“Get a Grip” o cómo Aerosmith alcanzaron su mayor éxito mundial

04 Oct

Año 1993, estamos en el momento cumbre de sacralización del Grunge y lo “alternativo”. Nirvana y Pearl Jam dominan en las listas y numerosos grupos alcanzan un estatus que hace sólo un par de años era impensable. Buena parte del Rock de la década de los ochenta ha sido barrido y estigmatizado y el “Hair Metal” se va a llevar la peor parte. Sin embargo, conviene recordar que Guns N’ Roses han despachado casi diez millones de discos en esos momentos de los Use Your Illusion que publican en 1991 y que aunque Bon Jovi no alcanza las cifras de discos anteriores con Keep the Faith (1992), su recopilatorio de 1994 sí lo hará. Y, en este contexto, hay que incluir a Aerosmith, una de las grandes bandas del Rock. Sí, reivindicar el Get a Grip (1993) puede parecer un tanto políticamente incorrecto pero en su veinticinco aniversario teníamos ganas de acercarnos al disco más vendedor de los de Boston en todo el mundo con más de veinte millones de discos despachados. Aerosmith, toda una historia norteamericana de “auge, caída y redención” que tanto les gusta, habían regresado tras unos años muy complicados por las adicciones y las deterioradas relaciones en el interior de la formación. Tanto Joe Perry como Brad Whitford habían dicho que “hasta aquí” pero en 1985 retornan con el irregular Done With Mirrors que publican en Geffen (allí acabarían también Guns N’ Roses y Nirvana). Con la formación clásica de los Steven Tyler, Tom Hamilton y Joey Kramer, que se mantiene hasta hoy, Aerosmith “resucitan” con la versión de Run D.M.C. de su clásico de los setenta “Walk This Way”, en la que colaboran Tyler y Perry, y que supone la unión entre Hip Hop y Rock & Roll, con un vídeo machacado por la MTV. Aerosmith van a encontrar una nueva fórmula que se adaptará a los tiempos a partir de Permanent Vacation (1987). Con Bruce Fairbairn a la producción, con la colaboración de compositores ajenos completando el tamden Tyler-Perry, apostaran por temas efectivos y machacones (“Dude (Looks Like a Lady)”) y baladas de rigor que se convertirían en seña de identidad (“Angel”). Pero cuando Aerosmith dan un golpe en la mesa en con el imbatible Pump (1989), repitiendo misma fórmula y producción, un disco con millones de discos vendidos y singles que alcanzan lo más alto en las listas como “Love in an Elevator”, “Janie’s Got a Gun”, “What It Takes”…La banda consigue recuperar su estatus de los setenta pero en estas llega el Grunge aunque a Aerosmith no le va a afectar. Por cierto, que en 2019 hablaremos de Pump.

Hay que decir que, hasta ese momento, Aerosmith era una banda plenamente norteamericana, en el sentido de que su éxito internacional era más limitado. Sin embargo, en 1993 eso cambió y Get a Grip iba a suponer una globalización de la formación. Para su nuevo disco no cambiaron de fórmula, con Fairbairn continuando en la producción y contando con colaboradores externos para completar las canciones. Sin embargo, una diferencia fundamental con Pump es que Get a Grip se irá hasta los quince cortes, algunos sobrantes, y que llevará al extremo su fórmula, especialmente en el lado baladista. La lista de singles fue alta, siete, y parte de ellos se convirtieron en éxitos: “Amazing”, “Cryin'”, “Crazy” y “Livin’ on the Edge”.

El comienzo del disco es para una “Intro” en la que Tyler rapea y Perry tira del riff de “Walk This Way”, siendo una declaración de intenciones y de reivindicación. “Eat the Rich” es un Rock poderosísimo, las guitarras suenan potentes y hay incluso un toque blusero acelerado junto con un bajo de Hamilton imponente. Por su parte, “Get a Grip” no baja la intensidad, es muy enérgica y da paso una de mis favoritas, “Fever”, que recuerda a los Aerosmith de los setenta con armónica de Tyler incluida. Llega el turno para “Livin’ on the Edge”, una canción que tira de épica y que es un tanto “extraña” aunque reconozco que siempre me ha fascinado, especialmente su comienzo.

Con “Flesh” entran con una canción más oscura y acelerada, mientras que Tyler cambia su forma de cantar. “Walk on Down” es un tema muy rockero en el que canta Perry y llega otro de los momentos grandes del disco, la festiva “Shut Up and Dance”, con las guitarras contundentes y Tyler rapeando de nuevo. Y llega la balada por antonomasia de Aerosmith, le quitó el primer puesto a “Dream On” y luego lo perdería, como es “Cryin'”, un medio tiempo tremendo, in crescendo con esa sección de viento y la armónica de Tyler como protagonista. Al tema también le ayudó el vídeo protagonizado por Alicia Silverstone y Stephen Dorff que tendría una grandísima difusión en la MTV. “Cryin'” catapultó también fuera de Estados Unidos a unos Aerosmith que ahondarían en las baladas y medios tiempos. Pero sigamos con el disco, que comienza a descender el nivel con “Gotta Love It”, más irregular y menos lograda a pesar de su fuerza.

Pero, de nuevo, vuelven a dar con la tecla con otra balada tremenda, “Crazy”, otro hit que ahora tira del lado Country, mandolina incluida y que sería como el “What It Takes” de este disco. Siempre he pensado que hay un gran parecido entre “Crazy” y “Cryin'” y que cambian los tempos, pero bueno. Y como a su “gemela”, también el vídeo ayudó y mucho, con Silverstone repitiendo y haciendo su aparición Liv Tyler que se descubriría que era hija que Steven…”Line Up” es una de las joyas escondidas del disco, un tema muy rollingstoniano, esa comparación siempre estuvo presente, con una sección de viento fantástica. El final se va acercando con “Cant’t Stop Messin'” que enlaza con el anterior y tiene ese punto rockero con las guitarras de nuevo destacando. Y llega, para mí, el punto más bajo de todo el disco, “Amazing”, un tema que también fue un éxito y que no me gustaba en los noventa y menos ahora. Es una balada con un punto dramático y ampuloso pero que me suena aburrida, exceptuando una parte final que va creciendo. Sin embargo, “Amazing” anticipa la balada que sustituirá a “Cryin'” en las preferencias del público, “I Don’t Want to Miss a Thing”, tema de 1998 que estará presente en la banda sonora de la olvidable Armageddon en la que también actuaba Liv Tyler, aunque hay que decir que ese tema fue compuesto por la veterana Diane Warren. El cierre es para un instrumental e intrascendente “Boogie Man”.

Puede que el cambio de los tiempos, la expansión del Grunge, beneficiase a unos Aerosmith que vieron cómo se ampliaba su horizonte gracias a una mayor presencia de los grupos de guitarras en los medios de comunicación, o puede que no. No cabe duda que Pump es superior pero Get a Grip tiene muy buenas canciones y no se cae en casi ningún momento. Después de este éxito (algún día habría que hablar de todo lo que ganó Geffen en esos años), Aerosmith dejarían Geffen y volverían a Columbia con los que estuvieron desde los setenta. Lamentablemente, no volverían a conseguir esos resultados ni en ventas ni en calidad aunque no han dejado de girar, a pesar de algunos problemas de salud de parte de sus integrantes (Perry, que parecía que había hecho un pacto con el diablo, y Hamilton), y que ahora van a residir en Las Vegas. Aerosmith es una de las grandes bandas del Rock y, con sus grandes aciertos y con algunas “acomodaciones”, merecen ser reivindicados y que es una de los grupos que, exceptuando unos pocos años, ha mantenido la formación intacta. Eso sí, no puedo dejar de señalar la horrible portada del Get a Grip, ¿en qué estaban pensando?

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