“Todos los raros fuimos al concierto”

01 Nov

javi-y-sergio-the-bandComo cantaban Love Of Lesbian en “Club de Fans de Jon Boy”, Sergio Andrés Cabello (Logroño, 1973) y Javier Castro Senosiain (Vitoria, 1973), son de los raros que fueron al concierto. En esta página, los dos autores disertarán sobre la música que más les gusta: rock, pop  rock, soul, etc. Siempre desde un prisma divertido y sin pretensión de sentar cátedra. Y sí, podéis llamarles “raros”, “freaks” e incluso “snobs”. “Porque no todos oímos lo mismo” (José Menéndez dixit)

Fotografía cortesía de Javi Muro (Spoonful Magazine)

20 canciones de 2018 (del 20 al 16)

17 Dic

Es final de año y toca hacer las tan denostadas como esperadas listas, esas listas en las que recogemos nuestros discos, películas, libros, etc. preferidos del año que acaba. En Los Restos del Concierto continuamos con nuestra costumbre de elegir las canciones que más nos han gustado y esta vez las hemos ampliado a veinte. Son valoraciones subjetivas de los discos que hemos reseñado a lo largo de un año que no ha sido para tirar cohetes en la escena musical, aunque siempre hay cosas interesantes, y que recogen un elevado eclecticismo en nuestras elecciones aunque en general ha habido bastante concordancia.

En esta primera tanda, mucha diversidad, de jóvenes promesas a veteranos ilustres y propuestas diferentes.

20. Phil Cook, “Miles Away”

Todo un descubrimiento las canciones de este virtuoso de la guitarra y el banjo, miembro fundador de los extintos Megafaun y solicitado músico de sesión, que solo ha editado dos discos en solitario, el segundo de los cuales (“People Are My Drug”) nos ha impresionado este año por su frescura y buenrollismo además de por su naturalidad instrumental. Junto a la fantástica Life, afable y canalla reinterpretación de un clásico del desaparecido Allen Toussaint, nos quedamos con Miles Away, tema de lanzamiento del disco cantada y compuesta junto a Amelia Meath de Sylvan Esso y que te atrapa con su delicada nostalgia y unas voces cálidas y atinadas. Javier Castro Senosiain

19. Luluc, “Heist”

Desde Australia llega la siguiente canción, compuesta por el dúo Randell/Hassett que tan buena impresión nos causó en sus dos anteriores discos y que, fieles a su estilo, volvieron a merecer alabanzas con su disco de 2018 “Sculptor” con un cancionero que, si bien no es redondo, vuelve a contener preciosidades como este tema íntimo y austero que armado con apenas teclados, vientos y delicadas voces va creciendo tímidamente hasta quebrarse en un final emocionante y contagioso. Javier Castro Senosiain

18. Zahara, “Hoy la bestia cena en casa”

Primera de las canciones de la lista perteneciente a un disco que no hemos podido reseñar. Zahara publicó en noviembre “Astronauta”, un trabajo del que había adelantado Hoy la bestia cena en casa, un giro estilístico y en las letras, dejando en este tema de lado un poco el costumbrismo al que nos tenía acostumbrado. La canción es un cañonazo, te pone a bailar y la letra tiene carga de profundidad. Un tema muy adictivo que se te mete en la cabeza y que fue una sorpresa del otoño. En breve, “Astronauta” en Los Restos del Concierto. Sergio Andrés Cabello

17. Ben Harper & Charlie Musselwhite, “When I Go”

De nuevo Ben Harper grabó con Charlie Musselwhite un excelente disco a añadir al extraordinario “Get Up” de 2013, demostrando otra vez que pocos saben desplegar como él las raíces de la música norteamericana, y si es junto a una leyenda de la armónica en excelente forma como Musselwhite, mejor que mejor. Este año grabaron un “No Mercy in This Land” pleno de aciertos y abierto por un coro lejano que precede al fabuloso y enfebrecido reef de guitarra que insistente sustenta la voz de Harper junto al sabio acompañamiento de la armónica. Una sabrosa ración de blues intemporal y directo. Javier Castro Senosiain

16. Janelle Monae, “Screwed”

Pues hubo dudas, hubo dudas. Ya lo contamos en la crítica de “Dirty Computer”, un disco que estaba ahí en la lista pero que no acababa de entrar. Pero cuando ya nos decidimos, Janelle Monáe te atrapa en uno de los discos más destacados del año. R&B moderno, Funk, ribetes Soul, etc., para una artista destacada. Y nos quedamos con Screwed, en la que participa Zoë Kravitz, una canción que, como en otros casos en el disco, nos remite directamente a un genio como Prince, muy presente en la obra de Monáe. El juego de las dos voces y esa guitarra que podría salir de los mejores trabajos del recordado Prince se ponen al servicio de una gran canción. Sergio Andrés Cabello

Arizona Baby, “Sonora”

14 Dic

Hacía cuatro años que Arizona Baby no publicaban material nuevo, desde el notable Secret Fires, aunque han estado girando, en 2016 publicaron disco con Corizonas, etc. Javier Vielba, Rubén Marrón y Guillermo Aragón regresan con Sonora, un trabajo que si bien sigue dentro de los cauces de su sonido, esas guitarras acústicas, el virtuosismo de Marrón y la voz de Vielba, junto con una percusión justa y medida, sí que es cierto que abarca más paletas sonoras, con incursiones en sonidos más cercanos al Power Pop o a reminiscencias setenteras derivadas del Funk, adaptado todo ello a Arizona Baby. Veteranos con su particular y original propuesta en el panorama español, nos conquistaron desde aquel ya lejano Actual 2010 en el que se presentaron con Second to None (2009), Arizona Baby siguen su camino pero dejan atisbar nuevas sonoridades que, en general, les funcionan.

Comienzan con fuerza con “Make Believe”, un tema más cercano al Blues y en el que destaca la forma de cantar de Vielba y con una armónica muy protagonista. En “UpDownAroundGo” se vuelven más dinámicos y cambia la forma de cantar de Vielba, igual es un tema que convence menos pero la guitarra de Rubén Marrón brilla a gran altura. Pero es “Devillish Minds” uno de los momentos más interesantes del disco, le dan un tono Funk setentero que les queda fantásticamente. “Walking Contradiction” es un tema muy agradable, tiene un punto Power Pop y es más melódico, contando con la participación al bajo de Javi Vacas (Sex Museum, Los Coronas, Corizonas). En “Videotapes” se van hacia sonidos más oscuros y la armónica reaparece para darle un punto de Blues. Y en “What You Are” la voz principal queda en manos de Guillermo Aragón siendo una canción que de nuevo se escora a sonidos más melódicos.

En “Keep Yourself to Yourself” vuelven a contar con Vacas al bajo y es un tema más crepuscular, más del Country Folk norteamericano. Y en “Just Say It’s So” ahondan en ese tono crepuscular durante casi quince minutos, una canción que no se hace para nada largo e incluso tiene un punto psicodélico muy atractivo. “FTW” tiene mucho ritmo y es muy adictiva y “Erase All the Lines” es una de las canciones más clásicas de Arizona Baby en la que apuestan por la épica. El final es para dos temas menores como son “Nobody Seams to Care”, un Rock & Roll más tradicional, y “End of the World” que es muy Western con esas guitarras de calidad.

Arizona Baby siguen demostrando que son una de las propuestas más atractivas del panorama nacional, como decíamos anteriormente, y siguen en su camino de no encasillarse, siempre con su clase y sello particular.

Rosalía, “El mal querer”

12 Dic

En Los Restos del Concierto no nos hemos quedado atrás con el fenómeno musical en España del año: Rosalía. Hace unas semanas, nos tocó hacer un análisis más sociológico en The Conversation, pero aquí nos centramos en el aspecto musical de El mal querer. Vaya por delante que uno no está muy metido en el Flamenco y que el nombre de Rosalía le sonaba de la nueva hornada de jóvenes artistas flamencas, junto a Silvia Pérez Cruz, y de su debut el año pasado con Los Ángeles, un disco más canónico a pesar de contar con la producción de Raül Refree. Pero, aquí, Rosalía ha mostrado que su estilo iba más allá y se ha centrado en una mezcla, que no es una novedad, del flamenco con ritmos más urbanos y del trap. Con producción de El Guincho y la participación en la composición de buena parte de los temas de C. Tangana, junto con Rosalía y El Guincho entre otros, Rosalía ha creado una gran obra, un disco de apenas treinta minutos, con el hilo argumental de una relación y las diferentes fases que atraviesa, en el que muestra un gran talento, sin olvidar la enorme campaña que ha llevado a cabo. Pero El mal querer es un disco muy destacado, aunque puede que haya gente que se haya sentido abrumada, que piense que no es para tanto, etc.

El comienzo es para un hit adictivo como es “Malamente”, el primer adelanto del disco, con esas palmas y una canción en la que ya demuestra la inteligencia de Rosalía para llevar al público a su terreno. “Que no salga la luna” es más clásica del Flamenco, una canción donde ella canta de vicio. Y llega el tema que, por lo menos a mí, me hizo pensar “ojo, que esto promete”, “Pienso en tu mirá” es una canción en la que juega con los ritmos urbanos, con la base flamenca, y con un estribillo también adictivo. “De aquí no sales” es más arriesgada, suena muy dramática y el sonido de la moto le añade un punto interesante. En “Reniego” no deja esa senda y apuesta por unas cuerdas muy bien situadas, otra canción notable que da paso a “Preso”, donde el protagonismo es para la voz de Rossy de Palma y que funciona como un interludio.

Una de las sorpresas del disco es “Bagdad”, un tema en el que samplea el “Cry Me a River” de Justin Timberlake y en el que tira de autotune, una canción que ha sido de las más celebradas de todo el disco y que funciona. Pero, para mí, uno de los mejores temas del disco, posiblemente el mejor, es “Di mi nombre”, de nuevo más cercana al flamento pero que no abandona la dosis de innovación, es una canción emocionante y dramática a partes iguales. “Nana” es más minimalista, lo deja todo a su voz, y sigue en esa línea, como la relación en el disco, que llega a su extremo en “Maldición”, especialmente en la segunda parte de la canción. El final es para la breve, ¡qué corta se hace!, “A ningún hombre”, basada en sonidos más electrónicos y que cuenta con una gran letra.

No sé si Rosalía será un hype o no, la verdad es que El mal querer es un disco que estoy disfrutando enormemente y que tiene muchos hallazgos, funcionando de maravilla como conjunto. El único pero, por decir algo, es que es muy corto, pero eso también podría aplicarse en la máxima de “menos es más”. Tremendo disco.