El «Live at the Olympia» de R.E.M. o cómo cerrar una carrera dignamente

La carrera de R.E.M. es una de las más importantes de la música popular de las últimas décadas. Durante más de tres decenios, el cuarteto de Athens (Georgia), convertido en terceto tras la baja de Bill Berry en 1997, crearon grandes discos, canciones que son clásicos y, especialmente, un estilo que marco el canon de un sonido con bases del underground (años 80), que llegó al gran público (primera mitad de la década de los noventa), y que tuvo un epílogo complicado. La pauta que marcó R.E.M. siempre estuvo ahí, especialmente en ese capital simbólico que acumularon, pero pocos se han acercado a sus logros. Michael Stipe, Peter Buck y Mike Mills abordaron la nueva etapa tras el abandono de Berry con una trilogía de discos que ocupan el puesto más bajo en su discografía. Up (1998), defendido aquí por Javier Castro, Reveal (2001) y Around the Sun (2004) mostraban a unos R.E.M. lejos de su inspiración. Claro, eran capaces de hacer canciones brutales como «Imitation of Life», «The Great Beyond» o «Lotus», incluso la tristeza que desprenden «Daysleeper» o «Leaving New York» engancha, así como recuperar «Bad Day» para su recopilatorio de 2003. En 2004, R.E.M. eran unos «dinosaurios del Rock» que habían llegado a una vía muerta. Sí, seguían siendo infalibles en directo, y para muestra lo que vimos en mayo de 2005 en la Feria de Muestras de Zaragoza. Aunque defendían un disco tan flojo como Around the Sun, no tocaron muchas canciones, estuvieron inmensos con el acompañamiento de Scott McCaughey, Bill Rieflin y Ken Stringfellow. Algo debió de hacer click en los miembros de R.E.M. tras tocar suelo con este disco porque darían lugar a un epílogo de su carrera digno y notable. Si en 2006 publicaron una recopilación de sus años en I.R.S., And I Feel Fine…The Best of the I.R.S. Years (1982-1987), en 2007 hicieron lo propio con un directo cumplidor, sin más, R.E.M. Live, que grabaron en Dublín (Irlanda) en su gira del Around the Sun. Pero en 2008 sorprendieron con Accelerate, disco más aguerrido y poderoso, notable, que se vería refrendado en 2011 con Collapse into Now. Ese año, R.E.M. anunciaron que hasta aquí habían llegado, que ya no daban más de sí, dejando un final más ajustado a sus méritos que la trilogía anterior. Fruto de ese proceso, en 2009 publicarían un nuevo directo que es el que nos ocupa, Live at the Olympia, que llevaba como subtítulo In Dublin. 39 Songs.

En el Olympia de Dublín, con un aforo de poco más de 1.500 personas, R.E.M. residirían durante cinco noches en el verano de 2007, y allí presentaron canciones que formarían parte de Accelerate. Pero, el valor de Live at the Olympia no sólo reside en ese hecho sino en la selección del resto de canciones. Si en el R.E.M. Live no escatimaron en clásicos («Cuyahoga», «Everybody Hurts», «Bad Day», «The Great Beyond», «Orange Crush», «The One I Love», «Imitation of Life», «Losing My Religion», «What’s the Frequency, Kenneth?», «Drive», «(Don’t Go Back to) Rockville», «Man on the Moon»), el set list del Live at the Olympia, que consta de treinta y nueve canciones, se basaría en nueve canciones del Accelerate y, fundamentalmente, de temas de su primera etapa, la del sello I.R.S. en los ochenta, y tampoco estaban sus canciones más reconocibles de ese periodo, exceptuando «Cuyahoga» (habría una corta versión de diez temas que se entregaba con el diario The Times en la que sí estaban parte de sus éxitos). En ese sentido, R.E.M. rendían un homenaje a esos primeros años destacando la recuperación de canciones menos conocidas, incluso olvidadas, que nos muestran la energía y la potencia de aquellos primeros R.E.M. De esta forma, su EP de debut Chronic Town (1982) aporta cuatro canciones (tenía cinco); curiosamente, Murmur (1983) sólo lo hace con dos; Reckoning (1984) se lleva la palma del periodo con seis; Fables of Reconstruction (1985) también destaca con cinco canciones; pero comienza el descenso con Lifes Rich Pageant (1986) con dos temas, las mismas que Document (1987). De la recopilación de ese periodo Eponymous (1988) se registra «Romance», que fue grabado para la película Made in Haven (1987).

Del resto de su discografía, pasaban de largo de Green (1988) y de Out of Time (1991). De Automatic for the People (1992), sorprende la elección de un «Drive» que es el único gran éxito del disco. Monster (1994) también se queda con otra canción, «Circus Envy», mucho menos conocida, mientras que New Adventures in Hi-Fi (1996) aporta la muy solvente «Electrolite» y «New Test Leper». Completan el disco «I’ve Been High» de Reveal (2001) y «The Worst Joke Ever» de Around the Sun (2004). Hay también dos canciones inéditas como son «Staring Down the Barrel of the Middle Distance» y «On the Fly». Obviamente, R.E.M. tocarían en aquellas cinco noches más canciones, pero seleccionaron estas treinta y nueve para un disco que se disfruta desde que suenan los primeros acordes. Acompañaban a Stipe, Buck y Stills los habituales Scott McCaughey y Bill Rieflin, junto con la producción de Jacknife Lee, encargado de los discos del epílogo final de los de Athens.

El disco es una gozada, se ve a unos R.E.M. en forma, sin presión, hablando, y tirando de sonidos más rockeros y guitarreros. Las canciones de Accelerate, algunas todavía en fase de creación como «Disguised» que luego sería «Supernatural Superserious», suenan contundentes y no desentonan para nada. Ya desde el comienzo con «Living Well Is Best Revenge» se apunta por donde va a ir el directo, pero luego de las tremendas «Second Guessing» y «Letter Never Sent» del Reckoning y no te sueltan. La mayor parte de las canciones que insertan de su etapa de Warner también funcionan, como por ejemplo «New Test Leper» del New Adventures in Hi-Fi, y especialmente la sensibilidad de «Electrolite», que queda en un segundo plano en su cancionero ante la fuerza del resto pero que me parece de las mejores de su trabajo en la segunda mitad de los noventa. Algunos de los momentos más destacados son «Sitting Still» (Murmur) y una brutal «Driver 8» (Fables of the Reconstruction), para mí dos interpretaciones tremendas. Y qué decir de la recuperación de «Circus Envy» del Monster.

La segunda parte comienza con un «Drive» intensísimo pero enseguida tiran de sonidos más acelerados. La recuperación de su EP de debut, el ya señalado Chronic Town, muestra la influencia del Post Punk, por ejemplo en «1.000.000». Pero en su final en I.R.S., con una melancólica «Welcome to the Occupation» (Document), ya se observa claramente esas señas de identidad que harían de R.E.M. una de las principales bandas del mundo. «Carnival of Sorts (Boxcarts)», de su EP de debut de nuevo, vuelve a mostrarnos los sonidos Post Punk pero ya con melodías Pop. Y fantástica y bailable es «Harborcoat» (Reckoning) donde las influencias son de la New Wave incluso. El final del disco va llegando con la muy Punk «West of the Fields» (Murmur), la más reconocible y reconocida «Pretty Persuasion» (Reckoning) y una más prescindible «Romance», ya comentada anteriormente y que está más derivada al Pop más comercial. Pero dejan una última carta para terminar, «Gardening at Night» (Chronic Town) que muestra esos primeros pasos de R.E.M. y en donde apuntaban lo que serían.

Como decíamos, R.E.M. tuvieron un final de carrera muy digno, para lo que podía haber sido. R.E.M., con sus virtudes y defectos, es una de las principales bandas de la Historia de la música popular y crearon un sonido muy personal, un estilo reconocible, situándose en unos niveles que seguramente no habrían pensado en esa década de los ochenta cuando se movían por el circuito universitario underground. Siempre me gusta regresar a sus discos, incluso a aquellos más flojos, ya que R.E.M. es como volver a casa, me siento a gusto y seguro, cuando suenan los acordes de sus canciones el día cambia. R.E.M. eran tan grandes que es imposible no echarles de menos, pero más imposible es no aplaudirles por su forma de terminar su carrera.

091, ‘La otra vida’

Casi veinticinco años después de su última grabación de estudio (‘Todo lo que vendrá después’ de 1995) y tras la gran acogida de la gira de vuelta a los escenarios que tuvimos el privilegio de inaugurar en Logroño en el Actual con que abríamos el 2016 (a la vez que reeditaban sus cinco primeros discos), para completar el regreso tan solo quedaba por presentar el material nuevo que consumara la resurrección de una banda cuya importancia no ha decrecido durante este largo período de inactividad.

Con una justa repercusión ha levantado estos años Jose Ignacio Lapido una más que consistente y admirable carrera en solitario, también aunque con menor relevancia Jose Antonio García tanto en solitario como en otros proyectos independientes, pero no cabe duda de que en conjunto, junto a Tacho González, Jacinto Ríos y Víctor Lapido, completan una de las formaciones más emblemáticas del rock independiente de este país, con una trayectoria de admirable coherencia. Los cero y el gran éxito parecen haberse esquivado mutuamente durante el largo recorrido de la banda, pero siempre han contado con el reconocimiento de su público y de la crítica.

Firmadas letra y música por Jose Ignacio Lapido, reaparecen con la extraordinaria capacidad lírica a la que nos tenían acostumbrados, si acaso con mayor pericia y cuidado instrumental, con parecidos entusiasmo y convicción vocal de Jose Antonio García y con una mayor relevancia de su faceta folk como complemento de la rockera y urbana. Para ello han contado con el músico francés Frandol en las labores de producción y con la importante aportación de Raúl Bernal en los teclados como un componente más.

Sobre el bajo de Vengo a terminar lo que empecé edifican el rock fresco y clásico que abre el álbum. A continuación templan el ambiente a base de romanticismo y bonitas guitarras en Naves que arden y de los teclados sobre los que ruedan las preciosas palabras de Mañanas de niebla en el corazón. En Leerme el pensamiento aligeran el sonido de las guitarras y suenan americanos y emocionantes, al igual que en Por el camino que vamos con el añadido del sintetizador. Condenado supone un acelerón eléctrico magnífico, efectivo y sin contemplaciones, de lo más contundente del disco junto al estribillo de Al final, sazonada con la armónica, y entre medio bajan el tono y prescinden de la percusión para interpretar Una sombra. El final no tiene desperdicio: sabor a derrota en la velocidad eléctrica de Dejarlo morir (otra extraordinaria letra) y en Soy el rey, magnífico cierre redondeado al piano.

Intactos el pulso melódico y el talento lírico, el rock nacional vuelve a contar con uno de sus principales valores después de tanto tiempo. Veteranos de mil batallas y sobrados de actitud, confiamos en que este trabajo suponga el reinicio de una carrera que, como queda demostrado, décadas después de su inicio aún conserva su espacio y tiene cosas que decir.

Messura, «Animal»

Messura se han empeñado en ser uno de los grupos de referencia en la Rioja en los próximos años y, a tenor por los pasos dados, están en ese camino. Nuestra región ha dado muchas alegrías en ese sentido, de Mutagénicos a Silenciados, pasando por Espanto, Conn Bux & The Deltic Underscore, Fake Teddy, Los Babas, Vuelo 505, junto con los más internacionales Tierra Santa, de gira en breve por México con nuestro amigo Fran Gonzalo a la batería, y los que se nos olvidan, y pedimos disculpas por ello. Pero Messura han llegado para ocupar un espacio que no estaba muy bien representado como es el del denominado «Indie Rock», ese sonido épico del que Vetusta Morla es el máximo exponente. La última noticia de Messura es su participación en la grabación del programa de TVE Un país para escucharlo que conduce Ariel Rot, y en el que también han estado presentes Espanto y El Drogas. Pero vamos con su debut «largo», Animal, un trabajo que viene a confirmar las expectativas que mostraron en su EP Otoño XVII (2017). En ese EP, Diego M. Continente, David Burgui, Germán Ruiz-Alejos y José Luis Arriezu ya mostraban sus credenciales con himnos épicos como «Pescador», pero también con la influencia de sonidos más guitarreros, incluso Punk, de «Carnaval». Acompañaban en aquel EP la más lenta «Horizontes» y «Silencio». Con Animal, Messura dan saltos cuantitativos y cualitativos. Con la personalísima voz de Continente y con las texturas que marcan las guitarras de Burgui y Continente, y la sección rítmica de Ruiz-Alejos y Arriezu, junto con el apoyo de una sección de cuerda, Messura han incidido en crear himnos épicos con algunos estribillos que van marcando. Hay que destacar también que la producción artística ha corrido a cargo de Ramiro Nieto, integrante de Jet Lag, The Right Ons, entre otros proyectos.

Así ocurre con «Soma» que abre el disco, una de sus mejores canciones que tiene un sonido épico apoyado en las guitarras y una letra muy interesante. Con «Dicotomía» apuestan por un comienzo más melódico y Pop pero luego avanzan hacia la intensidad, apoyada en la sección de cuerdas, y con una letra que deja menos espacio a las interpretaciones. Destaca «Animal», una canción que también se encuadra en el «Indie Rock», la letra tiene un punto más críptico pero de nuevo las guitarras se van clavando. En «Virtud» comienzan con un tono que podría decirse que es más ochentero (esas guitarras en el salto de Joy Division a New Order), y Continente cambia incluso su forma de cantar, pero luego viran hacia sus señas de identidad para otra de las cimas del disco.

La segunda parte comienza con otra de las cimas del disco, «Invertebrados» es también un himno, una canción poderosa que tiene que ser un punto fuerte de sus directos. En «Mal» tiran hacia un medio tiempo aunque luego derivan hacia otros derroteros, juegan de nuevo a ganar en intensidad a medida que va avanzando la canción. «Mienten» es otro de nuestros momentos favoritos, seguramente ayude mucho la letra, pero es una canción también muy rockera y que por momentos nos recuerda incluso a Foo Fighters. El cierre es para «Odisea», en la que repiten el esquema de «Mal», un «in crescendo» en busca de nuevo de la épica, aquí perfectamente estructurada alrededor de la épica.

Muy recomendable este Animal de Messura, un disco que cuenta con el fantástico diseño de Javier Jubera, y que va a dar muchas alegrías. De momento, el 9 de noviembre lo presentan en Logroño en la Sala Concept y hoy mismo, a las 13:30, estaremos con ellos en «La Cara B» del Hoy por Hoy de Radio Rioja – Cadena SER que dirige Jorge Gómez del Casal.