Biznaga, «Gran pantalla»

Biznaga es una de las bandas emergentes más relevantes de los últimos años. Su tercer disco, Gran pantalla, llega a Los Restos del Concierto a base de guitarras Punk y furia nada contenida. Antes de este trabajo, Biznaga habían logrado el reconocimiento unánime de la crítica con Centro Dramático Nacional (2014) y Sentido del espectáculo (2017). Gran pantalla también ha logrado buenas valoraciones aunque no tan elevadas como sus antecesores. Nos encontramos ante un disco urgente, como los anteriores, de trallazos Punk que se van acompasando a medida que avanza el disco. Como a Carolina Durante, que sin duda alguna beben de Biznaga, también se les ha relacionado con todo lo ocurrido en los años ochenta en Madrid, una suerte de herencia (lejana) de la «Movida». En Gran pantalla también encontramos un disco que se centra en el papel de las tecnologías en nuestra sociedad, casi podríamos hablar de un disco conceptual, con letras explícitas sobre la cuestión.

«Ventanas emergentes» es un comienzo poderoso con la voz de su cantante, Álvaro García, que es una de sus señas de identidad, lanzada en un Punk clásico al que sigue, en la misma línea pero más expansiva, «2k20», ya con una letra mucho más explícita en el tono del disco. «Producción de sentido 24/7» mantiene el tono y el cantante frasea para otra canción de Punk canónico. En «Motores de búsqueda avanzada» hay una evolución en su sonido, más rockera en las guitarras, pero no así en la voz en la que siguen tirando de contundencia. «La pantalla: usos» es un interludio con una voz femenina que nos vincula a esos anuncios tan característicos de la era digital. «Error 404», ineludible, ahonda en la línea más rockera.

La segunda parte tendrá un sonido un tanto diferente, y casi más interesante que la primera en sus primeras tomas. Comienza con el Post Punk «Libertad obligada», un tema más melódico y de los más conseguidos del disco. A la misma altura «No-lugar», imagino que habrán leído a Marc Augé, que se va hacia el Power Pop en las guitarras pero con un sonido del bajo muy Post Punk, y que recuerdan a los valencianos de La Plata. «Adorno» adopta un punto más épico, aquí el sonido lo marca la batería, y la forma de cantar también cambia. «La pantalla: abusos» es un nuevo interludio con la misma voz femenina anterior, neutra,  que nos recuerda esos momentos de «error» o «el sitio que buscas, ya no existe». Con «Atentado» retornan a un Punk más melódico y «Último episodio» es ya una vuelta al comienzo del disco, un Punk más clásico de nuevo.

Antes de toda la pandemia de Covid-19, Biznaga iban a tocar en el Biribay el 4 de abril junto a Tobogán. Teníamos ganas de verlos en directo porque este disco nos ha convencido bastante y tiene una lectura muy interesante del mundo que estamos viviendo, y que se han intensificado tras Covid-19. Muy recomendables.

Garbayo, «Sonido forestal»

Hace unos meses, a finales de 2018, Ignacio Garbayo publicaba Sonido forestal, debut en solitario producido por Kaki Arkarazo. Con este disco, firmado como Garbayo, cerraba la etapa con su banda Zodiacs, la banda getxotarra que tuvo su momento hace unos años. Recordemos, además, que los Zodiacs también estuvieron en la tercera edición del curso de verano «Identidad y Música» que organizábamos Sergio Pérez de Heredia y un servidor, concretamente fue en un casi lejano ya 2017. Volviendo a Sonido forestal, nos encontramos con un trabajo absolutamente convincente, con Rock & Roll y Power Pop, predominando el segundo, y con una presencia destacada de las guitarras. Diez canciones muy orgánicas y que calando con las escuchas, aunque algunas son más directas y ya entran desde el minuto uno. Un disco en el que Garbayo se muestra como liberado y que también tiene resonancia del Pop y el Rock español de los orígenes, a The Kinks y a melodías Pop que se van colando entre unas guitarras urgentes.

El comienzo es atronador, «Nitroglicerina» es un tema muy rockero, muy atractivo y con unas guitarras poderosas. «Busca entre la basura» sigue en la senda guitarrera con un sonido mezcla del Rock y del Power Pop con referencias a The Kinks. En cuanto a «Huye del monstruo», deriva al Power Pop y es una canción que gana con las escuchas y que cuenta con una batería protagonista. En «¡Muévete!» apuesta por un esquema guitarra – batería siendo una de las canciones más logradas, con un sonido poderoso y adictivo. «Sobrenatural» se acerca de nuevo más hacia el Power Pop pero por momentos también nos recuerda a los primigenios Tequila.

«En la televisión» reduce levemente el tempo siendo una canción muy lograda, sigue en la senda del Power Pop con una letra de desamor. «Natural y fresca» comienza con una guitarra más clásica para continuar con el ya mencionado Power Pop. «En el bosque» recuerda al Pop español de la década de los sesenta del siglo XX, una canción que es más melódica pero que culmina con unas guitarras potentes. Éstas ganan protagonismo en la más rockera «Te dejaré atrás» antes de llegar al cierre con «Soy un cerdo», melodías de Power Pop con una letra un tanto curiosa.

Fantástico disco de Garbayo que seguramente no tendrá el recorrido que merece pero que ha realizado un trabajo sensacional. Urgente y acelerado, canciones vitamínicas en torno a los tres minutos a las que te vas enganchando. Y en julio, en el Ezcaray Fest junto a Los Deltonos y Los Brazos el día 19 viernes.

 

The Long Ryders, «Psychedelic Country Soul»

Son The Long Ryders uno de esos grupos que tuvo la mala suerte de no estar en el momento adecuado en el lugar preciso. Y es que The Long Ryders pueden situarse como uno de los pioneros del luego llamado «Americana» aunque su sonido tiene más matices, con presencia del Power Pop y muy vinculados al californiano Paisley Underground. De 1983 a 1987 fue su momento cumbre y dejaron el poso de una banda mítica que influiría en numerosas formaciones posteriores. Durante las siguientes décadas, salvo algunas reuniones puntuales, la banda no funcionaría y la carrera en solitario de su líder, Sid Griffin, tendría un mayor recorrido. Pero su regreso se ha producido tras muchísimo tiempo sin material nuevo con este Psychedelic Country Soul, un disco luminoso que a través de doce canciones nos lleva del Power Pop al Country Rock pasando por otros estadios. Nosotros no estábamos nada familiarizados con los angelinos pero nos han convencido de sobra con este disco donde priman las melodías, los juegos de voces y las guitarras.

Comienzan potentes con «Greenville», una canción que empieza con un sonido más de raíces pero que deriva hacia el Power Pop con un estribillo fantástico. En «Let It Fly» mantienen la apuesta, es un medio tiempo más clásico del sonido de raíces, recuerdan a unos Jayhawks inspirados y cuentan Debbi y Vicki Peterson de The Bangles a los coros, también siendo relevantes las cuerdas. En «Molly Somebody» retornan a sonidos más de Power Pop, también de forma destacada, y en «All Aboad» se deslizan hacia el Rock, con unas guitarras más punzantes que nos recuerdan a Tom Petty and the Heartbreakers. «Gonna Make It Real» es un medio tiempo de Country Rock donde destaca la melodía e «If You Want to See Me Cry» es una canción casi acústica con el apoyo de unas cuerdas de fondo.

La segunda parte se inicia con la más rockera, aquí el protagonismo es para las guitarras eléctricas, «What the Eagle Sees». «California State Line» es más acústica de nuevo, muy del «Americana» y con presencia destacada del pedal steel. En «The Sound» vuelven a imprimir más aceleración siendo una de las mejores canciones de la segunda mitad del disco, sonido más rockero con contrapuntos a cargo de nuevo del pedal steel. Llega el turno para la relectura del «Walls» de Tom Petty and the Heartbreakers, de su disco de 1996 que era la banda sonara de She’s the One, donde vuelven a participar a los coros las hermanas Peterson y que está muy ajustada. En el cierre aparece «Bells of August», un tema de nuevo del «Americana», un medio tiempo intimista, y termina el disco con «Psychedelic Country Soul», una canción que mezcla el Power Pop y el «Americana», de nuevo con un sonido que nos recuerda de nuevo a The Jayhawks.

Destacado disco de The Long Ryders, un regreso muy celebrado y que nos ha dejado una importante colección de canciones. Esperemos que no se queden en un hecho puntual.