Mike Hucknall encuentra su camino: el éxito de Simply Red

Vale, Mike Hucknall no es el tipo más «cool» de la historia de la música. Vale, Simply Red no pasarán a la Historia del Pop. E incluso algunos podrán achacarles una «apropiación cultural», en fin…Pero, que queréis que os diga, a mí me gustan Simply Red. El otro día escribíamos sobre Lisa Stansfield, el paso de los 80 a los 90, el «Blue-Eyed-Soul», y Simply Red es una de las bandas de ese periodo que tuvo un gran éxito con las influencias Soul y un Pop comercial y accesible. Hucknall, que es de Manchester, parecía destinado al Punk, recordemos un Manchester donde sonaban Joy Division y compañía. Pero, Hucknall y otros músicos de la escena de Manchester formaron Simply Red. Con un Hucknall como compositor principal y con una voz característica, la banda despegó en 1985 con Picture Book para ir creciendo con los siguientes discos: Men and Woman (1987) y especialmente A New Flame (1989) y Stars (1991). Son discos de ventas millonarias y canciones muy reconocibles que situaron a Simply Red como una de las bandas de aquellos años. Sin embargo, la banda comenzaría el carrusel de cambios que situarían prácticamente a Hucknall como único integrante fundador de la misma, en la actualidad el más antiguo con él es Ian Kirkham que llegó en 1986, en los comienzos. Y, como a tantos otros, el comienzo de la década parecía que se le iba a atragantar pero no, en 1995 también cosechó bastante éxito con Life aunque a mí me parece que es un disco menor con respecto a los anteriores, con Simply Red apostando en este trabajo por sonidos más Pop y electrónicos. Es en 1996 cuando llega el primer recopilatorio de la banda, un disco muy básico con quince canciones, las más destacadas, y que llevan un orden cronológico.

Picture Book (1985) aporta los dos primeros temas del disco, dos clásicos. Primero, la balada intensa «Holding Back the Years» en la que Hucknall demuestra su poderío vocal. Luego, «Mooney’s Too Tight to Mention», canción que es una versión de The Valentine Brothers a la que Simply Red le darán su toque con ese sonido tan identificable. «The Right Thing» será la única canción de Men and Woman, otra canción que se te pega sin compasión y que emplea un tono Funk. Pero será A New Flame el punto de inflexión, como decíamos antes, y de ahí llegan hasta cuatro canciones. Primero, una fantástica «It’s Only Love», otro estribillo que no te podías quitar, un medio tiempo ascendente con una gran producción. Luego le toca el turno a «A New Flame», una canción potente que es más Pop.

«You’ve Got It» es una balada interesante, bonita canción de inspiración Soul que precede a «If You Don’t Know Me By Know», uno de los grandes éxitos de la banda. Intensa balada Soul del «sonido Philadelphia» compuesta por Kenny Gamble y Leon Huff e interpretada por Harold Melvin & the Blue Notes, Simply Red realizarían una gran versión que les llevaría al número 1 en Estados Unidos. Pero, el disco que más canciones aporta a la recopilación es el Stars de 1991. Cada vez más Pop y con cambios en la formación, Simply Red consiguieron su mayor nivel de ventas con este trabajo. En este recopilatorio aparecen «Stars», una canción con leves toques Soul que es un medio tiempo creciente y que va ganando fuerza. «Something Got Me Started» es otro de esos temas pegadizos y un gran hit, bailable en la que se abrían a sonidos que estaban de moda en aquellos años, como los de los clubes, aunque desde un prisma muy comercial y accesible. «Thrill Me» tiene un marchamos más clásico, es un sonido más Soul con predominio de los vientos.

El tercio final del disco es para «Your Mirror», un medio tiempo muy edulcorado, y de Stars aparece otra canción en tono de medio tiempo como es «For Your Babies» que también peca de muy azucarada. El cierre es para dos canciones de Life, la primera «So Beautiful» que incorpora algunos toques electrónicos y que me deja más frío. Termina con la muy bailable, con ritmos latinos en la percusión como hacían otros grupos en esos años, «Fairground», que funciona bastante bien. Y, entre ambas, la novedad del disco es la versión de «Angel», popularizada por Aretha Franklin, en la que participan los Fugees aunque no estaban acreditados en el disco. Una versión que funciona muy bien con el punto que le daban los norteamericanos en el momento más alto de su carrera.

No sé los motivos por los que dejé de seguir a Simply Red, lo cierto es que su siguiente disco, Blue de 1998 no me llamó la atención aunque «Say You Love Me» es una grandísima canción. Durante los siguientes años, Simply Red seguirían publicando discos y girando, aunque con menor repercusión de ventas. Son años en los que, además, aparecerán discos en directo, reinterpretaciones, y recopilatorios más completos que el que nos ocupa. De 2010 a 2015, la banda se tomó un hiato. En 2019, regresaron con un disco de título explícito, Blue Eyed Soul, con éxito en Reino Unido en el contexto actual de la música, alcanzando el número 6 de la lista de ventas. En definitiva, otro homenaje a uno de esos grupos de aquellos años de nuestra adolescencia y juventud que sonaban siempre.

The Waterboys o la constancia

Tenía ganas de escribir acerca de The Waterboys, una banda que tiene varias de las categorías en las que podemos agrupar a los artistas y grupos. Siempre liderados por Mike Scott, The Waterboys fueron muy grandes en los ochenta; se pasaron al Folk en el cambio de década; pasaron desapercibidos en los noventa con Mike Scott en solitario; y regresaron con el siglo XXI no habiendo parado de sacar discos, ocho de sus dieciséis, el último recién salido como es Good Luck, Seeker. Por el camino, una larga lista de integrantes del grupo escocés e irlandés que mantiene en su formación al violinista Steve Wickham. El resto, no llegan a cumplir una década en la banda, por la que han pasado innumerables músicos. Scott ha creado un cancionero potente y algunos clásicos que son imperecederos, carne de radios nostálgicas, aunque sus últimos discos han logrado también el reconocimiento de la crítica. Para nuestra generación, seguramente el primer recuerdo de The Waterboys, al menos el mío, es el violín de inicio de la increíble «Fisherman’s Blues» del disco homónimo de 1988 y uno de sus grandes clásicos. Ya desde la portada, aquel disco tenía un aroma tradicional pero The Waterboys iban más allá. Imbuidos por el espíritu de la época, The Waterboys comenzaron siendo una banda de Rock que podría caer en esos primeros ochenta en el saco en el que entraban U2, por ejemplo, menos afectados pero también con una gran épica. Seguramente el tono Folk les llevaría a encontrar su lugar y a separarlos de otras vías y que tendría su punto de inflexión en un clásico como This Is the Sea (1985), donde estaba «The Whole of the Moon». Luego llegaría la vía más Folk ya comentada, con Fisherman’s Blues Room to Roam (1990). El cierre de la primera etapa de The Waterboys vendría de la mano de Dream Harder (1993), un disco que se puede considerar de Mike Scott, no estaban los integrantes anteriores, y ya, como tantos artistas, fuera de las modas del momento. Scott se lanzaría en solitario con Bring ‘Em All In (1995) y Still Burning (1997). Y es en este punto en el que nos detenemos para analizar este recopilatorio, The Whole of the Moon: The Music of Mike Scott and the Waterboys. Dieciséis canciones de ese periodo que se van intercalando y que muestran la fuerza de la banda y algunos aciertos de Scott en solitario. Atentos y atentas a la portada, una llamada a las portadas clásicas de la banda de sus tres primeros discos.

«The Whole of the Moon» es el comienzo, clásico y hit de los ochenta, una canción épica y maravillosa que nunca te puedes cansar de escuchar. A continuación, una canción muy buena como es «Glastonbury Song» que es de 1993 pero que tiene toda la fuerza de la banda aunque, como hemos señalado, ya es grabada por Scott y músicos de sesión. «Medicine Bow» es un Rock urgente y poderoso de 1985 con unas guitarras muy conseguidas. Y llega el otro gran clásico, «Fisherman’s Blues», sonido Folk que transmite nostalgia y melancolía, ideal para escuchar en mañanas de niebla y en la que brilla el violín de Steve Wickham, coautor del tema, así como una mandolina a cargo de otro mítico integrante de la banda, Anthony Thistlethwaite. «A Girl Called Johnny» aparece en un directo potente en la que el saxofón y el piano están impactantes. Y «The Pan Within» es una de las grandes canciones de la banda, un sonido muy épico con el violín de Wickham de nuevo marcando, otro clásico.

«She Is So Beautiful» ya pertenece a la carrera en solitario de Scott, año 1995 concretamente, una canción que comienza de forma intimista y va creciendo, una canción muy buena también. También de Scott en solitario es la más rockera «Rare, Precious and Gone», en directo en una sesión de radio y que es otra maravilla. El Folk más sentimental y emocional regresa con el «Strange Boat» del Fisherman’s Blues, la cual da paso una épica «Red Army Blues», otra de las grandes canciones de The Waterboys. Más de ocho minutos para un tema de su segundo disco que vuelve a contar con el saxofón de Thistlethwaite como una de sus señas de identidad. «This Is the Sea» mantiene el elevado nivel de la selección, gran canción en la que la épica vuelve a ser predominante y otra de las clásicas de la banda.

El último tercio de la recopilación se abre con «Higher In The Time», novedad en el disco y que Scott compuso con Thistlethwaite, de nuevo un tono épico que se va hacia el Pop. A mí me gusta mucho, desde 1993 que es el año en que salió, «The Return of Pan», creo que es una canción que tiene algo en la que Scott mezcla Folk, Rock y épica. «What Do You Want Me To Do?» es otra muestra de la carrera de Scott en solitario aunque aquí está menos conseguida, es un ejercicio de Rock épico acústico. Por su parte, «When Ye Go Away» es una canción intimista de sus trabajos más Folk y el cierre es para una emocionante «Love Anyway», Scott incorporando unas cuerdas que quedan de maravilla.

Como hemos señalado, Scott regresó con a The Waterboys en 2000 y, desde entonces, no han parado. En 2008, tuvimos la oportunidad de verlos en Actual, en una noche de domingo de enero en el Palacio de los Deportes de La Rioja, no estaríamos ni mil personas. Pero recuerdo la fuerza de la banda, el carisma de Scott y el sonido de «The Whole of the Moon» y de «Fisherman’s Blues». Una banda imprescindible.

 

El estirón de The Black Keys: diez años de «Brothers»

Cinco discos les serían necesarios al dúo formado en 2001 por los viejos amigos Dan Auerbach y Patrick Carney para alcanzar un éxito reseñable y hacerse un hueco más allá de los circuitos alternativos, aunque aún necesitarían de un año más para conquistar al público masivo con el icónico ‘El Camino’. Después de tres excelentes primeros discos, a pesar de la escasez de medios con que fueron grabados, en los que alternaban canciones propias con versiones de clásicos del blues, no sería hasta 2006 que firmarían con Nonesuch Records antes de publicar ‘Magic Potion’ y sofisticarían un poco su sonido, algo que sería mucho más apreciable con su siguiente trabajo ‘Attack & Release’ para el que contaron por primera vez con un productor externo (Danger Mouse) que impulsaría algo más su distanciamiento del blues-rock garajero que les había identificado  hasta entonces.

Comenzaron desde el sótano de Carney en su Akron natal, versionando a leyendas del blues como Howlin’ Wolf, Muddy Waters o Robert Johnson antes de alternar sus primeras composiciones en sus actuaciones y en sus primeras grabaciones, interpretándolos con descaro y crudeza; Carney a las baquetas y Auerbach a la guitarra y la voz pronto se mostraron capaces de extraer mucho más de lo previsible a los escasos medios de los que habían decidido servirse. Ni siquiera con el primer contrato con un gran sello antes de su cuarto disco, que les proporcionó mayores posibilidades, renunciaron a un concepto de guitarra y batería (idéntico al que acababa de alcanzar el éxito a The White Stripes) que supieron desarrollar hasta conformar un sonido y una energía inconfundibles.

En todo este tiempo se mantuvieron fieles a su fórmula, encargándose de la producción ellos mismos (Carney en mayor medida), hasta que en 2007 conocieron al productor Brian Burton (Danger Mouse), con el que pronto escribieron algunos temas y decidieron trabajar juntos en su siguiente disco (‘Attack & Release’) que, esta vez sí, supondría un avance fundamental en el discurrir posterior de su carrera.

Pero no sería hasta ‘Brothers’ que se generalizarían los reconocimientos en un disco cuya concepción no estaría exenta de problemas, especialmente por las discrepancias que originó el inesperado debut en solitario de Auerbach (‘Keep It Hid’, 2009). Precisamente en la realización de este disco Auerbach conoció a Mark Neill, que sería el productor principal de ‘Brothers’ junto al propio dúo y la aportación de Danger Mouse en el sencillo de lanzamiento Tighten Up. Para la grabación, y tras barajar otros estudios de solera, se decidieron por los Muscle Shoals Sound Studios en Alabama, que llevaban casi treinta años inutilizados. Y allí dio los primeros pasos el sexto disco que, esta vez sí, supondría el primer espaldarazo importante y consolidaría su carrera definitivamente.

El sencillo pero original packaging ideado por Michael Carney (hermano de Patrick), y que también sería galardonado con un Grammy (además de otras dos categorías de más enjundia), contenía un disco extenso que incidía en las premisas de su anterior trabajo: a los rasgos definitorios de la banda añadían bajo y teclados para un resultado algo más complejo y menos descarnado. Con Everlasting Light lo abrían a lo grande, un tema profundo y directo, lleno de ritmo y efectos vocales y la sutileza en el falsete de Auerbach, antes de regresar a la dureza de las guitarras en Next Girl. Ya hemos hablado antes de Tighten Up, el primer gran éxito de su carrera, silbado de inicio y poblado de guitarras agudas regidas por la batería, a la que seguirían el fraseo de la descarnada Howlin’ For You y el riff intenso y poderoso de la muy destacada She’s Long Gone. Luego ejercitarían los teclados en el soul eléctrico del instrumental Black Mud y en The Only One, más cálida y melódica al igual que una Too Afraid To Love You algo más grave.

Con agilidad y algo más de suavidad fluye Ten Cent Pistol antes de que Carney haga su mayor demostración en Sinister Kid. Como un funkie denso y contundente suena The Go Getter antes de regresar a los teclados soul y las emociones delicadas con I’m Not The One. Para terminar llega Unkown Brother, otro temazo que te mece con guitarras sencillas y oscilantes, la única versión del disco en el soul aguerrido de Never Gonna Give You Up, y el progreso denso y la intensidad creciente de These Days.

En plena ebullición creativa, editarían un año más tarde el disco que les auparía al olimpo de las emisoras y los festivales, cuando Lonely Boy empezó a sonar como presentación del fantástico ‘El camino’, y daría paso al período menos productivo y más dubitativo de su carrera (aunque ambos miembros no hayan dejado de participar en variados y exitosos proyectos) que tocó a su fin el año pasado con el más que apreciable ‘Let’s Rock’. Pero sin duda tienen que agradecer a este álbum que ahora cumple diez años el acceso a sus primeros reconocimientos y a un éxito mayoritario más que merecido después de una larga y árida travesía inicial.