«Pájaros en la cabeza» o el paso adelante de Amaral tras «Estrella de mar»

En 2002, España se vio sacudida por Operación Triunfo. Nadie pudo escapar a aquello y, desde entonces, la industria musical no ha sido igual y han pasado casi dos décadas de aquello. En 2002, Amaral estaban en la segunda o tercera línea de la música nacional, sus dos primeros discos, Amaral (1998) y Una pequeña parte del mundo (2000) habían logrado cifras modestas de venta a pesar de contar con canciones que les dieron una cierta visibilidad como «Rosita», «No sé qué hacer con mi vida» o «Cómo hablar». Por entonces, la estrategia de promoción se centraba en Eva Amaral, la segunda parte del dúo junto a Juan Aguirre, reflejado incluso en las portadas de sus discos. Daba la impresión de que para Amaral, el tercer disco tenía que ser el de la confirmación o…y el escenario estaba en contra, muy en contra con Operación Triunfo. Sin embargo, Estrella de mar (2002), en el que en la portada aparecía también Juan Aguirre, logró ser la gran revelación de la música española de aquel año con canciones como la cuestionada años después «Sin ti no soy nada», «Salir corriendo», «Moriría por vos», «Toda la noche en la calle», «Te necesito», «Estrella de mar», etc. Canciones Pop con melodías poderosas e imbatibles; canciones con letras que también atrapaban. Amaral no dejaban de publicar singles que se convertían en la sombra de un Operación Triunfo arrollador. Con más de 800.000 discos vendidos, era otra época, Amaral entraban en el Olimpo de la música popular y, a la vez, se llevaban las estocadas de una parte de la crítica, la verdad es que de forma muy injusta y confundiendo una vez más el éxito de ventas con la falta de autenticidad. Hace mucho que Amaral lograron superar esos prejuicios pero, volvamos a 2005. Y es que, si has conseguido un éxito como el de Estrella de mar, tu siguiente paso lo van a mirar con lupa. Y en ese 2005, Amaral tenían que afrontar ese reto. Confieso que no fui en su momento de Estrella de mar, igual yo también estaba imbuido de esa dinámica con respecto a Amaral, pero Pájaros en la cabeza me convenció desde el primer momento, desde el single «El universo sobre mí». Creo que Pájaros en la cabeza es mejor disco que su antecesor y que es una de las cimas de Amaral, aunque también que su evolución posterior ha sido ascendente. Pero, como decíamos, Amaral lo tenía complicado porque Estrella de mar no deja de ser su disco más exitoso y reconocible. Sin embargo, en Pájaros en la cabeza, aunque ahondan en e estilo de su predecesor, también hay canciones con más matices. La evolución de su sonido también se deja sentir y muestra como Eva Amaral y Juan Aguirre no se iban a acomodar. Además, Pájaros en la cabeza contará con unos cuantos singles de éxito masivo, de esos que son reconocibles prácticamente por cualquier persona.

Y uno de ellos será el que comienza el disco y que fue el adelanto del mismo, «El universo sobre mí», un Pop orquestal que tiene una letra de reafirmación, un estribillo poderoso y elementos interesantes como esa armónica que sirve de contrapunto. A continuación, «Días de verano» incide en las cuerdas orquestales pero tiene una guitarra muy de los grupos de Pop españoles de los sesenta como por ejemplo Los Brincos, con una Eva Amaral que va ganando fuerza en su interpretación a medida que avanza la canción. Y, como no hay dos sin tres, el brillante inicio del disco se cierra con la potente «Revolución», Amaral siempre han tenido una conciencia social y aquí crean un himno con la guitarra de Juan Aguirre también en un plano destacado. Reducen el tono con «Mi alma perdida», un medio tiempo con tono épico y emocionante, aunque la letra pueda calificarse de más convencional, pero retornan a lo más alto con otra canción que fue un hit instantáneo, «Marta, Sebas, Guille y los demás». Otra de esas canciones «quemadas» pero que es una mirada nostálgica a la amistad, un canto generacional que se basa en una gran melodía Pop Rock y en un estribillo muy coreable. «Esta madrugada» es otra gran composición, tiene el punto de la guitarra española y es una canción ascendente con una letra de desamor y otro estribillo coreable. La primera parte se cierra con «Big Band», más oscura y rockera con las guitarras en primer plano y el bajo marcando el ritmo, rompiendo con la dinámica del disco y cuenta con una duración por debajo de los tres minutos.

Tras una primera parte del disco de altísima calidad, la segunda tampoco deja indiferente. Sí que es cierto que «Enamorada» está algún escalón por debajo, es más intimista y con un comienzo más atmosférico con las cuerdas recuperando el protagonismo, y que en esa línea, esas cuerdas de nuevo, aparece «Tarde para cambiar», pero llega una de esas canciones escondidas como es «En el río». Denuncia ecológica, es otra canción que destaca con una letra de las más interesantes del disco, con la forma de cantar de Eva Amaral y con las cuerdas dándole el tono dramático que merece la canción. Muy alto también vuela «Resurrección», reminiscencias sesenteras de nuevo con otra letra interesante y estribillo para cantar, que no falte. «Confiar en alguien» juega de nuevo con la épica y la intensidad y se basa en la voz de Eva Amaral como gran baza para cambiar de tempo con «Salta», una canción que es diferente al resto del disco, muy Pop e incluso con un punto naif pero que es muy divertida y funciona a la perfección. El cierre es para la excelsa «No soy como tú», donde se cuenta con la colaboración del gran Enrique Morente, una canción de tono atmosférico y denso, con unas guitarras brutales, una letra críptica y con la combinación de las voces de Eva Amaral y Morente y con las guitarras de Juan Aguirre como grandes aciertos del tema.

Con menos ventas que su antecesor, Pájaros en la cabeza no deja de ser uno de los hitos de la discografía de Amaral. Como hemos señalado, lo vemos por encima de Estrella de mar. Amaral ya eran una de las bandas de referencia del Pop Rock español aunque sus pasos siguientes no les harían repetirse sino arriesgar. Gato negro, Dragón rojo (2008) era un ambicioso disco doble que descolocó a parte de sus seguidores; con Hacia lo salvaje (2011) crearon su propio sello discográfico y adoptaron un tono más social y político; y en Nocturnal (2015) y Salto al color (2019) han explorado otros sonidos y ritmos, más electrónicos y bailables pero sin perder su esencia. Hace tres años, Amaral demostraron en Actual su estatus como banda, el día 5 de enero retornan de nuevo con su gira de presentación del notable Salto al color, y hay muchas ganas de volver a verlos. De momento, han vuelto a colocar el «todo vendido». Lo dicho, contra prejuicios absurdos y lugares comunes, Amaral.

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