«Todos los raros fuimos al concierto»

01 Nov

javi-y-sergio-the-bandComo cantaban Love Of Lesbian en «Club de Fans de Jon Boy», Sergio Andrés Cabello (Logroño, 1973) y Javier Castro Senosiain (Vitoria, 1973), son de los raros que fueron al concierto. En esta página, los dos autores disertarán sobre la música que más les gusta: rock, pop  rock, soul, etc. Siempre desde un prisma divertido y sin pretensión de sentar cátedra. Y sí, podéis llamarles «raros», «freaks» e incluso «snobs». «Porque no todos oímos lo mismo» (José Menéndez dixit)

Fotografía cortesía de Javi Muro (Spoonful Magazine)

«Escuela de calor. El directo de Radio Futura», un clásico de la última etapa de Radio Futura

20 May

Hace tres décadas, Radio Futura publicaron un disco en directo que muchos recordamos porque fue también la forma de introducirnos en el mundo de Radio Futura en nuestra adolescencias. Escueladecalor. El directo de Radio Futura era un trabajo que venía a resumir la acelerada carrera de Santiago y Luis Auserón y Enrique Sierra, que habían pasado de ser referentes de la «Movida» y de la modernidad con Música moderna (1980) y el adictivo «Enamorado de la moda juvenil» a transformarse en referentes de la música popular española de los ochenta. Se tomaron cuatro años para publicar el clásico La ley del desierto/La ley del mar (1984), enlazando luego con De un país en llamas (1985) y La canción de Juan Perro (1987). Fue una trilogía que les otorgaría su prestigio y que cerrarían con el directo que nos ocupa hoy, grabado en Valencia en 1988 y que contó con Javier Monforte a las guitarras, Pedro Navarrete a los teclados y Óscar Quesada a la batería. Es un disco corto, once canciones, que recogen sus clásicos más relevantes de esos tres discos y que también van mostrando la evolución de la banda hacia otros sonidos, especialmente aquí el Reggae y ciertas bases latinas que luego explotarían en sus últimos años, y no les quedaban muchos, en 1992 vendría su separación. Pero, como decíamos, este directo nos sirvió a muchos para profundizar en la discografía de unos Radio Futura que ya atesoraban canciones que estaban en la cultura popular como «El tonto Simón», «Escuela de calor» y «La estatua del jardín botánico».

El disco se abría con «Escuela de calor», que fue el single del disco y del que recuerdo sus imágenes, poco que decir de este clásico de la música popular española. Como en el resto del disco, el tema se aceleraba y las guitarras tenían un gran peso. En «Han caído los dos» adoptaban un tempo más sinuoso aunque no dejaban de lado la fuerza del directo, mientras que en «A cara o cruz» destacaban las guitarras y los cambios durante la canción, así como el toque del órgano. «En el chino» incidían en las guitarras y los teclados» y en «Luna de agosto» también se producía una aceleración del tempo con respecto a la grabación original. «El tonto Simón» era, sin duda alguna», una de las canciones más populares de Radio Futura y en ella apuestan por un toque Reggae, aunque a lo largo de la canción van jugando con las guitarras y destaca ese final más rumbero sin olvidar la presencia de la armónica.

La segunda parte del disco comenzaba con «No tocarte» en la que apuestan por un desplazamiento hacia el Rock. Por su parte, en «El canto del gallo» regresan al Reggae y también a los sonidos a los que iría derivando posteriormente Radio Futura, esa apertura a influencias más latinas. En este disco, ese hecho se constata con la gran interpretación que hacen de una «Semilla negra» que tendría su reinterpretación en el último disco de la banda, Tierra para bailar (1992). En «Paseo con la negra flor» se van por encima de los siete minutos, haciendo gala del eclecticismo pero también de nuevo hay una presencia de esa cadencia Reggae. El cierre es para otro gran clásico del grupo, «La estatua de Jardín Botánico», que publicaron en 1982 como single y que bebía de los sonidos Pop de la época y de la Nueva Ola, una canción rupturista en su momento y que en este directo no se deja de lado su dramatismo aunque no es menos cierto que en la instrumentación hay más aceleración y contundencia, aunque la voz de Auserón sigue otorgándole ese punto original.

A Escueladecalor se le puede achacar su reducido número de canciones, once, para lo que es un disco en directo. Es un trabajo basado en sus dos discos anteriores, tanto De un país en llamas como La canción de Juan Perro aportan cuatro canciones cada uno, por dos de La ley del desierto/La ley del mar, junto a la ya mencionada «La estatua del Jardín Botánico». Recuerdo haberme comprado aquella casete y disfrutar de un disco que me acercó al mundo de Radio Futura. El año siguiente, 1990, llegaría Veneno en la piel, otro clásico en el que ahondarían en los sonidos latinos mezclados con el Rock y el Pop y que traería hits como la propia «Veneno en la piel», «Corazón de tiza» o «El amigo desconocido». Pero a Radio Futura le quedaba poco tiempo, el disco de Tierra para bailar contaba con versiones y remezclas y, a partir de ahí, cada uno por su lado, con Santiago Auserón apostando claramente por sonidos más latinos ya como Juan Perro; con recopilaciones (destaca la de 2004, Paisajes eléctricos, en mi opinión muy completa y documentada) y homenajes en forma de versiones; proyectos comunes de los hermanos Auserón que no llegaron muy lejos; etc. Obviamente, también hay que destacar el fallecimiento de Enrique Sierra en 2012.

Escueladecalor. El directo de Radio Futura es una forma de recordar la trascendencia de una de las formaciones fundamentales de la música española. Un disco corto, muy corto, pero que es el testimonio de una época, en la que Radio Futura estaban en la primera línea de la música española. Su temprana separación, hablamos de poco más de una década de carrera, les permitió mantener intacto su prestigio. Siempre nos quedarán sus grandes canciones, que siguen manteniendo su vigencia e impronta.

Silenciados, «Poderosos bichejos depredadores»

17 May

Turno para la banda riojana Silenciados que el día 18 de mayo presentan en la sala Concept de Logroño su nuevo trabajo, el EP Poderosos bichejos depredadores, cinco canciones que dejan sin aliento. Silenciados fue el siguiente proyecto de varios componentes de Silencio Absoluto, uno de los grupos riojanos más significativos del final de la década de los noventa y de la primera mitad de la primera década del siglo XXI. Tras sus dos primeros discos, Cultura irracional (2015) y Las noches que fuimos salvajes (2017), llega un trabajo en el que siguen primando las guitarras y los ecos de referencias como Extremoduro, Marea o Desakato, entre otros, aunque con matices. Letras igualmente combativas y reivindicativas.

El comienzo es para «Iros a mamar», canción tan explícita como su título y que cuenta con Fernando Madina de Reincidentes a la voz, guitarras contundentes y ritmo acelerado que te dejan sin aliento. A continuación, la mejor canción del EP, la adictiva «Y seremos libres», muy reivindicativa y que recuerda a La M.O.D.A. pasados por Ska-P. Una de las canciones con más mensaje es «El polvo en las cunetas tiene alma», un tema más melódico pero sin dejar el sello característico de la banda. En «Mi vida a 30 metros» sorprenden con un comienzo que tiene tintes Pop pero enseguida tiran hacia el Ska y aceleran de nuevo. El EP se cierra con «La peonza de la vida», otra canción diferentes matices estilísticos, esa guitarra y sonidos flamencos y rumberos que dan paso a las guitarras eléctricas y a un estribillo coreable, vientos y referencias fantásticas.

Mañana, sábado 18 de mayo, lo dicho, Silenciados en la Sala Concept, una oportunidad de ver a una de las bandas riojanas más destacadas del momento.

«Dog Man Star» o cómo Suede demostraron que iban en serio

15 May

Cuando todavía el BritPop ni estaba y casi ni se le esperaba, en aquel lejano ya 1992, una banda irrumpía en el panorama británico: Suede. Su debut con un disco de título homónimo desempolvaba el sonido más Glam de un David Bowie renacido en la figura de Brett Anderson. Hace unos meses, Anderson publicó sus recomendables memorias hasta el momento en el que Suede comienzan a asomar hacia el estrellato, fue en Mañanas negras como el carbón (Contra) y que aquí ya reseñamos. Suede también publicaron un discazo en 2018, The Blue Houry los veremos en el BBK Live en el próximo mes de julio. Pero nos toca regresar al pasado y, de nuevo, a un 1994 excelso, cuando Suede tardaron un año y medio en demostrar que su debut no había sido una casualidad sino que había madera de una banda clásica. Pero, a su vez, era el final de la primera etapa de Suede, que también comentamos en Los Restos del Concierto, ya que en 1995 Bernard Butler, la otra mitad compositiva de Suede junto a Anderson, dejaría la formación por diferencias con el propio Anderson. En 1994, el BritPop ya estaba emergiendo, Blur y Pulp eran una realidad, Oasis irrumpirían y los Elastica de Justine Frischmann (ex novia e ex integrante de Suede) ya rodaban. Por su parte, Anderson y Butler, junto a la base rítmica formada por Mat Osman a bajo y por Simon Gilbert a la batería, apostarían por una línea continuista, con ese sonido Glam y con esas reminiscencias vinculadas al Art Rock, y es que las pretensiones artísticas de Anderson venían de lejos. igualmente, Ed Buller repetiría en la producción. Y les salió un disco tremendo, otro clásico firmado conjuntamente con Anderson y Butler, otra pareja de banda británica como tantas otras y con las mismas tensiones (¿verdad Morrissey – Johnny Marr?), que dejaría unos cuantos singles de gran calado.

Para comenzar, una teatral «Introducing the Band» con un sonido asfixiante que daría paso a la descomunal «We Are the Pigs», donde las guitarras se imponen con fuerza y contundencia. Un single soberbio a la que le seguía «Heroine», una canción épica y nostálgica y con un Butler imponente a las guitarras. Y la épica continuaba con «The Wild Ones», otra de las canciones que se convertirían en clásicas en Suede, con la forma de cantar de Anderson en falsete y ese estribillo. La parte más experimental aparece con una «Daddy’s Speeding», con sección de cuerdas incluida. La huella de Bowie está más presente en una «The Power» que comienza en acústico y que también cuenta con sección de cuerdas.

La segunda parte incide en esa línea con otro de nuestros momentos favoritos de todo el disco, «New Generation», con las guitarras volviendo a ganar protagonismo y con la voz de Anderson adoptando sus tonalidades características. En «This Hollywood Life» apuesta por unas guitarras más rockeras, incluso más «sucias», que contrastan con la voz aguda de Anderson. «The 2 of Us» es una canción más intimista aunque también con el sonido épico característico, y aportando el punto más teatral con ese piano protagonista. Por su parte, «Black or Blue» sigue por el lado más teatral y afectado, es una canción casi sin instrumentación más allá de unas cuerdas de fondo, y con Anderson recurriendo de nuevo al falsete. Para el final dejan una canción como «The Asphalt World», más de nueve canciones para otra de nuestras canciones favoritas del disco, destacando la guitarra de Butler. El final es para la parte más teatral de Anderson con «Still Life», que vuelve por sus fueros y con unas cuerdas que van creciendo.

En fin, Dog Man Star es otro de los grandes discos de la primera mitad de los noventa del siglo XX. Anderson y Butler conformaban una pareja compositiva impresionante y duraron como Suede únicamente esos dos discos. Luego, Anderson supo remontar a Suede con Richard Oakes en sustitución de Butler e incorporando a Neil Codling, publicando otro disco soberbio, Coming Up (1996), aunque esa es otra historia. Suede siempre fueron por su lado, mientras que el BritPop conquistaba el mundo de la música popular los dos siguientes años e, incluso sin Butler, nunca nos han dejado indiferentes. Dog Man Star, otro gran disco de 1994, y van…