Archive for the ‘Libros y música’ Category

‘Pasión no es palabra cualquiera’, Joserra Rodrigo


02 Ene

Había muchas ganas de leer Pasión no es palabra cualquiera de Joserra Rodrigo y la verdad es que no es que lo leas, lo devoras. A Joserra Rodrigo llegué, como tantas otras cosas en esta época que nos ha tocado vivir, a través de las Redes Sociales. Y lo primero que habría que preguntarle es o bien cuántas horas duerme o cuántos clones tiene, porque su actividad a través su blog rockandrodri land, del muy interesante colectivo Exile Magazinede su Escuela Emocional del Rock, organizando esos fantásticos encuentros en Frías (Burgos), etc., pues que nos pase la receta porque la necesitamos, aunque mucho está sin duda alguna en esa pasión que da título a su libro en el que recopila buena parte de sus entradas en su blog y con Exile Magazine, título que toma prestado de la canción ‘Pasion Is Not Ordinary Word’ del disco Squeezing Out Sparks (1979) de Graham Parker. Y pasión es lo que transmite en cada una de las páginas de este fantástico trabajo que ya decimos que se devora. Además, el libro se ve apoyado por las maravillosas ilustraciones de Cayetana Álvarez, una combinación estupenda con la que capta esa música que tanto nos apasiona.

Rodrigo nos presenta decenas de discos, conciertos e historias de grandes músicos y bandas de la música popular, tanto de iconos y figuras de la primera línea como aquellos y aquellas que han quedado olvidados o que no tuvieron la suerte de estar en el momento y en el lugar adecuado o que directamente se adelantaron a su tiempo. Rodrigo tiene tres constantes muy claras, el Rock & Roll de raíces norteamericanas, el Soul y el diálogo entre Estados Unidos y Reino Unido, especialmente en las décadas de los sesenta y setenta. En esas coordenadas Rodrigo nos va llevando a través de la música y sus significados, individuales y colectivos. A destacar la vinculación que realiza con su historia personal y sus vivencias, especialmente las de descubrimientos de discos y artistas en ese Bilbao de su adolescencia y juventud, aquel Bilbao gris y maravilloso que algunos tuvimos la oportunidad de descubrir y patear en sus postrimerías a comienzos de la década de los noventa del siglo pasado. Esas tiendas de discos, esas tardes de meriendas descubriendo a Neil Young, etc., y cómo transmite las sensaciones de espera y deseo de adquirir ese disco carísimo del Decade de Neil Young, entre otros. Porque uno de los valores de Pasión no es palabra cualquiera es precisamente esa capacidad de transmitir la pasión. Y otro de los aspectos más interesantes es la capacidad de Rodrigo de diseccionar discos y conciertos, de establecer conexiones con otros discos y artistas, un continuo aprendizaje y un descubrimiento.

Obviamente, Bob Dyla atraviesa todo su libro, digamos que es una presencia total y que casi es considerado por momentos como un canon. Luego cada cual tendrá sus favoritos, yo me he identificado mucho con todo lo relacionado con The Band, con Aretha Franklin (siempre Aretha Franklin), con The Kinks, con Danny & the Champions of the World, con Graham Parker & The Rumour, con la fantástica del Darkness on the Edge of Town de Bruce Springsteen, con los maravillosos discos de Salto o de Bantastic Fand, etc., pero también me ha permitido descubrir a gente como Arthur Alexander o The Rockingbirds, entre otros muchos.

Pasión no es palabra cualquiera es un libro que te va llevando y que no puedes dejar de leer, seguro que Joserra Rodrigo ya está pensando en un futuro segundo volumen, y se lo preguntaremos hoy mismo, 2 de enero, a partir de las 20:00 horas de la tarde en la Galería Martínez Glera (Marqués de Vallejo, 3, Logroño) en la presentación de su libro en tierras riojanas.

 

Robbie Robertson, ‘Testimony’


28 Dic

Pocas historias son tan maravillosas en el Rock & Roll como la de The Band, ¿cuánta gente habrá montado su grupo siguiendo la estela de Robbie Robertson, Levon Helm, Richard Manuel, Rick Danko y Garth Hudson?, no me lo quiero imaginar. Llega Testimony (Neo Person-Neo-Sounds, 2017), la traducción de las memorias de Robbie Robertson que abarcan desde su infancia en su Canadá natal hasta la disolución de The Band tras grabar el icónico e imprescindible The Last Waltz (1976) y cerrar su discografía conjunta con el menor Islands (1977). Robertson quedó como el ‘malo de la película’ en la historia de The Band tras las disputas con Levon Helm especialmente por los derechos de las canciones, y aquí pasa casi de puntillas sobre la cuestión, apuntando cómo se los compró a Manuel, Danko y Hudson antes de la liquidación de la formación que ya llevaba unos años instalada en la tensión y en el conflicto, unido a las adicciones de Manuel, Danko y Helm. La lectura de Testimony es obligada porque Robertson escribe de forma magistral unas décadas de la historia del Rock & Roll fundamentales y porque te transmite las sensaciones de los diferentes momentos en los que se desarrollan no sólo los acontecimientos centrales de la misma sino esa vida cotidiana de camaradería en la carretera con Ronnie Hawkins, cuando eran The Hawks, con Dylan, como The Band en la Pink Rose, etc.

Asistimos al crecimiento del joven Robertson vinculado a sus orígenes indios por parte de madre y a una infancia complicada en Toronto, incluido el descubrimiento de que su padre no es realmente su padre. Y a partir de ahí todo se acelera cuando a los dieciséis años se lanza a la carretera con Hawkins, con el que ya estaba Helm, llegando al Sur de Estados Unidos en un viaje de descubrimiento a la par que las miles de horas van modelando su pericia con las seis cuerdas. Emocionantes son los momentos de reclutamiento de Manuel, Danko y Hudson, uno de los tipos más increíbles de todo el libro. Y también el vínculo que existe con Helm, dándose en el conjunto una fraternidad envidiable. Y luego está Dylan, siempre Dylan, al que Robertson se rinde y le reconoce la importancia en el desarrollo de The Band. Pasan por el libro Hendrix, The Beatles, un Van Morrison que se muestra tal y como debe ser, Young, Allen Toussaint y su trabajo en las secciones de viento del directo Rock of Ages (1972), etc…La lista es inmensa.

Tampoco debemos olvidar el momento creativo, cómo The Band dieron forma a un sonido inigualable que evolucionaba desde el Rock & Roll primigenio con The Hawks hasta crear un magma en el que integraban todas las tradiciones, del Folk al Country pasando por el Soul, el Blues, el Góspel, etc. Las voces de Manuel, Danko y Helm formaban unas armonías fascinantes que nos siguen atrayendo con unas canciones sobresalientes. Y sí, Robertson igual adopta en ciertos momentos un tono como paternalista, aunque reconoce que tampoco llevaba unos hábitos muy saludables, ante el escenario que se va generando pero no se resiente el relato. Cuando llega The Last Waltz, ese concierto maravilloso del que hablamos el año pasado en Los Restos del Concierto con la reedición del mismo en su cuarenta aniversario, te sumerges en el proceso que reunió a Bob Dylan, Van Morrison, Dr. John, Neil Young, Eric Clapton, Muddy Waters, entre otros muchos. Robertson ya estaba por entonces comenzando a ampliar sus horizontes en el mundo del cine y en unos años sería responsable de la música de parte de la filmografía de Martin Scorsese y ya no estaba en la segunda parte de la historia de The Band, en las décadas de los ochenta y los noventa, en circuitos de serie B y con la publicación de tres discos en los noventa que pasaron desapercibidos, mientras que en 1986 Richard Manuel, que no dejó sus adicciones, se suicidaba a los cuarenta y dos años. Por su parte Rick Danko fallecería a los cincuenta y cinco años en 1999 como consecuencia de un ataque al corazón en un estado de salud complicado tras años también de adicciones. Allí se acabó la segunda etapa de The Band, mientras que Levon Helm nos dejaría en 2012 con setenta y un años víctima de un cáncer. Robertson como decíamos se queda en 1977 y dedica unas bellas palabras a todos sus compañeros.

Robbie Robertson es sin duda una de las grandes figuras de la música norteamericana y con The Band fueron protagonistas de la misma. Seguramente no tienen el reconocimiento que merecen aunque cualquier fan de esta clase de música no dudará en reconocer su valor. Las memorias de Robertson te hacen volver a los discos de The Band, si es que en alguna ocasión los habías dejado, y te recuerdan que ciertos milagros existen.

 

‘Mierda de música. Un debate sobre el clasismo, amor, odio y buen gusto en la música Pop’, VVAA


05 Dic

Ha caído en mis manos casi por casualidad el libro Mierda de música. Un debate sobre el clasismo, amor, odio y buen gusto en la música Pop (Blackie Books) que fue publicado la pasada primavera. Reconozco que lo había tenido en mis manos en más de una ocasión en librerías y que me gustó el famoso experimento de Carl Wilson en Música de mierda (Blackie Books) que aquí en Los Restos del Concierto reseñó Javier Castro con maestría. Recordemos esa obra de Wilson sobre Céline Dion y cómo superaba sus prejuicios para exponerse a una obra como la de la canadiense y, especialmente, su disco Let’s Talk About Love (1997) donde se encontraba aquella canción tan machacada como fue ‘My Heart Will Go On’. Wilson logró una de las obras más fascinantes de las que abordan la música en los últimos años y continuó con un debate que aquí había abierto Víctor Lenore con el interesante Indies, Hipsters y Gafapastas (Capitán Swing, 2014). Desde entonces, el debate ha seguido abierto y la superación de prejuicios y estereotipos, un cierto entonamiento del ‘mea culpa’ y el eclecticismo posmoderno ha dado lugar a una suerte de culpabilidad y señalamiento inverso. Pero ese no es el tema.

En Mierda de música los de Blackie Books cuentan con doce firmas muy reconocidas de diferentes ámbitos, desde la propia música a la literatura pasando por el periodismo o la sociología, para abordar la cuestión. Y la obra funciona perfectamente, aunque ya es a gustos de cada uno con qué aportaciones se quede. En realidad, parte de los autores y autoras lo hacen desde el reconocimiento de sus debilidades en esa música que nos gusta y que no hemos querido reconocerlo personalmente; otros lo abordan explícitamente y se reconocen como integrantes de una tribu viviendo el proceso de ocultamiento de la identidad para recuperarla, como es el caso de Sergio del Molino; y también hay homenajes sinceros como el de Rodrigo Fresán a Raphael, elevado en estos momentos a los altares del reconocimiento pero durante décadas denostado por las generaciones más jóvenes (¿os imagináis a todos/as los que fueron al Sonorama a ver a Raphael diciendo en los noventa que les gustaba?, yo no).

Pero mis favoritos son la interesante reflexión, y que viene a poner un punto de vista necesario y crítico, de la filósofa Marina Garcés al cuestionar ciertos aspectos de estas visiones. Siempre lúcido, Nacho Vegas también construye un texto muy acertado con una visión política necesaria. La escritora y crítica Marta Sanz aborda la cuestión desde una doble perspectiva, por un lado la teórica, no muy alejada de la de Garcés, y por otro lado la personal. Como uno es sociólogo, no puedo dejar de valorar la brillante reflexión de César Rendueles, tratando de ir un paso más allá y dando una vuelta de tuerca a la postura de Wilson.

En definitiva, una obra interesante y diversa, con varios puntos de vista sobre un objeto de estudio y de discusión fascinante. Obviamente Pierre Bourdieu aparece en numerosas ocasiones en una cuestión que va más allá del gusto sino que se encuadra en varios debates transversales de las Ciencias Sociales. Seguimos debatiendo sobre una cuestión compleja que no tiene una respuesta fácil. Y menos estos días de diciembre en nuestra querida tierra riojana…, pero como todos los años.

 

Los Restos Del Concierto

Porque no todos oímos lo mismo