“Todos los raros fuimos al concierto”

01 Nov

javi-y-sergio-the-bandComo cantaban Love Of Lesbian en “Club de Fans de Jon Boy”, Sergio Andrés Cabello (Logroño, 1973) y Javier Castro Senosiain (Vitoria, 1973), son de los raros que fueron al concierto. En esta página, los dos autores disertarán sobre la música que más les gusta: rock, pop  rock, soul, etc. Siempre desde un prisma divertido y sin pretensión de sentar cátedra. Y sí, podéis llamarles “raros”, “freaks” e incluso “snobs”. “Porque no todos oímos lo mismo” (José Menéndez dixit)

Fotografía cortesía de Javi Muro (Spoonful Magazine)

Siempre nos queda tiempo para The Style Council

25 May

Paul Weller es un tipo que, de no existir, habría que invertarlo. Poseedor de una carrera excelsa en solitario, con sus altibajos eso sí, fundador de The Jam y The Style Council, es una figura clave en la historia de la música popular. Y hoy nos toca recordar su segundo gran proyecto, The Style Council, que sorprendió tras finiquitar a de The Jam. Y es que la década de The Jam, junto a Rick Buckler y Bruce Foxton, aunque comenzaron a grabar en 1977 y no dejarían de hacerlo hasta 1982, merece un artículo obviamente. The Jam explosionaban en plena efervescencia del Punk y de la New Wave pero desde el revivalismo Mod y con una clara conciencia política. The Jam volaron rápido y dejaron, entre otras muchas, canciones como “Town Called Malice”, “In the City”, “Going Underground”, “That’s Entertainment” o “The Eton Rifles”. Weller decidió acabar con The Jam, cuestión unilateral que Buckler y Foxton se tomaron muy mal. Pero Weller no tardaría mucho en formar nuevo grupo, en este caso dúo, con el teclista Mick Talbot, con el que compartiría hasta 1989 labores de composición y de voz cantante en unos The Style Council que también se abonarían al frenético ritmo de trabajo de Weller, cinco discos en seis años, aunque el último no llegó a ver la luz hasta 1998, como veremos posteriormente. Weller y Talbot iban ir asumiendo las constantes de la década, pero la formación se basaría en un giro estilístico con respecto a The Jam con fuerte presencia del Pop, el Soul y toques jazzísticos para acabar la década abrazando los nuevos sonidos más electrónicos como el Acid-House. Además, también es interesante ver la evolución estilística de Weller, esa ropa elegante pero con un toque “pijo” por momentos, sin olvidar los trajes de turno. Weller, un tipo siempre con clase. Pero, no cabe duda que hubo cambios que a algunos seguidores de The Jam se les iba a torcer el gesto.

Weller y Talbot se iban a repartir las labores de composición y de voz principal, aunque también se apoyarían voces femeninas, destacando la posterior pareja de Weller, Dee C. Lee, que se incorporó en 1984, componiendo lo que podría ser la formación de The Style Council junto al batería Steve White. Ya en su EP de debut en 2003, Introducing the Style Council, mostrarían algunos de los caminos por los que irían, con una fuerte presencia de los teclados y algunas producciones que nos chirrían. Tampoco tuvieron inconveniente en sacar un vídeo para el tema de “Long Hot Summer” que a los más puristas les pondría los pelos de punta. En 1984 publicarían su disco Café Bleu, muy deudor de un Pop elegante y sofisticado con temas como “My Ever Changing Moods”, la delicadísima y deliciosa “The Whole Point of No Return” o “You’re the Best Thing, y que alcanzaría el puesto número 2 en la lista de ventas de Reino Unido.

Pero en 1984 dieron el gran pelotazo con una canción que está entre mis favoritas de siempre, el single “Shout to the Top”, una canción irresistible que yo conocería por primera vez, o casi me atrevo a decir que identificaría, en la banda sonora de Billy Elliot (2000). “Shout to the Top” es una canción tremenda, ya desde el comienzo con esos violines, los vientos, el piano, la forma de cantar de Weller, te lleva a bailar y a saltar directamente. Es un tema donde el toque Soul está muy presente y eso marca a la canción. En 1985 llegaría el turno de Our Favourite Shop, que aporta temas como “Luck”, “Homebreakers”, “A Man of Great Promise”, cobrando más protagonismo Lee y sumando una cima más a su carrera, la irresistible y muy Soul, con un Hammond fantástico y unos vientos brutales, “Walls Come Trumbling Down”, un Weller entregado y cantando con una gran fuerza, tema que por cierto también estaba en Billy Elliot. The Style Council subieron al número 1, alcanzando su mayor éxito con este disco.

The Cost of Living (1997) los mantendría en la cima, número 2 de nuevo, pero la estrella de The Style Council iba a ir declinando, las críticas fueron peores y también iban surgiendo nuevos sonidos. Mientras White abandonaba el grupo, Weller se volvía más ambicioso con un trabajo más complejo, Confessions of A Pop Group, con mayor diversidad de influencias como se puede observar en “The Gardener of Eden (A Three Piece Suite)”. El disco se quedó en un discreto puesto 15 para la trayectoria de The Style Council y las tensiones entre Weller y la discográfica Polydor crecieron. La cosa ya acabaría en palabras mayores con el nuevo disco, Modernism: A New Decade (1989), un disco que se abría a sonidos que estaban en boga en aquellos momentos, especialmente el House, y más concebido para los clubs y las pistas de baile. La discográfica se horrorizó y no publicó el disco, no saldría hasta 1998 y 2001, finiquitándose The Style Council.

A partir de ese momento, la carrera de Weller tendría un nuevo comienzo ya en solitario, debutando de esa manera en 1992 con disco homónimo. Es cierto que son años duros para un Weller que con el BritPop verá reconocida su figura, especialmente de la mano de Oasis, participando en el “Champagne Supernova” del (What’s the Story) Morning Glory (1995). Weller, The Modfatheriba a ser presentado como el padrino del BritPop y su carrera en solitario llega hasta nuestros días, con sus puntos más altos y otros, pocos, menos conseguidos. En cuanto a Talbot, su carrera ha quedado en un segundo plano, participando en discos y acompañando a Roger Daltrey, Pete Townshead, Wilko Johnson, Dexys Midnight Runners, etc. En definitiva, escuchar a The Style Council siempre es una gozada, una etapa en la carrera de Weller que no desmerece el conjunto de la misma, al contrario.

Gente que escuchábamos en 1998 y de la que a veces nos acordamos

23 May

Nos pasa que dentro de las efemérides de aniversarios hay gente que encaja menos, por su relevancia o por los propios discos que sacaron, pero que también se ganaron un hueco en nuestro corazón o nuestra memoria sentimental. 1998 era un año complicadísimo, un periodo en el que el Grunge se había volatilizado, en Brit Pop estaba en esa fase, el neo Punk tampoco parecía que daba para mucho y faltaba un poco para The Strokes y The White Stripes. Mientras tanto, el luego denominado Americana estaba en un muy segundo plano, que se lo pregunten a Wilco y The Jayhawks. Y, mientras tanto, gente como Limp Bizkit estaban en lo más alto…Vale que también había espacio para Lauryn Hill, Garbage, etc., pero el Pop también estaba en una deriva complicada. Vamos a recordar algunos discos y formaciones que en 1998 tuvieron éxito, cuando la etiqueta de “alternativo” funcionaba pero todos los grupos que vamos a comentar estaban en majors, así que os dejamos con este “batiburrillo”, divertido y nostálgico.

Macarrismo con clase: Fun Lovin’ Criminals lo dejan claro con 100% Colombian

Fun Lovin’ Criminals eran, son porque siguen en activo, de New York y eran una versión más macarra de Beastie Boys, aunque no estaban en su nivel. En 1996 habían logrado visibilidad gracias a un tema como “Scooby Snacks” donde incluían samplers de películas como Reservoir Dogs Pulp Fiction de Quentin Tarantino. Para su segundo disco, 100 % Colombian, sofisticaron su sonido sin dejar de lado el Rap pero con más presencia del Jazz, del Soul, etc., además de profundizar en una estética “mafiosa”. Convencieron con temas como la elegante “Back on the Block”, “Love Unlimited” o “Big Night Out”. El disco no ha envejecido mal y, aunque Fun Lovin’ Criminals continuarían publicando discos, irían perdiendo presencia en el mainstream, siendo su último disco de 2010. Eran muy divertidos e irreverentes, eso no se lo podemos negar.

 

La efímera carrera de New Radicals

New Radicals pasaron a la historia por un tema muy bueno y resultón, “You Get What You Give”, y para de contar. Sólo duraron dos años y era el proyecto de su frontman y compositor Gregg Alexander. Hacían un Pop accesible, encajaban en el concepto de “alternativo” y publicaron su único disco en 1998, Maybe You’ve Been Brainwashed Too. Hoy, el disco me parece divertido pero muy largo, algunas canciones le sobran. Además de la incontestable “You Get What You Give”, otros temas interesantes eran “Mother We Just Can’t Get Enough” y “Someday We’ll Know”. Alexander finiquitó la formación en 1999 y se convirtió en escritor de canciones. Entre sus logros, la banda sonora de Begin Again (2014) pero también cabe destacar que se ha puesto al servicio de Enrique Iglesias, Mónica Naranjo o las ex Spice Girls Melanie C y Geri Halliwell entre otros. Pero “You Get What You Give” molaba.

 

Tenían pinta de buenos chavales los de Semisonic

A Semisonic le llegó el éxito con su segundo disco, Feeling Strangely Fine, que contaba con un hit como “Closing Time”. Semisonic habían debutado en 1996 y encajaban en los sonidos deudores del Power Pop fundamentalmente. Su líder, Dan Wilson, se sacó de la manga ese pedazo de canción, melancólica y nostálgica, con unos giros fantásticos. El disco tampoco suena mal en la actualidad, “Singing in my Sleep” o “Secret Smile” son un ejemplo, pero en 2001 sacaron su tercer disco y ahí se plantaron, no daban para más y los tiempos estaban cambiando. Sin embargo, a Wilson no le ha ido mal y no por su carrera en solitario sino por haber compuesto y producido para Dixie Chics, Weezer, Adele, Taylor Swift, John Legend, Spoon, My Morning Jacket, Florence + The Machine, Chris Stapleton, Nada Surf, Sara Watkins…Lo siento Gregg Alexander, no hay color.

 

Penúltima bola para Courtney Love con Hole

Vale, hablar de Courtney Love en 2018 puede sonar…a lo que suena. Y en 1998 todavía arrastraba el título de “viuda del Grunge” tras el suicido de Kurt Cobain en 1994. La verdad es que Hole no habían comenzado mal con sus discos de 1991 y 1994, ese año con un rabioso Live Through This. Love regresaría con Hole en 1998 con un más dulcificado, pero eficaz, Celebrity Skin, con la ayuda de Billy Corgan (Smashing Pumpkies) en la composición de algunos temas y el fichaje de la bajista Melissa Auf der Maur. Un cañonazo con el tema que daba título al disco y canciones como “Malibu” o “Awful” para acabar diluyéndose, con Love dedicada a una carrera cinematográfica donde hacía de sí misma y se sumía en una espiral autodestructiva. A la deriva, regresaría con disco de Hole en 2010 donde no repetía nadie de las formaciones anteriores, aquello no funcionó e incluso contó con Linda Perry en labores compositivas.

 

Desde las postrimerías del Brit Pop, Catatonia

Bueno, igual es exagerado señalar que Catatonia eran Brit Pop, más allá de ser de Gales. Había Pop Rock y algunas cosas más en la banda encabezada por Cerys Matthews que tenía una voz muy destacada e identificable. Ya llevaban su tiempo de carrera y el éxito les llegó con su segundo trabajo, International Velvet que tampoco ha envejecido nada mal. Un single de aquel disco, “Mulder & Scully” aprovechando a la pareja protagonista de Expediente X, les catapultó. Y es que aquella canción estaba también muy bien. Además, el disco contaba con “Road Rage”, “I Am the Mob”, “Game On” o “Strange Glue”. No aguantaron mucho más, dos discos más y carpetazo en 2001, viéndose también arrastrados por las nuevas corrientes musicales. Matthews tendría controvertida carrera en solitario pero siempre nos quedará “Mulder & Scully”.

Manic Street Preachers, “Resistance Is Futile”

21 May

Los galeses Manic Street Preachers acaban de publicar su disco número trece y lleva por título Resistance Is Futile. Tras la interesante doble entrega del melancólico Rewind the Film (2013) y del más alternativo Futurology (2014), James Dean Bradfield, Nicky Wire y Sean Moore han entregado un disco más sujeto a los cánones de los Manic Street Preachers post Richey Edwards. No se salen del guión y vuelve a confiar en la producción a Dave Eringa, con el que no trabajaban desde Postcards from a Young Man (2010) y que ha sido con el productor que más han trabajado desde comienzos de los noventa. Puede que los Manic Street Preachers no sean capaces de sorprendernos pero lo que no cabe duda es que son eficientes y que no decepcionan. Vale que hay momentos en los que se dejan llevar, hay momentos de “estadio” y estribillos coreables (ay, esos “ooooo”), pero no cabe duda que Bradfield, Wire y Moore son honestos. Las letras vuelven a correr a cargo de Wire, exceptuando “Distant Colours” a cargo de Bradfield.

El comienzo es melancólico con “People Give In”, un piano destacado y un ascendente cargado a la épica, será lo habitual, donde también sobresalen unas cuerdas que harán su aparición frecuentemente. Aunque “International Blue” es un tema “facilón” no cabe duda que funciona, es Rock de estadio con un sonido de nuevo centrado en la épica, machacón y con unas guitarras prototípicas. “Distant Colours” quiere iniciarse de forma más experimental y electrónica pero luego vuelve a la épica “marca de la casa” con las cuerdas de nuevo en primer plano, aunque es cierto que es un tema menos convicente. En cuanto a “Vivian”, tiene un tono Pop que le sienta muy bien con un estribillo de los mejores construidos del disco. En cuanto a “Dylan & Caitlin”, es de nuevo muy típico de los Manic Street Preachers, una gran canción de Pop – Rock con el contrapunto femenino habitual en al menos un tema de sus discos, en este caso a cargo de la también galesa The Anchoress (Catherine Ann Davies), y con una letra que se basa en la complicada relación entre Dylan Thomas y Caitlin McNamamara. Y se cierra la primera parte con la más manida “Liverpool Revisited”, donde vuelven a jugar con la épica y la fórmula habitual.

En la segunda parte desciende un poco el nivel del disco, aunque comienza con la más atractiva “Sequels of Forgotten Wars”, no se puede negar el compromiso de la banda y de Wire en las letras, una canción que canta Bradfield con rabia. En “Hold Me Like a Heaven” van con el piloto automático, sin dejar de ser un tema resultón pero…”In Eternity” gana con las escuchas, tiene un punto atractivo con el tono de la batería de Moore que encaja con la épica guitarrera. En la misma línea se sitúa “Broken Algorithms”, esas guitarras del comienzo, y van cerrando el disco con “A Song for the Sadness”, otro tema que también te va ganando con las escuchas. El cierre es para “The Left Behind”, donde canta un Wire se apunta una vez más al desencanto, una canción reposada con un giro un tanto extraño en la mitad que no acaba de funcionar, pero el mensaje queda claro.

En definitiva, nuevo trabajo de Manic Street Preachers que mantiene el nivel de una banda caracterizada por su buen hacer y su honestidad, por su tono político constante y por no rendirse, aunque el poso de la melancolía, la nostalgia y del desencanto esté presente.

 

Los Restos Del Concierto

Porque no todos oímos lo mismo