el marco y el contexto en el que Redding nace y crece, sus humildes orígenes vinculados a un pasado de esclavitud, las leyes raciales Jim Crow, las relaciones entre las comunidades blanca y negra y todos los procesos subterráneos existentes que desempeñarían un papel central en los papeles que desempeñarán numerosos protagonistas del libro, comenzando por Phil Walden, su representante y figura clave. Gould nos retrata también todo el proceso de reivindicación de los derechos civiles, sus luces y sus también sombras, el papel de la música en el mismo y la relación entre el Norte y el Sur de Estados Unidos a través de los centenares de miles de afroamericanos que habían emigrado a las ciudades industriales del Norte cuando se desplomó el cultivo del algodón.

Con ese contexto, Gould cubre de sobra, y su narración gana en enteros, la ausencia de fuentes primarias de Otis Redding, el cual concedió muy pocas entrevistas. Reconociendo su categoría y su valía como el más grande de los cantantes de Soul, Gould tampoco deja de lado las contradicciones de su música y su carrera. Desde discos y singles flojos, acomodaticios, direcciones sin rumbo, sobornos a DJs, alguna infracción de la Ley, cierta tacañería y autorías «negadas» hasta la lucha por conseguir un estilo propio, Gould no elude las sombras y llega a un final dramático justo cuando Redding había encontrado un camino diferente con «(Sittin’ On) The Dock of the Bay» bajo la inspiración del Sgt. Pepper’s de The Beatles.

Y queda también un capítulo especial para Stax, el mítico sello y estudio fundado por Jim Stewart y su hermana Estelle Axton en Memphis, representante del Southern Soul, y por el que pasaron Redding, Booker T. & The M.G’s, Sam & Dave, Carla Thomas, Rufus Thomas, Isaac Hayes, etc. Es una de las partes más importantes del libro, también transversal, con presencia destacada de Jerry Wexler de Atlantic, sello al que estaban adscritos hasta 1968 y en el que se desarrolló la carrera de Redding. Las formas de grabación, alejadas del modelo industrial y fordista de Motown, las contradicciones internas, los errores estratégicos de Stewart, o las relaciones raciales (ahí, esas palabras de Cropper de los años 80) marcadas por una socialización potente, serán también protagonistas.

El disco póstumo de Redding, The Dock of the Bay (1968), fue todo un éxito y quién sabe a lo que podría haber llegado Otis Redding. Una voz impresionante, unas interpretaciones sublimes con las que hacía suyas otras canciones, composiciones suyas imperecederas. La historia de Otis Redding merece siempre ser recordada y este libro de Jonathan Gould  es una gran oportunidad para ello.