Tindersticks, «No Treasure but Hope»

Hay bandas y artistas que se nos quedan apuntados pero que no hemos seguido. Lo hemos comentado en muchas ocasiones, en algunos casos ha sido por falta de tiempo y por la acumulación de discos, en otras porque no nos han convencido en las escuchas que les hemos dedicado. Tindersticks forman parte de este último grupo. Ojo, que no estamos diciendo que los británicos no sean una banda de calidad, siempre han estado muy bien valorados por la crítica y nos acercamos a ellos con su disco anterior The Waiting Room (2016) que nos sonó muy experimental para nuestro gusto. Pero, con su último trabajo, No Treasure but Hope, duodécimo disco de estudio, nos han convencido. Convertidos en el proyecto de Stuart Staples, Tindersticks comenzaron en los primeros noventa, justo cuando iba a despuntar el BritPop, pero ellos estaban en un Pop orquestal con gusto por las melodías pero sin cerrarse a otros caminos. Es también ese tipo de música que se dota de una cierta intelectualidad y trascendencia que se refleja en esos sonidos más ambientales y atmosféricos. Entre sus influencias más destacadas, se señalan las de Serge Gainsbourg y Scott Walker, aunque se han dotado de una personalidad propia con esa voz de barítono de Staples. De todas formas, estaban muy en el circuito independiente y la primera portada que recuerdo es la de The Something Rain (2012). El caso es que los singles que habíamos escuchado de este No Treasure but Hope nos parecieron muy atractivas y nos lanzamos a un disco que está entre los más interesantes de este comienzo de un año extraño. Canciones para este tiempo, sin duda.

«For the Beauty» es un comienzo de sonido atmosférico, cautivador con el piano de protagonista y la voz de Staples como epicentros, dando paso a un final orquestal. «The Amputees» cuenta, sin embargo, con un sonido precioso y un tono más optimista, aquí es estilo es más Pop y los vientos le dan un punto fantástico, siendo una de las canciones más destacadas del disco. El tono minimalista regresa con «Trees Fall» en la que Staples canta como lamentándose y prima la melancolía con toques instrumentales más sutiles. «Pinky in the Daylight» es una maravillosa orfebrería de Pop orquestal, la cima del disco con esas cuerdas preciosistas. Y se cierra la primera parte con una escueta «Carousel», canción el piano de fondo y fiada a la voz de Staples.

«Take Care in Your Dreams» es otra barbaridad de Pop orquestal, aunque también cuenta con un importante peso de lo ambiental. En «See My Girls» cambian de registro, es más oscura, por momentos se acercarían a Nick Cave & the Bad Seeds en sus últimos discos, con el piano y las cuerdas como aportes instrumentales. «The Old Mans Gait» retorna al sonido orquestal aunque vuelve a escorarse al Pop pero con una instrumentación más sutil, vientos de nuevo incluidos, y con Staples fraseando incluso. «Tough Love» es otra pieza de Pop pero menos ensimismada y con un punto más melódico. El cierre es para «No Treasure but Hope» que es un retorno al minimalismo, con el piano en primer plano mientras que la voz de Staples quedaría de fondo.

Disco notable este No Treasure but Hope que nos presenta un sonido ambiental y orquestal al servicio de la voz de Staples, pero que se centra mayoritariamente en un minimalismo instrumental y un tono contenido y, por momentos ensimismado.

 

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