“Todos los raros fuimos al concierto”

01 Nov

javi-y-sergio-the-bandComo cantaban Love Of Lesbian en “Club de Fans de Jon Boy”, Sergio Andrés Cabello (Logroño, 1973) y Javier Castro Senosiain (Vitoria, 1973), son de los raros que fueron al concierto. En esta página, los dos autores disertarán sobre la música que más les gusta: rock, pop  rock, soul, etc. Siempre desde un prisma divertido y sin pretensión de sentar cátedra. Y sí, podéis llamarles “raros”, “freaks” e incluso “snobs”. “Porque no todos oímos lo mismo” (José Menéndez dixit)

Fotografía cortesía de Javi Muro (Spoonful Magazine)

Luluc, “Sculptor”

13 Ago

Sin duda que el hallazgo discográfico que más me impactó del 2014 fue el segundo disco de este dúo australiano compuesto por Zoë Randell y Steve Hassett que te conquistaba a base de tímidos y acogedores abrazos musicales, desde la frágil voz de la Randell y los discretos arreglos de Hassett junto a Aaron Dessner de The National.

Recién aterrizados en Sub Pop seis años después de su también excelente debut con “Dear Hamlyn”, autoproducido en 2008, se daban a conocer más ampliamente con el ya mencionado “Passerby” (cómo evitar un recuerdo para la maravillosa Without a Face) y comenzaban a recabar numerosos halagos que no les han urgido a la hora de grabar este tercer álbum ni a variar las coordenadas con respecto a los anteriores, si bien introducen ligerísimos elementos sintéticos que no llegan a alterar la percepción básicamente acústica de sus canciones.

La maravillosa voz de Zöe ya acapara la atención desde el inicio y pule la densa intensidad que va adquiriendo Spring, al igual que en Heist, que se arma paulatinamente sobre el órgano, los vientos y las preciosas voces. La emoción de Kids se sostiene sencillamente sobre la guitarra y el órgano y en Controversy musican con éxito un fragmento literario de la novela “My Brother Jack” del también australiano George Johnston.

Tanto Cambridge (algo larga), como Me and Jasper (con J Mascis a la guitarra) y Genius (con una percusión más jazzera a cargo de Jim White) suponen el tramo más flojo del disco que nuevamente remonta en el trío final. Son preciosos los arreglos de guitarra y piano de Moon Girl o los ligeros añadidos agudos a la desnudez de Needn’t Be antes continuar en la misma línea de profundidad instrumental con que cierra Sculptor.

De nuevo acompañados en varias interpretaciones por Aaron Dessner, además de otros músicos ya mencionados y alguno más, vuelven a surgir las inevitables comparaciones con la música de Low y la voz de Mimi Parker, pero Luluc se definen mejor en los rasgos de un indie-folk, de amable pero fuerte personalidad, que se nutre de esa y otras influencias en su íntimo recorrido musical que, bajo una apariencia uniforme, cobija un montón de bellos y emocionantes detalles.

Gary Louris y su único disco en solitario: “Vagabonds”

10 Ago

Cuando a finales del año 2017 nos planteamos discos que cumplían aniversarios que nos apetecía rescatar en este 2018, uno de los que apareció en primer lugar fue el debut, y único disco en solitario, del gran Gary Louris, publicado en 2008 bajo el título de Vagabonds. Es curioso que un tipo como Louris, con más de tres décadas de carrera y numerosas inquietudes, no se haya prodigado más en solitario. Siempre bajo el paraguas de The Jayhawks, de los que hemos hablado en numerosas ocasiones, con diferentes etapas, en breve analizamos su último trabajo, implicándose en proyectos como el lamentablemente poco conocido Golden Smog, o colaborando con numerosos artistas y bandas, Louris se lanzó en solitario en un momento en el que The Jayhawks estaban en un parón que parecía definitivo. Para entonces, The Jayhawks habían alcanzado el lugar que merecían, aunque no deja de ser uno de esos casos en los que llegaron tarde. A comienzos del siglo XXI, el “Americana” se había convertido en la tendencia dominante en el Rock ‘N’ Roll y no había entrevista en el que las nuevas bandas y artistas no señalasen como influencia en los primeros puestos a los de Minnesota. Justicia poética se diría pero tardía porque The Jayhawks, que habían marcado el camino en la primera mitad de los noventa, no existían ya tras el cierre de la banda en 2004, un año después del excelso Rainy Day Music, del que ya hablamos aquí en su momento con motivo de su quince aniversario. Louris, que por entonces pasaba largas temporadas en España, había grabado con Golden Smog el fantástico Another Fine Day (2006) y el EP Blood on the Slacks (2007), ambos producidos por Paco Loco, y que también fueron el cierre de ese supergrupo en el que estaban Dan Murphy (Soul Asylum), Marc Perlman (The Jayhawks), Chris Mars (The Replacements) o el propio Jeff Tweedy, entre otros. Por lo tanto, Louris tenía tiempo para dar salida a nuevas composiciones, aunque luego los acontecimientos se precipitarían de forma insospechada. Pero el comienzo del año 2008 nos traería un disco intimista, muy acústico, pero sin olvidar algunos instrumentos como el pedal steel, y con grandes composiciones.

Para la producción de Vagabonds, Louris se puso en manos de todo un Chris Robinson (The Black Crowes) y en el disco colaboró Susana Hoffs y aparecía como músico de estudio un todavía desconocido Jonathan Wilson, así como otro integrante de The Black Crowes, el teclista Adam McDougall que había entrado en la formación en 2007 y que en la actualidad continúa con Robinson en su banda Chris Robinson Brotherhood. Igual la decisión de contar con Robinson en la producción puede llamar la atención porque, a pesar de los puntos en común, también hay importantes diferencias con el sonido de Louris, pero no es menos cierto que es una producción muy ajustada. “True Blue” abre Vagabonds, un inicio precioso con ese punto del piano, una canción muy tipo Jayhawks con el pedal steel incluido. “Omaha Nights” es más rockera, esas guitarras son más poderosas, aunque no deja de lado un tono crepuscular. Y “To Die a Happy Man” es muy acústica e intimista, especialmente en su comienzo, destacando de nuevo la presencia del pedal steel. “She Only Calls Me on Sundays” recupera ese colorido crepuscular pero tiene una vertiente espiritual que se manifiesta en los coros especialmente, tirando más hacia el lado del Country. Por su parte, “Well Get It By” es una canción que podría haber incluido en cualquier disco de The Jayhawks, es uno de los mejores temas de todo el disco con unas melodías preciosas y en la que destacan las armonías vocales.

La segunda parte comienza con la más pausada y ambiental “Black Grass” pero que cuenta con un tono alegre y optimista, con un final también en la línea espiritual. “I Wanna Get High” desciende un poco el nivel del disco, sonidos más endurecidos, un toque incluso sombrío. Por su parte, “Vagabonds” es de 10, un tema precioso con esa armónica del comienzo, una melodía melancólica, los coros de Hoffs y la inclusión de Robinson como contrapunto, una gran canción. “D.C. Blues” por su parte es de nuevo crepuscular, con el pedal steel cobrando protagonismo, mientras que el final es para la delicada “Meandering”, una canción emocionante y melódica, muy acústica, con el protagonismo de las guitarras acústicas.

Louris todavía daría más noticias en ese 2008, muchas de ellas inesperadas. Estuvo de gira y en junio lo pudimos ver en el Antzokia bilbaíno y, gran sorpresa, se produjo la reunión de la formación clásica de The Jayhawks, la del imbatible Tomorrow the Green Grass (1995), que nos llevó al Azkena vitoriano ese septiembre. Y, si por si no fuese suficiente, Louris y Mark Olson publicarían Ready for the Flood a finales del 2008, además de un EP con temas más acústicos de Vagabonds. De nuevo producido por Chris Robinson, el disco parecía abrir la esperanza de nuevo material de The Jayhawks que todavía tardaría en llegar unos años, concretamente sería en 2011 con el menor Mockingbird Time, abandonando de nuevo Olson a comienzos de 2012 la formación. Volviendo al disco de Olson y Louris, también se caracterizó por un tono más acústico y creo que sus canciones están por debajo de lo ofrecido por Louris en Vagabonds. Igual las expectativas eran elevadas pero no acabo de funcionar tanto como nos hubiese gustado. Gary Louris no se ha vuelto a prodigar en solitario, a cambio nos ha devuelto un retorno de The Jayhawks en muy buena forma.

 

 

 

Carolina de Juan ‘Nina’ irrumpe de la mano de Quique González y “Charo”

09 Ago

El último disco de Quique González junto a su nueva banda Los Detectives (“Me mata si me necesitas”) contenía un fantástico cúmulo de canciones: algunas estremecedoras, otras más sensibles, otras más agresivas… y una perla brillante y colorida, una sorpresa necesaria, un suspiro profundo que reclamaba de inmediato su protagonismo. Compuesta por Quique junto a César Pop e interpretada por la banda al completo, con el añadido de Santos Berrocal a la percusión, también participaba una enigmática joven, de voz desgarrada y suave al mismo tiempo, en esta pequeña canción con nombre de mujer que irrumpía por derecho en la cabeza del escueto listado del disco: se trataba de Charo, la número cuatro, y junto a la voz del autor sobresalía la de una desconocida Carolina de Juan ‘Nina’ (Caroline Morgan en los créditos).

Con el tiempo averiguaríamos que Nina ya tenía su propia banda, que se llamaba Morgan y desde Madrid proponía una maravillosa excepción en nuestro panorama musical que, lento pero seguro, se iría abriendo paso en todo tipo de escenarios durante los últimos dos años (les hemos podido disfrutar desde la modestia del “Vermú Torero” de Actual 2017 hasta la desmesura del reciente Mad Cool 2018) con fabulosos directos de sus dos discos llenos de gusto y calidad (“North” y “Air”). De Quique González poco se puede añadir, consolidado como referencia del rock de autor en castellano sus canciones nos vienen acompañando desde hace años y se hace difícil recordarse defraudado por sus discos.

De una unión de semejantes talentos tan solo podía resultar una pieza genial como esta, profusa en guitarras y con Hammond incluido, de una ligereza superior al conjunto del disco y que se haría pronto y sin remedio con un lugar protagonista en sus directos (gira para la que contaría también con Nina a los coros) y en las preferencias de sus seguidores.

 

 

Los Restos Del Concierto

Porque no todos oímos lo mismo