Ni Jet ni Kings of Leon salvaron al Rock and Roll

Nos vamos a 2003 en estas efemérides que vamos comentando en Los Restos del Concierto y es que, como contaba Lizzy Goodman en el ya reseñado Nos vemos en el baño, el Rock and Roll parecía volver a escena con fuerza. Recapitulemos, The Strokes se habían llevado a la crítica de calle con su debut Is This It (2001) y The White Stripes llamaban con fuerza y en 2003, tendrán su entrada, hacía su aparición Elephant, cuarto disco Jack y Meg White., sin olvidar a unos Interpol que iban de otro rollo. Pero…pero aquello era minoritario. Era como un espejismo en el que nos pensábamos que sería como cuando el Grunge, y para nada. Vale, el «Americana» se consolidó y los sonidos de guitarras más bailables (Franz Ferdinand, The Killers, etc.) también subieron bastante, pero aquello no llegó tampoco mucho más lejos. Además, el segundo disco de The Strokes, Room on Fire (2003), supuso una decepción. Pero, en esos años surgieron muchos más grupos de guitarras y hoy nos ocupamos de dos que también fueron llamados a salvar el Rock and Roll y que también se quedaron a medias. Nos estamos refiriendo a Jet y Kings of Leon, dos formaciones con trayectorias contrapuestas como veremos, con dos debuts en 2003 que tuvieron una importante pegada y que recordamos en Los Restos del Concierto.

Jet y Kings of Leon se beneficiaron de la irrupción de The Strokes. Ambas formaciones provenían de dos puntos tan lejanos como Australia y Tennessee (Estados Unidos) y las dos comparten un claro sonido revivalista de guitarras, sonidos más garajeros de los primeros y más vinculados al Southern Rock de los segundos. Aunque Jet conseguirían con su debut mayor éxito Estados Unidos que Kings of Leon, la fiebre por los segundos se desató en Reino Unido, no llegarían a tener una gran visibilidad en su país hasta Only by the Night (2008), su cuarto disco que fue número 4. Pero vayamos por el principio.

Kings of Leon eran poco más que unos críos del Sur profundo y procedentes de una familia religiosa, relato que fortalecieron para darse mayor legitimidad como representantes de las esencias del Rock and Roll, en la línea de The Rolling Stones a The Black Crowes. Los tres hermanos Followill (Caleb, 21 años; Nathan, 24 años y Jareb, 17), junto a su primo Matthew Followill (18 años), aparecían en las imágenes de la época como desaliñados, pelos revoltosos y largos, en la línea del relato que estaban construyendo, lejos de la posmodernidad de unos The Strokes o Interpol, entre otros, aunque acabarían cambiando de look con su tercer disco, Because of the Times (2007), lo que causó una gran sorpresa. Sin embargo, su debut Youth & Young Manhood ya estaba en una major RCA y contó con la producción de todo un terreno del género como Ethan Johns (Ryan Adams, Counting Crows, The Jayhawks, entre otros) y Angelo Petraglia, es decir, los medios estaban ahí. El disco sonaba como un cañón, era muy homogéneo, urgente y muy guitarrero, poco melódico y seguramente carecía de un gran Hit, lo que le lastró en Estados Unidos. Aunque eso no quita para destacar temas como ese inicio con «Red Morning Light», «Molly’s Chambers», «Wasted Time», la gran «California Waiting», etc. Caleb cantaba con furia, luego iría modulando su voz, y las guitarras eran potentes como hemos señalado. En Reino Unido pegaron muy fuerte, llegaron al 3 mientras que en Estados Unidos se quedaron en el puesto 113, y la mayor parte de la crítica, salvo Pitchfork que nunca les ha tenido mucho cariño, les señaló en la línea de las esencias. Sin embargo, no es menos cierto que su carrera alcanzó un salto con el cambio de ritmo que dieron en su tercer disco, el ya señalado Because ot the Times, y especialmente con Only by the Night , con más de seis millones de discos vendidos en todo el mundo. Las expectativas no fueron cumplidas y su carrera en los últimos discos les ha consolidado como una de las principales bandas del mainstream pero con una menor relevancia para la crítica especializada.

Si a Kings of Leon les faltaban hits potenciales, a los australianos Jet, no. Precisamente sería un tema, «Are You Gonna Be My Girl», el que situaría en el mapa a la banda de los hermanos Nic y Chris Chester, junto a Cameron Muncey y Mark Wilson con su primer disco Get Born. Aquella canción era adictiva y con su sonido rockero pero más garajero fueron presentados también como la referencia del Rock and Roll más esencialista. El disco estaba en Elektra, un sello de Warner, y la producción era para un todoterreno como Dave Sardy que había trabajado con amplio y diverso tipo de bandas y artistas (Johnny Cash, System of a Down, Slayer, Marilyn Manson, etc.). Además, también participó en el disco a los teclados una leyenda como Billy Preston. Con todos estos mimbres, el Get Born era un disco que se defendía bien, con hits como el ya señalado, «Rollover DJ», «Cold Hard Bitch», «Look What You’ve Done» o «Get Me Outta Here». Como con los Kings of Leon, las guitarras son protagonistas, y de nuevo se percibe esa urgencia que señalábamos antes. Como Kings of Leon, también hacían gala de una estética muy rockera. Pero el hundimiento de Jet llegó con su segundo disco Shine On (2006), que fue puntuado por los de Pitchfork con un sonoro 0, tremendo. El disco fue un fracaso y derrotó a los Jet, que eran categorizados por una parte de esa crítica que los había encumbrado como un producto o una impostura, nada nuevo bajo el sol. No sabemos qué habría sido de la carrera de Jet de haber sido mejor recibido su segundo trabajo, que pasó muy desapercibido y que no estaba a la altura de su debut. Tampoco salvaron el Rock and Roll, pero su portada, también en blanco y negro, parecía querer decir otra cosa.

Tras estos dos debuts, 2004 nos traería la consolidación del «Americana» mientras que de Reino Unido se trataba de alumbrar un segundo BritPop, que no era tal, pero en otra dirección con gente como Franz Ferdinand, Bloc Party, Kasabian, Editors, The Kooks, Kaiser Chiefs y, como no, Arctic Monkeys. Si Kings of Leon pudo hacer una carrera ascendente, Jet no, pero los dos se quedaron lejos de las expectativas generadas. Fueron dos debuts interesantes, dos discos que siguen sonando bien, y que tienen muchas guitarras, que no falten.

 

 

 

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