Stevie Nicks, «Live in Concert. The 24 Karat Gold Tour»

Como el año pasado me dio muy fuerte por Fleetwood Mac, aquí cayeron cuatro artículos sobre la etapa mítica de la banda, la formada por el quinteto más exitoso (Stevie Nicks, Lindsey Buckingham, Christine McVie, John McVie y Mick Fleetwood), y creo que no hemos terminado, cuando se anunció un disco en directo de Stevie Nicks me lancé de lleno a por el mismo. Este directo fue grabado en la gira del último disco de estudio de Nicks, 24 Karat Gold: Songs from the Vault (2014) en el que se recogían la actualización de canciones que Nicks había grabado desde el inicio de su carrera como demos y descartes. El disco proviene de la película 24 Karat Gold The Concert que fue estrenada en octubre del pasado 2020, reflejando la experiencia en directo de aquel tour. El disco es una barbaridad, allí se recogen no solamente los hits de Nicks, procedentes fundamentalmente de sus dos primeros discos en solitario, Bella Donna (1981), en el que participaron Petty y The Heartbreakers, y The Wild Heart (1983); algunas de sus mejores canciones con Fleetwood Mac; y otras cuantas menos conocidas que también encajan a la perfección. La banda es inmensa. Con el guitarrista Waddy Watchel a la cabeza como director de la banda, habitual de Nicks en toda su carrera y de otros artistas como Keith Richards o Linda Ronstadt; Carlos Rios a la guitarra también y Al Ortiz al bajo; Drew Hester en la batería; Ricky Peterson y Darrell Smith como teclistas; y Sharon Celani y Marilyn Martin a los coros, se conforma una formación que vuela a gran altura y que despliega un sonido envolvente y poderoso al servicio de una carismática Nicks.

Comienza con una inmensa «Gold and Braid» de las sesiones de su debut en solitario, el citado Bella Donna, aunque no fue incluida en el mismo sino en reediciones posteriores, y que muestra la potencia de la banda. «If Anyone Falls» ya entra en su sonido más clásico con la forma de cantar de Nicks , con su tono y fraseos. «Stop Draggin’ My Heart Around», de Petty y Campbell, es Rock americano con toques Blues, una canción de las más conocidas de este primer CD. En «Belle Fleur» inciden en el sonido más rockero de comienzos de los ochenta y llega «Gypsy», una de las concesiones a su carrera en Fleetwood Mac, que la interpretan de forma canónica e hipnótica. Enlaza «Wild Heart/Bella Donna», quedándole una buena mezcla que emociona al público. Del disco de la gira, muy bueno el Rock de «Enchanted» y de 2011 «New Orleans», un medio tiempo más pausado, intenso. «Starshine», canción de 1980 que rescató en el disco de la gira aquí presentado, es una canción Rock donde destaca el Hammond. Y cierra el primer CD con «Moonlight (Vampiro’s Dream)», otra canción del disco de 2011 con un sonido minimalista, es el piano y poca instrumentación más.

Para el segundo CD, se han guardado toda la munición más potente. Tremendo el comienzo con «Stand Back» de su segundo disco, un hit que incorpora sintetizadores ochenteros y en el que Watchel brilla a la guitarra, como durante todo el concierto. Luego el turno es para «Crying in the Night» del disco que publicó junto a Buckingham en 1973, antes de entrar en Fleetwood Mac, gran canción que adelanta lo que vendría después. «If You Were My Love», también de las sesiones del Bella Donna, comienza pausada y acústica, creciendo en intensidad a través de un tono crepuscular que incide en la emoción. «Gold Dust Woman», una de sus aportaciones Fleetwood Mac, la lleva a más de once minutos con un sonido que va creciendo en intensidad. Y «Edge of Seventeen» también se va a casi diez minutos con la introducción a través de la guitarra de Watchel llevada a casi los dos minutos, impresionante versión en directo de su canción en solitario más clásico. Solo podía seguir con «Rhiannon», que en esta interpretación está acelerada y le funciona a la perfección. El final del disco es para otra canción que hizo con Fleetwood Mac, el piano y la acústica son sus acompañantes en una emotiva «Landslide».

Grandes Stevie Nicks y su banda en un disco que captura su esencia. Sería interesante ver también el documental/concierto al que da soporte. Enormes canciones la de una Stevie Nicks que es una parte de la historia de la música popular.

Dawes, «Good Luck With Whatever»

Mírese por donde se mire, la prolífica carrera de este cuarteto californiano ha propiciado más alegrías que desengaños. Once años de carrera les han dado para siete discos de estudio cuya mayor parte supera el notable pero también para alguna que otra grabación intrascendente.

Precisamente en su último trabajo «Passwords» parecieron algo más desorientados de lo habitual y entregaban sus canciones menos inspiradas e inspiradoras hasta entonces, lo que provocó los recelos con que recibíamos este nuevo lanzamiento. Y rápidamente esa cautela se ha convertido en disfrute al escuchar este trabajo que enlaza con lo mejor y más característico de su producción.

Las nuevas canciones de Taylor Goldsmith recuperan su sutil naturalidad, con una energía bajo control y un sabor auténtico y personal destilado más que nunca a partir del sonido de los grandes del folk-rock americano. Producidos por primera vez por Dave Cobb, no cabe más que alegrarse por el reencuentro que este ha propiciado entre la banda y su voz más genuina.

Un disco que abren electrificados y desenfadados en los coros de Still Feel Like A Kid, buenas vibraciones que se atenúan en Good Luck With Whatever, bello y suave medio tiempo marcado por el piano. A continuación contundentes guitarras acompañan también al piano en la combinación de ternura y energía que es Between The Zero And The One antes del rock ligero y rítmico de None Of My business. La primera balada llega con St. Augustine At Night, de delicada acústica, seguida de la rockera Who Do You Think You’re Talking To, con un potente estribillo, antes de otra balada al piano como la preciosa Didn’t Fix Me. Para terminar con el enérgico aroma springsteeniano de Free As We Wanna Be y la última composición compartida con Jim James, la íntima y lenta Me Especially, en la que destacan las notas de la guitarra.

Sentimientos agradables los que siguen transmitiendo Dawes, sensaciones calmadas que parecen remontar desde gloriosas décadas pasadas. Mayormente alejados de la pesadumbre, sin aspavientos ni desvaríos, aciertan sin duda con estas nuevas canciones que les reconcilian con su mejor versión, la que nos encandiló hace poco más de una década y sigue demostrándose provechosa.

El Pop-Rock pegadizo de INXS

En ocasiones, no hay nada peor que quedarse en un punto extraño en el que parece que tocas la cima y, en realidad, no. Es un poco la sensación que tengo siempre con una banda como INXS. Sí, sí, tuvieron un gran éxito, hicieron hits tremendos y vendieron millones. Pero, sin embargo, no creo que nadie los reconozca tanto como a otras formaciones de la época y puede que hayan caído en el saco encasillador, en el peor sentido de la palabra, de los ochenta. Los australianos tenían un frontman muy potente, Michael Hutchence, que además contó con un fallecimiento temprano, pero no era un Bono o un Dave Gahan. Sus canciones eran pegadizas y, durante la segunda mitad de los ochenta encadenaron tres discos que tuvieron repercusión, comenzando por Listen Like Thieves (1985), punto de inflexión, con Kick (1987) facturando más de veinte millones de discos vendidos en todo el mundo. Sin llegar a esas cifras astronómicas, se quedó en la mitad, que está muy bien, el de 1990. Luego, como a tantas bandas, los noventa les cambiaron el paso y su capital simbólico no era tan elevado como para aguantar tan bien el temporal del Grunge y lo «alternativo» como otros grandes nombres. Luego, en 1997, llegó el trágico fallecimiento de Hutchence, diagnosticado como suicidio fruto de la depresión, junto con la dependencia de diversas adicciones. Sin embargo, INXS tienen varios valores a reivindicar, además de sus enormes discos y canciones. El primero, su evolución y trabajo en busca de un sonido propio, que lograron en esa segunda mitad de los ochenta con esas guitarras Funk. Segundo, llevaban juntos desde 1977, casi nada, con la formación integrada por los hermanos Farriss (Tim como guitarrista, Andrew a los teclados y Jon a la batería), Kirk Pengilly como guitarrista y saxofonista, Garry Gary Beers al bajo, junto con el ya mencionado Hutchence. De hecho, tras el fallecimiento de este último, la banda continúo con diversos vocalistas hasta 2012 pero sin repercusión, aunque no es menos cierto que venían de una trayectoria descendente. Volviendo a sus inicios, para 1985, año de su quinto disco, el ya mencionado Listen Like Thieves, el grupo australiano ya llevaba una trayectoria buscando un rumbo que se iría plasmando en ese disco. Hasta entonces, como comentábamos, ir tocando los palos del momento y logrando reconocimiento en Australia y ser conocidos en el mercado norteamericano. La recopilación que nos ocupa fue publicada en 2011 bajo el título de The Very Best. Son unas cuantas las que han salido de la banda, esta es bastante completa con veinte canciones que se centran en sus hits y sus grandes discos de la segunda mitad de los ochenta y comienzos de los noventa. Sin orden cronológico, hay cinco temas de Kick, cuatro de y de Welcome to Wherever You Are (1992) y tres de Listen Like Thieves. Es decir, dieciséis canciones de los cuatro discos que van de 1985 a 1992. El resto, dos de sus discos hasta 1985 y otras dos de los discos publicados de 1993 a 1997.

Para comenzar, «Need You Tonight», una de sus canciones más conocidas, esa guitarra de toques Funk será seña de identidad así como la fuerza de Hutchence, es un tema atractivo y sensual que también juega con los sintetizadores pero sin la oscuridad de propuestas como las de Depeche Mode. «Mystify» es del mismo disco, el Kick, pero ya juega en otra liga, ya que es un Pop Rock más clásico con un piano destacado y que también es otro de sus hits. «Suicide Blonde» puede que sea el más destacado de estos últimos, una canción impresionante que cuenta con varios elementos importantes como la sección rítmica desbocada, la guitarra de nuevo con ese punto Funk y la armónica como contrapunto. «Taste It» es de 1992 y se centran en un sonido más electrónico e incluso también con un tono bailable que contrasta con las guitarras poderosas en una de las canciones más potentes del recopilatorio. «Original Sin» es de su disco de 1984 The Swing, una canción muy buena con una clara influencia de la New Wave y también de los Talking Heads.

«Heaven Sent», que retorna a 1992, es una canción guitarrera, más rockera y con una producción muy potente, otro hit tremendo. Lo mismo que «Disappear» que tiene un punto de Rock americano y que es muy efectista con una producción marcadísima, especialmente en el tema de los teclados. «Never Tear Us Apart» comienza con un tono de Pop orquestal pero deriva hacia un Rock stoniano que cuenta con el apoyo del saxofón. «The Gift» es una de las canciones que se sale de los cuatro discos de 1985 a 1992. Concretamente, esta pertenece a su disco de 1993 Full Moon, Dirty Hearts, cuando INXS y tantos otros eran vistos como el pasado a superar, y es una canción muy buena, yo no la recordaba, tampoco les prestaba atención en esos años, y tiene mucha fuerza. «Devil Inside», del Kick, mantiene el tono ochentero con una producción de esa época y mostrando el paso del Post Punk a un sonido más Pop.

En «Beautiful Girl», con coros de Bono incluidos, apuestan por un sonido más rockero, el comienzo recuerda a «Waiting on a Friend» de The Rolling Stones, y también incorporan saxofón como contrapunto. «By My Side» tira de épica para un sonido grandioso y orquestal con cuerdas incluidas. «Kiss the Dirt (Falling Down the Mountain)» es la primera canción que aparece en el recopilatorio del Listen Like Thieves, de nuevo con ese punto New Wave y con la preeminencia de sintetizadores. A continuación, «Elegantly Wasted» del disco del mismo título de 1997, una canción que recupera su punto Funk de una década anterior pero ya estaban muy fuera del foco. A «New Sensation» es una de las canciones más brutales de la banda, del Kick y con la mezcla del tono stoniano, las guitarras Funk y la producción de los ochenta.

El tramo final se lanza con «What You Need», otra canción de 1985, canción más bailable donde incorporan el tono Funk con las guitarras y donde se percibe una influencia de Prince. «Listen Like Thieves» es otro de sus clásicos, aquí ya adelantan lo que vendría en sus dos próximos discos, con la New Wave todavía presente pero también con un bajo incesante y un Hutchence desatado. «Just Keep Walking» es de INXS, su debut de 1980, una canción claramente «deudora de su época», New Wave y Post Punk a partes iguales, incluso con un tono más oscuro pero que ya demuestra que había algo en esta banda. «Bitter Tears» del es la canción menos convincente de toda la recopilación con una producción muy de finales de los ochenta. El cierre es para su último gran hit, el «Baby Don’t Cry» de su disco de 1992, un tema muy Beatles con una gran producción, Pop mayúsculo y orquestal.

Recopilación muy completa para una banda que, con todo el éxito que tuvieron, que no fue poco, da la sensación de que quedaron un peldaño o dos por debajo de sus coetáneos, tipo U2 o Depeche Mode, a pesar de vender millones de discos, contar con canciones tremendas y hacer unos grandes directos. Una banda que se vio arrasada por el cambio de ciclo y, posteriormente, por la trágica muerte de Michael Hutchence, hecho que hacía muy difícil el hecho de seguir con la trayectoria anterior por el peso del carismático cantante. Seguramente INXS hubiesen vivido una segunda etapa de reconocimiento, pero es una hipótesis, mientras tanto queda una trayectoria a recordar y valorar.