“Todos los raros fuimos al concierto”

01 Nov

javi-y-sergio-the-bandComo cantaban Love Of Lesbian en “Club de Fans de Jon Boy”, Sergio Andrés Cabello (Logroño, 1973) y Javier Castro Senosiain (Vitoria, 1973), son de los raros que fueron al concierto. En esta página, los dos autores disertarán sobre la música que más les gusta: rock, pop  rock, soul, etc. Siempre desde un prisma divertido y sin pretensión de sentar cátedra. Y sí, podéis llamarles “raros”, “freaks” e incluso “snobs”. “Porque no todos oímos lo mismo” (José Menéndez dixit)

Fotografía cortesía de Javi Muro (Spoonful Magazine)

‘La Frontera. Canciones de amor viajando en el tiempo’ de José Miguel Carbonell

25 Sep

Cuando uno echa la vista atrás, recuerda algunas canciones de su adolescencia que se convirtieron en Hits y que sonaban a todas horas. Una de ellas era ‘El límite’ de La Frontera. Aquella banda saltó a la popularidad gracias a esta canción y al disco Rosa de los vientos (1989), aunque para entonces ya tenían un número importante de seguidores, habiendo ganado el Villa de Madrid con ‘Duelo al sol’. Y es que Rosa de los vientos ya era su cuarto trabajo, donde incluirían también otro de sus temas más populares, ‘Juan Antonio Cortés’. Lo que me llamaba la atención de La Frontera era su sonido, muy del Rock norteamericano con sus influencias Country y Western, y su imagen e iconografía, especialmente por la poderosa presencia del propio Javier Andreu y de Toni Marmota. A La Frontera les pasó como a otras bandas, tuvieron su momento de popularidad y, a medida que los noventa fueron avanzando, quedaron relegados de las listas aunque han seguido publicando y girando sin parar, incluso en 2000 hicieron la canción de la selección española de fútbol para la Eurocopa de ese año, ‘No vuelvas sin ella’. Sin embargo, mucha gente pensará que La Frontera dejaron de existir, se quedaron incluso en ‘El límite’, cuando han estado en estas tierras hace bien poco.

Pues bien, José Miguel Carbonell, ‘Jimmy Oklahoma’, filólogo, músico (en la actualidad en Eli y los Revivalites) y crítico musical, ha regresado con el libro La Frontera. Canciones de amor viajando en el tiempo, que fue presentado en primicia en la tercera edición del Curso de Verano ‘Identidad y Música’ de la Universidad de La Rioja. Carbonell se lanza a un trabajo por un lado hercúleo y, por otro, de cirujano, al diseccionar el amplísimo cancionero de La Frontera desde el punto de vista filológico y literario. Es sin duda un trabajo obligatorio para los fans de la banda pero también abre una interesante vía en el análisis del significado de las canciones de unos artistas y en la forma de conectar toda una discografía a través de las temáticas más recurrentes y el contexto en el que se produjeron. Carbonell añade elementos autobiográficos, necesarios al comienzo para entender todo el proceso, pero no se detiene mucho en la historia del grupo, hecho también comprensible porque sería incluso quedarse en la superficie en relación al objetivo de su trabajo. Con el peso compositivo cayendo fundamentalmente en el lado de Javier Andreu, del que también tiene en consideración su único disco en solitario, Carbonell hace una selección exhaustiva donde destacan como temas el paso del tiempo y el amor, sin olvidar otros elementos que pueden estar más vinculados a la imagen de la banda, como por ejemplo la temática vaquera, la bebida y el juego o las canciones de personajes y lugares.

Un libro muy recomendable que profundiza en aspectos que, en no pocas ocasiones, dejamos de lado. Una obra exhaustiva y completa que te permite comprender a una banda como La Frontera, así como la historia de las canciones. Y que también nos lleva a nuestra adolescencia y juventud, cuando cantábamos ‘El límite’, ‘Judas el miserable’, ‘Pobre tahúr’ o ‘Juan Antonio Cortés’, entre otras.

 

Iron & Wine, ‘Beast Epic’

22 Sep

Sam Beam vuelve al redil tras sus últimos escarceos, en forma de versiones junto a Ben Bridwell (‘Sing Into My Mouth’, 2015) y duetos junto a Jesca Hoop (‘Love Letter For Fire’, 2016), y cuatro años después de un ‘Ghost On Ghost’ en el que sazonaba su música con variaciones del jazz y el R&B retoma el sonido que le granjeó el aprecio y el reconocimiento en su regreso al sello que le vio nacer (Sub Pop) y cobijó su tres primeras referencias y en el que, tras sus dos últimas grabaciones en 4AD, recupera también su sonido más distintivo.

Retoma su privilegiada habilidad para la ternura (lo que en otras manos podría resultar cursi) y las coordenadas en las que firmó sus mejores canciones y sobre las que fue creciendo desde la desnudez máxima que distinguió su debut allá por 2002. Este concentrado ‘Beast Epic’ se presenta con once piezas arregladas de forma sencilla junto a una banda de cinco músicos que arropan con calidez las jugosas melodías y las poéticas construcciones de un músico que vuelve a las raíces de su música para hacer lo que mejor sabe, que también es lo que la mayoría espera de él.

Claim Your Ghost, una porción de su habitual y delicada intensidad, abre con acierto el disco para a continuación introducir la sección de cuerdas en Thomas County Law que mantiene la talla con mayores arreglos. Bitter Truth es bonita, especialmente lograda en su estribillo, al igual que Song In Stone, con el mismo halo romántico y bellamente interpretada. Más lenta pero también emotiva Summer Clouds declara un optimismo realista antes de agilizar el ritmo en Call It Dreaming que se va iluminando a la vez que gana en intensidad, y About A Bruise, remedo de blues melódico en el que se impone el ritmo y la animación. A base de pellizcos, las cuerdas marcan el paso y la melodía en Last Night y recurre a su brillantez habitual en la menos diferente Right For Sky. La cercanía del folk recuperado nos acoge en The Truest Stars We Know y cierra con la más floja Our Light Miles.

Un buen disco en suma (otro más en su nómina) el creado por este músico ya consagrado que recurre a la tradición y a sus orígenes musicales para conformar una entrega más que completa en la que predomina el brillo de las melodías. Otra vez expone sus desarrolladas sensibilidad y poética en esta suerte de folk de cámara con el que estiliza y, aunque sutilemente, distingue este trabajo de otros anteriores.

‘Jackie Brown’ o una de las bandas sonoras más elegantes de Tarantino

15 Sep

En 1997 se cumplen veinte años de una de las mejores películas de Quentin Tarantino, Jackie Brown, aunque a nuestro país llegó a comienzos de 1998. Jackie Brown lo tenía complicado no, lo siguiente, al venir precedida de Pulp Fiction (1994) y de la ópera prima de Tarantino, Reservoir Dogs (1992). Pulp Fiction fue un acontecimiento cinematográfico que marca a varias generaciones, además de venir acompañada de una impresionante Banda Sonora, algo que también sería seña de identidad de Tarantino. Ya lo había hecho en Reservoir Dogs, y estas dos bandas sonoras se convirtieron también en icónicas con temas como el ‘Hooked on a Feeling’ de Blue Swede, el ‘You Never Can Tell’ de Chuck Berry o la versión del ‘Girl, You’ll Be a Woman Soon’ de Neil Diamond a cargo de Urge Overkill. Tarantino buceaba en sus amplísimos archivos y cultura underground para dotar de unos sonidos característicos a sus películas. De la misma forma que un Martin Scorsese, sabes que Tarantino va a cuidar esos detalles al máximo y va a insertar las canciones en el momento preciso, hasta el punto de pensar que esa canción estaba pensada para ese momento.

Pero volvamos a Jackie Brown. No conozco a mucha gente que defienda esta grandísima película como una obra maestra, que para mí lo es. Tarantino, como decíamos, lo tenía complicado, y acertó al adaptar la novela de Elmore Leonard Rum Punch, aunque lo hizo bajo su prisma y su estilo. Sin la pirotecnia y los brillantes juegos de Pulp Fiction, Tarantino se marca un tremendo trabajo de estilo siguiendo los cánones de la ‘Blaxploitation’, con unos personajes memorables como el Ordell Robbie a cargo de Samuel L. Jackson, el colgado Louis Gara al que da vida Robert De Niro o la gran interpretación de la rescatada para la ocasión Pam Grier, Jackie Brown. Tarantino vuelve a demostrar que sabe manejar un reparto coral donde el engaño y el despiste, el jugar con el espectador, sigue siendo una de sus señas de identidad. Pero vayamos con la música, una de las mejores bandas sonoras de Tarantino que se basará en sonidos mayoritariamente Soul para dotarle de una gran personalidad y donde no faltarán, como en las anteriores, esas frases de la película.

El inicio del disco coincide con el de la película, esos títulos de crédito con Grier como protagonista y la tremenda canción de Soul setentero que es ‘Across 110th Street’ de Bobby Womack, BSO de la película ‘Blaxploitation’ de 1972 del mismo título, y que también cerrará la película. Un tema clásico que marca ese homenaje que se marca Tarantino a ese género. Hay más temas que van en esa dirección, no falta el fantástico Bill Withers con ‘Who Is He (And What Is He To You?)’, el sonido más disco de Randy Crawford con ‘Street Life’, la delicia de la reivindicada Minnie Riperton en ‘Inside My Love’, o los ‘descubrimientos’ de Tarantino como ‘Strawberry Letter 23’ de Brothers Johnson, un medio tiempo con ribetes Funk, o un grupo psicodélico olvidado de los setenta, The Vampire Sound Inc., que aportan la instrumental ‘The Lions and the Cucumber’, que recuerda por momentos a Sly & The Family Stone.

Pero Tarantino también echa la mirada al Soul de los sesenta, cánones más clásicos para unas baladas como las que aportan Bloodstone con la delicada ‘Natural High’, con esos juegos vocales, o The Delfonics y ‘Didn’t I Blow Your Mind This Time’. Como suele ser habitual, Tarantino no olvida al Country y otros sonidos de raíces norteamericanas, para muestra el ‘Tennessee Stud’ de todo un Johnny Cash. Y del resto, un tema de la propia Pam Grier de los setenta, ‘Long Time Woman’, de cuando era una estrella de la ‘Blaxploitation’, el pop psicodélico de ese periodo con el ‘Midnight Confessions’ de The Grass Roots, el rap de Foxy Brown con ‘(Holy Matrimony) Letter to the Firm’ p el cierre de Elliot Easton & Tiki Gods con ‘Monte Carlo Nights’, otro instrumental que nos retrotrae a las guitarras del Surf Rock de Pulp Fiction. Y se dejó más canciones por incorporar, dolió un poco no ver el ‘Baby Love’ de The Supremes, por ejemplo.

Sin duda alguna, fue una gran colección de canciones la que reunió Tarantino para su complicada película tras conquistar a crítica y público. En sus siguientes largos mantendría el nivel pero la temática de sus últimas películas también ha marcado sus bandas sonoras, para The Hateful Eight (2015) logró convencer al gran Ennio Morricone que no quería, adoptando un tono más clasicista. Tarantino tiene muchos detractores, el uso de la violencia gratuita suele ser una de las críticas frecuentes, pero no cabe duda que es uno de los grandes cineastas de nuestro tiempo. Y también que sabe cómo jugar con las canciones en sus películas. Para muestra, este Jackie Brown.

Los Restos Del Concierto

Porque no todos oímos lo mismo